Adictos al móvil

Adictos al móvil

Los tiempos han cambiado y los hábitos también. La tecnología ha irrumpido en nuestras vidas, ocasionando un gran impacto en la conducta de todos los miembros de la familia y muchos adultos y niños son adictos al móvil. A partir de los 14 años, nueve de cada 10 niños dispone de teléfono móvil  y la edad de inicio cada vez es más temprana, según datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Se observa también un cambio radical en la manera de entretener a los niños. Si antes se utilizaba papel y colores para distraer a los más pequeños en lugares públicos, el objeto distractor es ahora el móvil o la tableta de última generación de los padres, donde ven dibujos, canales de populares youtubers o escuchan música.

¿Quién no ha presenciado una comida o cena en la que los niños están conectados y no interactúan con los demás? No voy a condenar la conducta de los adultos, porque a veces simplemente no podemos más y necesitamos un espacio de “no cuidar” para relacionarnos con otros adultos. Sin embargo, cuando se trata de un hábito frecuente, debemos tomar conciencia de que les estamos privando del aprendizaje de la espera con paciencia, la observación del entorno, o la interacción con los demás, por citar algunos ejemplos.

Sabemos que nuestra manera de relacionarnos con las cosas y sobre todo con la tecnología es clave para dar ejemplo. Aún así, priorizamos contestar un Whatsapp o un correo, llamar a algún familiar o amigo cuando estamos en espera e, incluso, mientras caminamos con nuestros hijos.

La manera en que cada uno utiliza su tiempo es una opción libre. Sin embargo, las acciones que repetimos sin ser conscientes se convierten en hábitos y este uso compulsivo del móvil ocasiona un alto impacto y coste emocional que desconocemos.

Niños y adultos usan el teléfono de forma compulsiva, por lo que se podrían consideran adictos al móvil.

¿Por qué nos podemos arrepentir? Nos parece que el tiempo es infinito de forma inconsciente y que son urgentes cuestiones que podrían esperar minutos, horas o días. Los hijos crecen en un santiamén y no podemos volver atrás en el tiempo. Sin darnos cuenta, no valoramos ese rato que los acompañamos al parque, a la escuela, o vamos de recados con ellos. Ese momento es único y puede ser una buena ocasión para enseñarles a estar presentes en el aquí y el ahora. Una práctica que siendo adultos nos cuesta aprender si no hemos sido entrenados antes.

Entonces, ¿qué podemos cambiar para romper el hábito del uso compulsivo de los móviles?

En primer lugar, se trata de preguntarnos si queremos o no cambiar este hábito. Si no encontramos una o varias razones poderosas no lo haremos y seguiremos actuando de la misma forma. Si valoras la calidad de la relación con tus hijos, la manera de gestionar tu tiempo y tu relación con el móvil y todo lo que comporta (ventanas abiertas a lo que no está físicamente presente), cambiar este hábito te hará más libre y educarás de una manera más fácil, efectiva y afectiva.

En España hay escuelas que prohíben el uso del móvil en clase, e incluso en el recreo. Otros colegios,  mayoritariamente privados, han dado la vuelta a la situación y utilizan móviles y otros dispositivos con fines educativos. Es decisión de los padres escoger qué tipo de escuela y de pedagogía desean para sus hijos.

 

¿Te has preguntado por qué los hijos de los gigantes de la tecnología en Silicon Valley usan pizarras, papel, lápices y libros en las aulas, y hasta los 13 años no se les permite el contacto con la informática? También en otros lugares como Acorn School de Londres, y Gloucestershire, pionera en la enseñanza no tech, evitan la tecnología hasta los 12 años.

Existe controversia alrededor de permitir o no el contacto de los niños con los nuevos artilugios. Expertos como el neuropsicólogo Álvaro Bilbao,consideran que perjudica el desarrollo si se usan antes de los 6 años y el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, pide que no se permita su uso en los centros escolares.

Entonces y siendo una realidad imparable tendríamos que encontrar un equilibrio entre el avance de la tecnología, la calidad de vida que nos aporta y el momento de introducir este elemento en la cotidianidad de nuestros hijos.

En mi opinión, el uso responsable del móvil, y/o tableta, para los adultos, consiste en tomar conciencia, decidir y actuar conforme a lo que has pensado.

No hay que renunciar a las nuevas tecnologías, sino vivir el presente y mirar hacia adelante, subordinando todos los elementos a nuestro servicio.

PARA QUÉ:

Pregúntate el motivo por el que lo vas a usar. Por supuesto hay quien concibe que si el motivo es laboral es lícito usarlo continuamente. Nada más lejos del uso responsable o, mejor dicho, saludable. Aprende investigando las ventajas que tienes de tu móvil y optimiza el tenerlo. Avisos de seguridad, organización de tareas, recordatorios, etc. Normalmente los móviles dan muchas opciones que son muy útiles y que desconocemos ya que no viene con estas indicaciones.
Excepciones como las videoconferencias o llamadas por el Whatsapp, por motivos de distancia, facilitan la relación con la familia en estos días en los que nuestros hijos desgraciadamente han tenido que emigrar. Para nada tienen efectos negativos en los más pequeños, en el momento en que son capaces de reconocer a las personas. Por el contrario, favorecen los lazos afectivos y el vínculo con la familia.

videoconferencia

CUÁNDO:

Escoge en qué momentos y situaciones usarás tu smartphone. Aunque te parezca obvio, por la calle no te lo recomiendo, puesto que la atención es crucial para evitar ser sorprendido por cualquier cosa. Si vas con tus hijos u otros niños, les estás enseñando la importancia de implicarse de forma activa en cada momento. Supongo que no querrás que sean como maletas llevadas de un lado a otro sin enterarse, o que vayan distraídos.
En los restaurantes, y si vas con niños de la misma edad, es muy positivo que puedan hablar y dejen la tableta y/o los móviles para otro momento. Ni qué decir si se trata de niños pequeños y/o bebés y lo usas para que coman.
En casa, poned normas consensuadas y comunicad a vuestros hijos los momentos y lugares que hayáis estipulado para conectarse. La idea es que los capitanes de la familia enseñen con sus buenas prácticas. Cada etapa evolutiva es distinta y cada hijo/a también. Por tanto, es recomendable variar las pautas con el objetivo de que adquieran ese uso responsable y saludable en el momento adecuado. Acompañadles en el inicio a Internet siguiendo las recomendaciones de la Guía para un uso seguro y responsable de Internet por los menores Itinerario de mediación, del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España.
Escoge una zona o habitación para depositar los móviles y cargarlos. Por la noche es aconsejable apagar el Wi-Fi y que los niños lo sepan. De esta manera, matamos dos pájaros de un tiro. Por una parte, evitamos la posible radiación electromagnética y la luz azul de las pantallas que afecta a su sueño y, por otra, estamos seguros de que no se conectan, sobre todo los adolescentes.

CON QUIÉN:

Si estás solo/a, fíjate cuántas veces estás pendiente del móvil mientras haces otras cosas. Toma conciencia de ello. Si trabajas con él márcate el tiempo.
Si vas acompañado (hijos, amigos, colegas de trabajo…). es preferible dejarlo apartado y en silencio a no ser que estés esperando alguna llamada o notificación urgente y/o necesaria. Mientras esperas en algún sitio, con los niños, es mejor que les enseñes a observar el entorno, las personas, y el propio lugar. Así los entrenas en la percepción de la situación y a no utilizar el móvil de forma compulsiva, tolerando y desarrollando la capacidad de espera.
Estando en casa, si dejas que los menores dispongan del móvil o la tableta con acceso a Internet es como si les dejaras ir con cualquiera y en cualquier lugar. Aunque de forma virtual, es real la interacción con otras personas. Por tanto, usa el control parental en todos los dispositivos que manejen si ya has decidido que están preparados. Recuerda que no pueden tener un perfil en las redes si son menores de 14 años. Con estas precauciones contribuimos en la prevención del ciberbullying.

CUÁNTO TIEMPO:

Evidentemente, la conciencia del tiempo te indica que tú decides libremente y que no eres adicto o esclavo del móvil y lo que comporta.
Con estas buenas prácticas tratamos de fomentar la atención en una tarea, la observación y la percepción del entorno y una buena interacción afectiva, tanto para nosotros como para nuestros hijos.
No hay que renunciar a las nuevas tecnologías, sino vivir el presente y mirar hacia adelante, subordinando todos los elementos a nuestro servicio.

“Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis”. Paracelso

Referencias:

Guía para un uso seguro y responsable de Internet por los menores _Itinerario de mediación parental publicado por INCIBE y Menores OSI

Portales de interés:

Oficina de seguridad del internauta https://www.osi.es/

Instituto Nacional de Ciberseguridad de España https://www.incibe.es/  y para menores de edad, Internet Segura for Kids  https://www.is4k.es/

http://mossos.gencat.cat/ca/temes/joves/Navega-i-utilitza-les-aplicacions-amb-seguretat/

https://www.policia.es/consejos/internet.html

https://www.betterinternetforkids.eu/web/positiveonlinecontent/home

 

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en octubre, 24, 2017

Crisis de pareja: Claves para superarla

Crisis de pareja: Claves para superarla

Para entender tus relaciones de pareja deberías remontarte a los vínculos que tenías en la infancia, en los que primordialmente necesitabas seguridad y amor. Estos primeros lazos de apego con las personas más significativas condicionan tu modo de relacionarte a nivel afectivo tanto con tu pareja actual como con las anteriores.

Es evidente que al inicio de cualquier relación no podemos hablar de crisis, sino de etapa de adaptación y conocimiento en la que predomina una comunicación fluida y positiva, en la que puede existir alguna discusión o conflicto, pues somos distintos y venimos de mundos diferentes.

Pasada la primera etapa de enamoramiento, comienzan a molestar aspectos, características y/o conductas que pueden generar tensión en los miembros de la pareja. De esta manera tan insidiosa se puede instaurar una interacción predominantemente negativa y establecerse un patrón destructivo.

Sin embargo, aunque cueste, y con independencia de la duración de la pareja, es determinante buscar un punto de vista constructivo y positivo que concilie la manera de ser de ambas personas.

reflexiones en pareja

La clave para superar las crisis que aparecen a lo largo de la relación de pareja es aprovechar las circunstancias de desencuentro para verlas como una oportunidad de crecimiento, en lugar de vivirlas como una amenaza. Para ello, la actitud que adoptes es de vital importancia, al margen de poder sentir cualquier emoción negativa, legítima y humana.

“Las crisis te alertan de la necesidad de un cambio y pueden ser una oportunidad de crecimiento si las aprovechas”

Con una buena actitud, puedes:

  1. Sustituir la rigidez y la intolerancia por la flexibilidad. Trata de no focalizarte en lo que no te gusta del otro. El “nosotros” implica concesiones mutuas, sin anularse.
  2. “Pillar” a tu pareja cuando muestre conductas que te gustan y hacérselo saber. Los cumplidos sinceros han de estar presentes en la pareja.
  3. Fortalecer el “nosotros”, usando los refuerzos y no el esfuerzo.
  4. Responsabilizarte de tus emociones negativas y dejar de culpabilizar al otro. Lo que sucede entre dos personas no depende solamente de una.
  5. Relativizar y minimizar las situaciones de conflicto, siempre y cuando no se atente contra los derechos humanos.
  6. Reflexionar sobre cómo sería tu vida sin la otra persona definitivamente.
  7. No abandonar las relaciones sexuales. A menos sexo, menos ganas. El rencor bloquea el disfrute, por lo que es preciso romper consciente e intencionadamente el círculo vicioso.

Si decides finalizar la relación para huir de la crisis, estás en tu derecho, pero es muy probable que estés postergando tu crecimiento y retrasando el camino hacia la madurez. Muy distinto es si ya no compartes valores, proyectos, o se produce un desfase muy grande en la evolución de los dos.

No existe el estado ideal, ya sea con pareja o sin pareja, así que aprendemos de la convivencia si nos focalizamos en nuestra seguridad y madurez personal. Empieza a quererte y a querer un nosotros, producto de dos personas cada vez menos inmaduras y/o menos rígidas que caminan hacia la seguridad personal, consolidando al mismo tiempo la relación de pareja.

“La inmadurez personal impide un nosotros saludable, lo mismo que el exceso de rigidez y exigencia”.

Como ves, no sólo no hay recetas “mágicas” para evitar las crisis en la pareja, sino que son incluso deseables, porque sin ellas no hay cambio ni evolución.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en septiembre 30, de 2017

Qué tipo de familia deseo

Qué tipo de familia deseo

Antes de pintar un cuadro, montar una empresa o de realizar cualquier actividad que nos supone un esfuerzo, sea cual sea el ámbito, pensamos con esmero todo aquello que deseamos llevar a la práctica, procuramos asesorarnos bien, planificamos e seguimos un plan establecido con la finalidad de dar lo mejor de nosotras y sentirnos realizadas.

Sin embargo, para la empresa más importante de nuestra vida, en la que somos nuestro CEO (Chief Executive Officer), apenas sabemos cuáles son las fórmulas para ser felices, cómo funcionar, tomar decisiones  o gestionar los conflictos en la cotidianidad.

Si has optado por ser madre, no significa que te olvides de ti ni que apartes a tu pareja en esta experiencia, si es que la tienes. Hablo así por no excluir a aquellas madres que deciden tener un hijo en solitario, ya que el respeto por la diversidad forma parte de mis valores personales.

Estos aprendizajes no vienen de fábrica, ni los llevamos en nuestros genes. Los aprendemos a partir de la experiencia; primero en el seno de la familia y posteriormente, al estar en contacto con el mundo exterior, en la guardería, el parque, la escuela, la universidad… De este modo, y dependiendo de cómo hayamos vivido esas experiencias, construimos las creencias sobre nosotros/as, los demás y el mundo en general.

Por estas razones, creo conveniente que antes de darte algunas directrices basadas en los conocimientos aprendidos y mis experiencias, es importante que sepas qué estilo de familia quieres para ti, tus hijos/as y en definitiva para tu familia nuclear, que en cada caso es y/o será distinta y única.

Es conveniente alinear tus objetivos con los de tu pareja, antes de la convivencia, para no enfrentar la realidad con las expectativas y los sueños

 

embarazados

Para facilitarte la tarea, nos fijaremos en estos tres conceptos:

 

  1. La misión: Es tu objetivo principal, el sentido de tu vida. Por ejemplo, si te has contestado “educar con valores a mis hijos”, este sería un objetivo válido, aunque como ya te he comentado más arriba, no debes olvidarte de ti. Para cuidar, educar y ayudarles a crecer, han de ver y sentir que tú haces lo mismo (predicar con el ejemplo) De lo contrario, les envías mensajes ambivalentes.

 

  1. La visión:  Mira a lo lejos, piensa en grande cuáles son las metas que quieres en un futuro. ¿Hacia qué estás realmente motivado/a? ¿Cómo te ves en un futuro o, mejor dicho, cómo te gustaría verte? ¿Qué querrías lograr?

 

 

  1. Los valores: La ética con la realizas las acciones sin traicionarte. Formúlate unos cuantos valores (respeto, igualdad, sostenibilidad, etc.), respondiendo a la pregunta: ¿En qué creo?, ¿Qué no deseo traicionar?, ¿Qué deseo transmitir a mis hijos?

 

Si no eres familia monoparental, es conveniente alinear tus objetivos con los de tu pareja, antes de la convivencia, para no enfrentar la realidad con las expectativas y los sueños.

Como persona que nunca dejarás de ser, te recomiendo que te tengas siempre en cuenta y te automotives para conocer quién eres, qué quieres (o qué no quieres), lo que puedes hacer (o dejar de hacer) y cómo llevarlo a cabo. Si lo integras, tus deseos estarán en coherencia con tus valores y serás consciente del rumbo de tu vida.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia“, en octubre 1, de 2017

Familias reconstituidas: cómo promover la adaptación de los hijos

Familias reconstituidas: cómo promover la adaptación de los hijos

nuevas familias

Los tiempos han cambiado y las familias no son una excepción. Hemos pasado del “contigo para toda la vida” a “me voy porque esto no funciona”. En estas circunstancias, los protagonistas son los adultos, aunque los actores de segundo orden son los hijos, quienes han de adaptarse a cambios ajenos a ellos y a su nueva situación. Por este motivo, es recomendable que padres y madres (padrastros y madrastras) gestionen de la mejor manera esta nueva etapa, favorezcan la propia adaptación y ofrezcan un modelo de familia que proporcione estabilidad y bienestar.

Se considera familia reconstituida cuando existe una pareja con al menos un hijo de una relación anterior, excluyendo las que no tienen ningún hijo.

¿Qué diferencia la familia reconstituida de la tradicional?

  • Los límites. En las familias convencionales, las fronteras son biológicas y las condiciones de ser miembro o no están muy bien definidas.  En el caso de las familias reconstituidas, existen dos hogares y los límites no se tienen tan claros.
  • El tiempo en asimilar los cambios suele ser más corto y no sigue las mismas etapas que en la familia convencional (noviazgo, emparejamiento, primer hijo…) El orden de existencia de los hijos es anterior a la constitución de la pareja, dificultando el proceso de adaptación.
  • El tipo de pérdida. En el caso de divorcio o separación, la pérdida se asimila peor que en el caso de la muerte, en el que el duelo se acompaña mediante rituales y apoyo familiar. En las familias reconstituidas puede producirse rechazo, incluso, por parte de los familiares de uno o de ambos miembros de la pareja.
  • Más personas involucradas. Existen al menos tres adultos responsables, o cuatro por lo general. Por tanto, se genera interferencia y/o confusión en los hijos con relación a quién han de hacer caso, si no se determinan con claridad los roles de los nuevos miembros.
  • La casa y la economía. En las familias reconstituidas, a veces se vive en la antigua vivienda de uno de los dos, a diferencia de los hogares tradicionales. También el sistema económico no cuenta en principio con un fondo común.

El éxito de la relación de pareja en este marco dependerá en gran medida de la felicidad de los hijos en la nueva familia y la felicidad de ellos vendrá definida por la buena gestión de la pareja

Pautas para promover la adaptación de los hijos en la familia reconstituida:

  • Ponerse de acuerdo en relación con el lugar de residencia y las finanzas. Es recomendable que sea una vivienda escogida de común acuerdo por los dos. Compartir la economía a partir de la nueva situación genera una mayor satisfacción, respetando lo anterior a la unión y siendo revisable en función de cada caso y necesidades.

 

  • Resolver la pérdida de la relación anterior. Los hijos pasan a ver menos al padre o la madre que no vive con ellos, por lo que, aunque no puedan ni sepan manifestar su añoranza, tendremos que considerar que afectará al estado de ánimo de los hijos y a su conducta.

 

  • Pactar el tiempo para los propios hijos/as. Para que éstos no se sientan abandonados en el plano afectivo, es muy positivo dedicar un tiempo exclusivo a ellos, además del compartido en familia.

 

  • Mantener el espacio. La pareja ha de contar con momentos para establecer una comunicación constructiva, no solamente por la noche cuando todos duermen. Buscad, por ejemplo, una tarde para encontraros sin niños; un fin de semana, si se puede…

 

  • Tratar a todos los hijos con equidad. Teniendo en cuenta las edades, establecer las mismas normas para todos. Evitar decir “tu hijo…”, y procurar llamarle por su nombre, describiendo la conducta. Por ejemplo, “Esta mañana, Tomás no me ha contestado cuando le he dado los buenos días”. Evidentemente, Tomás seguramente está pasando por esta etapa de asimilación y tendrá un humor detestable en más de una ocasión. Por tanto, no hay que tomar esta actitud como algo personal ni etiquetar al hijastro.

 

  • Definir el nuevo papel del padrastro o madrastra y los roles. Según la edad, resultará más o menos fácil. Los más pequeños suelen adaptarse mejor que en la pre o adolescencia. Éstos se rebelan a menudo ante la nueva figura del “padrastro” o “madrastra”, por lo que, si en algo se ha de pecar, será en la tolerancia. Demasiada exigencia podrá provocar rechazo y resentimiento en el adolescente. Si esto ocurre, se resentirá también la relación de pareja, ya que el padre o la madre del hijo/a “rebelde” sufrirá por la situación. Para ayudar a establecer el vínculo, la relación con los hijastros ha de mantenerse en un nivel lúdico al principio, ir cogiendo confianza poco a poco y abstenerse de ejercer la autoridad. Mientras tanto, es preferible que la personas que dictaminen las normas y la disciplina sean el padre o la madre biológicos.

 

  • Reformular las pautas y normas de educación. Encontrar un equilibrio entre la manera de educar de uno y del otro. Pactar tanto lo que no se admite, como lo que queramos potenciar, aplicando refuerzos establecidos previamente.

 

  • Evitar comentarios negativos del ex o de la ex. Los hijos deben estar informados sobre los horarios y visitas que les atañe. Toda comunicación que no sea constructiva perjudica su autoestima, le provoca inseguridad e inestabilidad emocional y, en muchas ocasiones, le genera un deber, que no le corresponde, de defender al progenitor que considere más débil y vulnerable.

 

  • Los padres biológicos son los que toman las decisiones importantes en la vida de sus hijos.

 

  • Mucha paciencia, tolerancia y diálogo. No esperar a tenerlo todo estable en un año ni en dos. Dependiendo del número de miembros de la nueva familia, las edades, vuestra situación emocional y demás condiciones ambientales, va a suponer un proceso en el que no todas las familias reconstituidas sobreviven. No se trata de exigir situaciones justas y racionales, sino de fomentar cuanto antes la adaptación al nuevo hogar mediante el aprendizaje por ensayo y error. Por eso, la tolerancia, la paciencia y la comunicación sin exigencia son buenos aliados para conseguir un clima de cooperación.

 

familia feliz

Las directrices generales señaladas en todo caso se han de ajustar a las necesidades de cada nueva familia en particular para ofrecer las herramientas más adecuadas.

Evidentemente y como en todas las familias, sean éstas tradicionales o reconstituidas, educar con parentalidad positiva fomenta el desarrollo y el bienestar emocional de los niños/as, para que en este microsistema puedan crecer y madurar de forma saludable.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia“, en octubre 2, de 2017

 

6 estrategias para reforzar la autoestima de tu hijo

6 estrategias para reforzar la autoestima de tu hijo

Uno de los pilares de la felicidad, la salud y el bienestar de las personas es la autoestima y, pese a que se viene hablando mucho sobre este tema en las últimas décadas, lo cierto es que gran parte de los niños y adolescentes carecen de ella. Ante este hecho, me pregunto si los adultos consideramos relevante y prioritario potenciar la autoestima en los niños, por desconocimiento o porque no consideramos el impacto negativo de su ausencia en el desarrollo integral de los niños.

Si fomentar hábitos de higiene y buen comportamiento en nuestros hijos es fundamental, no menos importante es que adquieran, en base a su temperamento, un carácter decidido, curioso, flexible, adaptable; aumenten la seguridad en sí mismos y se sientan cómodos en las relaciones sociales.

Solemos dar más valor a lo que no tiene valor para ser felices

La autoestima es un concepto muy amplio en el que intervienen diversos factores:

  • De qué manera se reconoce el niño físicamente (autoimagen)
  • Si se siente querido y valorado en su hogar (seguridad afectiva)
  • Qué piensa de sí mismo y cómo le perciben los demás (autoconcepto)
  • La capacidad de recompensarse y realizar actividades placenteras (autorrefuerzo)
  • Las aptitudes que cree poseer para conseguir lo que se propone (autoeficacia)

Detrás de un niño callado y obediente, o irritable y agresivo, puede existir un déficit de autoestima que no le ayudará a desenvolverse en la vida

Detrás de un niño callado y obediente, o irritable y agresivo, puede existir un déficit de autoestima que no le ayudará a desenvolverse en la vida, especialmente en el terreno afectivo y social, y podrá ocasionarle problemas y/o trastornos psicológicos.

Indicadores de un déficit de autoestima:

– Autoexigencia y tendencia al perfeccionismo.

– Miedo excesivo a cometer errores.

– Sensibilidad a las críticas de otros y actitud crítica consigo mismo.

– Sentimientos de vacío y tristeza.

– Dificultad para tomar decisiones cotidianas.

– Retraimiento y dificultad para entablar relaciones sociales.

– Necesidad de llamar la atención.

Factores determinantes:

. Los modelos permisivos en exceso o los modelos exigentes propician no aceptarse. Los primeros contactos se producen primero en la familia y posteriormente en la guardería y en la escuela. Estos agentes influyen en la visión que el niño va adquiriendo. Dependiendo de las frases y de los comentarios de quienes nos educan (padres, madres y docentes), el niño tendrá una percepción negativa o positiva de sí mismo. Los mensajes se graban y se transforman en el diálogo interior del niño, que será el motor de su manera de funcionar.

. Las experiencias en las interacciones sociales irán afianzando la autoestima del niño o, por el contrario, minando su seguridad.

. La autoestima no se mantiene igual a lo largo del tiempo. La adolescencia es la etapa en la que hay mayor déficit, debido principalmente a la transformación de sus cuerpos y a la consciencia de la importancia que otorga la sociedad actual a la imagen y el éxito.

6 estrategias para fomentar la autoestima de tus hijos:

felicidad

  1. Sé consciente de las cualidades de tu hijo. Puedes apuntarlos a medida que descubres sus puntos fuertes. Solemos focalizar la atención en lo que hacen mal, por tanto, hay que dar un giro de 360º a nuestra atención. Estas cualidades las utilizaremos para reforzarle: “Patinas muy bien”, “has preparado la mesa con esmero”, “tienes muchos amigos”, etc.

     Si no se siente aceptado y valorado, el niño no se quiere

  2. Rompe el círculo vicioso. Si estamos dolidos por su comportamiento, es importante que nuestra actitud sea la de querer encontrar algo positivo en él. El adulto es el responsable de romper ese círculo. Por ejemplo, en el momento en que sonríe, o se divierte jugando o entretenido en sus cosas, podemos decirle: “Me alegra verte contento”.

               El juicio que más les duele es el nuestro, porque es el que aprenderán a tener de sí mismos

  3. Dale mensajes positivos realistas en proporción a su conducta. Con frecuencia ponemos etiquetas negativas, cuando los mensajes se han de adecuar a cada momento y en relación a la conducta: “Me gusta cuando estás tranquilo jugando”, en lugar de “Eres incapaz de estar tranquilo”.
  4. Valida su opinión y sus sentimientos. Cuando hable, no descalifiques su opinión por muy descabellada que nte parezca. Acepta su aportación y comenta la tuya desde tu derecho a opinar: “Yo lo veo distinto, ya que…”,“Me parece que…”
  5. Proporcionar dedicación completa en algún momento del día no es lo mismo que permanecer en la misma casa o habitación. Si no puedes, escúchale activa o aprovecha algún comentario para prestarle la máxima atención, sin hacer nada más. Por ejemplo: Paula, ven y leeremos un cuento juntos; Eric, ¿quieres jugar conmigo a cartas?, o, ¿Qué te parece si mañana vamos en bici?”
  6. Habla bien de tu hijo y si comentas algún comportamiento negativo suyo, no lo hagas delante de él, porque las críticas en público son devastadoras. Por el contrario, habla de sus logros cuando esté delante. Por ejemplo: “Marta está aprendiendo a comer sola”, o, “Jorge es capaz de estudiar durante más tiempo en su habitación.”

Valora sus esfuerzos y a corto plazo notarás un cambio en su comportamiento y en sus emociones

Estas son algunas pautas para fomentar una buena autoestima en tus hijos, que han de adaptarse al niño y a la edad. No olvidemos que los padres somos modelos de nuestros hijos y nuestro comportamiento en casa y en la sociedad les sirve de referente. Por tanto, para ayudarles, sería conveniente revisar cómo anda nuestra autoestima y empeñarnos en mejorarla si aún consideramos que hay algún déficit. Todo ello siempre y cuando tengamos la suficiente motivación y creamos que obtendremos un beneficio para nosotros y, por ende, para nuestros hijos

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en septiembre 14, 2017

Septiembre: ¿Sigues con lo mismo?

Septiembre: ¿Sigues con lo mismo?

objetivos

En estas fechas, abundan los post que nos animan a emprender la rutina del nuevo curso con energía, dando por supuesto que finaliza lo bueno y comienza lo arduo. Nada más lejos de mi intención. Cada uno sabe cómo ha pasado el verano y no me atrevo a generalizar. Tras las vacaciones, lo cierto es que los niños por fin regresan al colegio y de nuevo tenemos que cargar las pilas, para enfrentarnos a muchos momentos de estrés y de presión, sea cual sea nuestra actividad y no caer ni en la desorientación personal ni en el postergar nuestro bienestar.

Tanto si eres trabajador/a por cuenta ajena, como empresario/a o autónomo/a, o estás en situación “disponible” (no me gusta el término “parado”), hoy es un buen momento para afilar la sierra y, enfocarte en lo que deseas. Digo “deseas”, no “necesitas”, porque desear y no necesitar es muy recomendable. La razón es que cuando deseas, encargas que pueda hacerse realidad esa ilusión, idea u objetivo y facilitas considerablemente las oportunidades.

De la idea a la realización, existe el peligro de la procrastrinación, o el “ya lo haré”, de modo que para ser realmente efectivo/a, no te impongas un objetivo que no te sirva para crecer como persona y ser feliz. Focalízate en lo que te gusta y sea viable, no en un sueño irrealizable que no se ajuste a ti. No te sientas culpable si no has logrado tu propósito; en todo caso, asume la responsabilidad y planifica bien la estrategia.

Es clave atender nuestras emociones y observar todo lo que nos afecta en el presente para determinar qué deseamos eliminar, modificar o aumentar, para alcanzar nuestros objetivos

Estrategias para enfocar tus ilusiones:

  1. Tómate un tiempo para estar solo/a. No hace falta mucho. No se trata de cantidad de minutos u horas. Quizás necesites algunos momentos distribuidos en varios días en los que no te distraigas con otras actividades que requieran concentración o atención.
  2. Graba o apunta tus deseos u objetivos de la forma que te resulte más cómoda (móvil, papel, ordenador…). Hazlo a modo de tormenta de ideas, no importa si te parecen absurdos o inalcanzables. Puedes mezclar objetivos, ideas, deseos de todo tipo. Éstos han de ser específicos, cuantificables y concretos (por ejemplo: mejorar la relación con mis padres, visitándolos “x”  veces al mes/semana; ser más asertivo con  una persona, aprendiendo a decirle que no; practicar un deporte o hacer esa actividad en concreto, fijando día y hora; pasar más tiempo con mi pareja, sin los niños, determinando fechas concretas… Para conseguirlo, estableceremos metas o planes de acción.
  3. Clasifícalos. Cuando detectes y hayas observado estos deseos, date un momento para ordenarlos. Se trata de realizar un primer esbozo y separarlos en tres categorías principales: Formación, Trabajo/profesión, y Personal.
  • En el apartado de Formación pondremos lo necesario para conseguir nuestras metas profesionales. (Estudios, aprendizajes y competencias necesarios de todo tipo, por ejemplo, desde un curso de cocina hasta un doctorado)

 

  • En el de Trabajo o profesional anotaremos la situación laboral en la que estamos y en la que nos gustaría vernos a medio y largo plazo, desde los puestos o roles intermedios hasta llegar a lo que queremos en un futuro a largo plazo.

 

  • En el plano Personal empezaremos por nosotros. Contemplaremos todo aquello que deseamos y que está relacionado con nuestra autoestima, hábitos saludables, actividades o refuerzos que nos son agradables y queremos (por ejemplo: practicar un determinado deporte, aprender un idioma, permitirnos descansar alguna hora del día, etc.). Tendremos en cuenta también si debemos mejorar aspectos relacionados con nuestra manera de ser o funcionar, habilidades sociales, asertividad, control de la ira y si éstos favorecen o no la consecución de nuestros objetivos. Seguiremos por nuestra relación con las personas más significativas en el orden que prefiramos y lo que queremos mejorar con relación a éstas. Incluiremos las personas con quienes nos relacionamos (por ejemplo: defender nuestros derechos ante un vecino, colaboradores de trabajo/curso, etc.). En definitiva, todo aquello que nos enriquece y nos aporta satisfacción.

 

satisfaccion

Para hacer realidad nuestros sueños hemos de pensar, sentir y llevar a cabo acciones planificadas con método

  1. Sepáralos en 3 etapas o plazos (corto, medio y largo plazo). Hay objetivos que requieren una preparación, un momento adecuado y reunir una serie de condiciones (por ejemplo, para alquilar un apartamento o comprarte un coche)

Cuantificar los objetivos en plazos nos permite comprobar si los vamos cumpliendo o no, si la estrategia ha contribuido a conseguirlos o es preciso cambiarla; o si hay que modificar el objetivo. Estos plazos varían de una persona a otra.

  • Corto plazo: Puede ir desde unos días o meses hasta un año. No es conveniente que sea superior.
  • Medio plazo: Desde algunos meses posteriores al corto plazo hasta algunos años.
  • Largo plazo: Cómo nos gustaría vernos en el futuro. Son nuestros sueños e ideales, probablemente los más importantes y complejos, que implican grandes decisiones y un trabajo previo. No es preciso ser muy concreto, pero sí aproximarse en la medida de lo posible.
  1. Introdúcelo en un registro. Ve pasando lo que tenías apuntado al registro que verás a continuación. No es necesario que lo hagas todo en un día. No tengas prisa. Es tu modo de vivir lo que está en juego, por lo que no escatimes en dedicarle el tiempo que necesites.
  2. Planifica una estrategia para los objetivos a corto plazo. Atiende lo más urgente y necesario que te permita llegar a los demás objetivos de medio y largo plazo. ¿Cómo lo haré?, ¿cuándo?, ¿sólo yo, o hay alguien más implicado? Planifica fecha y días. Anótalo en tu agenda y cuando lo hayas hecho, refuérzate con algo que te guste.
  3. Tenlo a mano para añadir, modificar, refocalizar y revisar lo que vas consiguiendo.

Te sorprenderá comprobar que, una vez escritos, interiorizados y adecuados a objetivos realistas que dependen del empeño y el esfuerzo, tus sueños suceden de forma casi mágica

rumbo

Siempre estás a tiempo de enfocarte. Si te pones excusas, quizás tengas miedo al fracaso por alguna experiencia anterior, o te sientas inferior por tener personas que consideras brillantes a tu alrededor.

Cada uno de nosotros tiene puntos fuertes que ha de reconocer para potenciarlos. Es conveniente empeñarnos en algo que nos realmente nos apasione y se adecue a nuestra personalidad, competencias, capacidades y aptitudes. Puedes elegir cuándo empiezas, sólo tú eres el protagonista de tu historia.

“Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos” (José Ortega y Gasset)

 

 

 

No me atrevo a coger mi coche

No me atrevo a coger mi coche

conducir

Estamos ante unos niveles de contaminación que nos preocupan y queremos evitarlo. Pero una cosa es que dejes de coger el coche por cuestiones de sostenibilidad y otras por no poder hacerlo, como en el caso de Elena y de Roberto, dos ejemplos de Amaxofobia.

Cada mañana cuando el marido de Elena la lleva a su trabajo, ésta se siente en parte aliviada y en parte culpable. Le gustaba conducir y no tuvo ningún incidente ni problema.

Durante unos cinco años ha conducido más o menos cómoda hasta que tuvo que coger la baja por estrés laboral. Después de medio año sin la obligación de conducir, ya que en su localidad lo tiene todo a mano, al tener que incorporarse de nuevo, comenzó a sentir pánico.  Elena, hacía el trayecto de su domicilio a su empresa situada en un polígono a media hora de camino cada día y se desplazaba como comercial para visitar a los clientes. Ahora se ve impotente ante el hecho de volver a conducir.

Roberto, sin embargo, tuvo un accidente de coche hace tres años, en el que murieron dos de sus mejores amigos y desde entonces no se ha atrevido a conducir.

 

¿Qué les sucede?

 

La Amaxofobia, o miedo a conducir, procede del griego amaxos “carruaje” y fobos “pánico”.

Es una fobia específica, de carácter situacional que consiste en experimentar síntomas intensos de ansiedad antes y durante la conducción.

No hace falta haber sufrido un siniestro de tráfico, sino que la vulnerabilidad biológica sumada al estrés de cualquier tipo, pueden precipitar también en un momento determinado esta fobia.

Es más frecuente en mujeres que en hombres, es un miedo universal y no está asociado a un nivel sociocultural y económico determinado.

conducir ciudad

 

¿Cuáles son sus síntomas?

Cuando el miedo es muy intenso, se suelen tener síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, mareo, temblores…, pensamientos negativos relacionados con tener un accidente, chocar, perder el control o que otros se me echen encima…, y conductas de evitación a coger el coche, y si se conduce, se vive con gran tensión y preocupación pudiendo evitar además ciertas vías o lugares.

 

¿Por qué yo?

Existe una vulnerabilidad biológica (predisposición genética a ser temerosos) asociada a factores ambientales (estrés, problemas, etc.) que tras un incidente crítico (despido, ascenso, divorcio, enfermedad u operación, accidente de tráfico, etc.), se le suma la vulnerabilidad psicológica (¿y si tengo un accidente?), pudiendo desarrollar así esta fobia. Otras personas en la misma situación no llegan a experimentar síntomas intensos, sino un ligero temor que no les impide conducir.

¿Cómo resolverlo?

En primer lugar, no tener vergüenza en admitir este problema, acudiendo a un profesional de la psicología que trate estas fobias.

El abordaje pasa por explicar en qué consiste la ansiedad, mediante psicoeducación, y los factores que intervienen.

Incidiremos en los pensamientos de vulnerabilidad de la persona, y en las emociones asociadas, para ver la relación que tienen con el comportamiento inseguro o nervioso.

La manera más eficaz para tratar el miedo, es afrontarlo, exponiéndose a las situaciones temidas y a la activación fisiológica. A través de la Realidad Virtual de Psious, se expone a la persona todas las veces que sea necesario, de forma gradual, hasta que se habitúe y tolere conducir en un amplio abanico de situaciones.

En las autoescuelas se refuerzan las habilidades de conducción, así que, si te encuentras inseguro/a porque te falta pericia, te recomiendo que acudas a ellas. Sin embargo, al ser las creencias y los pensamientos los que en definitiva alimentan la ansiedad, el tratamiento psicológico en los casos de amaxofobia es muy recomendable. Muchas veces lo complementaremos en los casos de temperamento ansioso o temeroso mejorando el estilo de afrontar la vida y la ansiedad generalizada.

Hay personas que conducían y tras un periodo prolongado de no hacerlo, se sienten inseguras al volver a conducir. Sin embargo, no presentan sintomatología ansiosa y necesitan simplemente volver a hacer prácticas en una autoescuela.

 

 

 

 

 

Di adiós al miedo a las alturas

Di adiós al miedo a las alturas

miedo alturas

A medida que Marcos se acercaba hacia el telesilla, su corazón latía más deprisa. De hecho, le encantaba esquiar, pero desde hacía unos dos años se había incrementado su sensación de malestar debido al miedo a las alturas.

No quería dejar de ir a esquiar con sus amigos,  pero lo cierto es que cada vez se sentía peor en ciertos lugares altos. Subir a un edificio alto, e incluso salir a la terraza del apartamento de su mejor amigo, le suponía un reto que llevaba de mal en peor.

Marcos padecía de “acrofobia”, un miedo que afecta entre un 3 y 5% de la población. Se denomina así cuando supera un umbral caracterizado por síntomas intensos, vividos con ansiedad, hasta que se evitan las situaciones, liberándose así de las sensaciones desagradables.

Sin embargo, este alivio tiene un coste alto que es las limitaciones que te va imponiendo en la vida cotidiana. Este hecho puede interferir de modo significativo y afectar el día a día, como por ejemplo en el caso de trabajar en un edificio alto, tener que subir a un ascensor abierto, etc.

La acrofobia es una fobia específica que se encuentra en los trastornos de Ansiedad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Se caracteriza por un miedo intenso a las alturas, desproporcionado al peligro real, persistente y con una duración de seis o más meses.

Este miedo o ansiedad causa malestar y/o deterioro en la vida personal, social y laboral.

El miedo a las alturas es un miedo natural y adaptativo porque nos avisa de las situaciones que pudieran suponer un riesgo para nuestra vida, pero cuando se activa en situaciones en las que no implica este riesgo, representa una limitación para la realización de actividades que nos gustan, al llegar a niveles desproporcionados.

vertigo

¿Cuándo pedir ayuda a un profesional de la psicología?

  • Cuando empieces a sentirte inquieto y ansioso ante estímulos relacionados con la altura, anticipándote a la escalada del miedo.
  • Si has tenido o tienes ataques de pánico, es decir, al menos cuatro de los siguientes síntomas: palpitaciones, o el corazón acelerado, sudoración, temblor, sensación de ahogo, dolor en el tórax, náuseas o malestar abdominal, sensación de mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo, escalofríos o sensación de calor, sensación de irrealidad o que te separas de ti mismo. Miedo a perder el control o a volverte loco y miedo a morir.
  • Cuando este estado no venga por el consumo de medicamentos o drogas o sean de causa orgánica.
  • Cuando dejes de disfrutar de alguna actividad que para ti antes era placentera.
  • Cuando pienses de forma catastrófica que te puedes morir.
  • Cuando evites ir a lugares que antes ibas, o vivas el ir como un sobreesfuerzo que es mayor que la ilusión.

 

¿Qué tratamientos son eficaces para la acrofobia?

Los tratamientos basados en la evidencia científica y que van incorporando avances de las investigaciones, dentro del marco cognitivo-conductual son muy eficaces para superarla.

En primer lugar, se te informa de cómo funciona la Ansiedad y concretamente acerca de tu Fobia. A esto le llamamos psicoeducación.

Además de otras técnicas, es muy efectiva la exposición a escenarios relacionados con la acrofobia. Si se realiza mediante Realidad Virtual, se te facilita no tener que desplazarte a los sitios temidos y poder experimentar las sensaciones que temes con la ayuda del terapeuta. Esta herramienta te ofrece un amplio abanico de escenarios que facilitarán afrontar tu miedo de forma progresiva con distintos niveles y condiciones.

El terapeuta controla estas variables en función de cada persona, por ejemplo, en el caso de un ascensor exterior en un edifico de considerable altura, se empezaría por un nivel fácil (subir a un piso bajo) y a medida que vas estando preparado, pasaríamos a otros niveles hasta llegar al nivel más difícil (piso alto en un rascacielos).

En estos tiempos en los que la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, no tendría razón de ser que no se empleara esta herramienta en los tratamientos psicológicos, ayudándote así a normalizar tu vida lo antes posible.

 

 

 

 

 

 

 

El momento para ir al psicólogo/a

El momento para ir al psicólogo/a

El ser humano piensa en exceso cómo combatir aquello que nos molesta y nos desequilibra, pudiendo entrar en un bucle de pensamientos negativos que nos puede llevar en cascada a una crisis existencial y a un verdadero sufrimiento.

Pasamos mucho tiempo analizando, juzgando, rumiando, comparando… y no nos sirve para ser felices. De hecho, si entramos en este círculo mental, nuestro estado físico se resiente y pueden aparecer dolencias.

 

El tiempo que empleamos en analizar, rumiar, y preocuparnos por los problemas, no nos sirve para ser felices

 

Hasta hace muy poco, ir a un psicólogo se relacionaba con tener un trastorno mental, por lo que había mucha reticencia a ir, y mucha más a comunicar que se estaba en tratamiento.

 

No obstante, el psicólogo clínico y/o sanitario, también te puede ayudar a mejorar la calidad emocional de tu vida. Los problemas que se nos hacen una montaña, pueden propiciar la inestabilidad y por tanto la infelicidad.

 

No hace falta tener un trastorno mental, tan solo es una decisión que implica detectar y aceptar que no nos sentimos bien, a pesar de que ya hemos intentado previamente buscar soluciones.

 

Todas las personas, pasamos por épocas complicadas que se nos hacen una montaña

 

Normalmente priorizamos el trabajo, el dinero, etc. y si lo demás va bien, olvidamos que hay que seguir ocupándonos de ello, aunque ya forme parte de los objetivos conseguidos (tener pareja, hijos, vivienda, amigos…). Por tanto, en algunas épocas

 te puedes asesorar para:

  • Saber los ingredientes de éxito en una pareja
  • Cuáles son las claves de una educación integral de los hijos/as
  • Cómo ser más asertivo y tener éxito en las relaciones sociales
  • Conocer cómo va tu autoestima y mejorarla
  • Querer tener un mayor liderazgo en tu equipo
  • Plantearte nuevos objetivos y tomar decisiones acertadas para tu salud y bienestar

Y por supuesto también:

  • Cuando nuestro estado de ánimo depresivo, ansioso, etc., está afectando e interfiriendo negativamente nuestra vida diaria
  • Si cambiamos de humor frecuentemente, teniendo altibajos, con o sin motivo
  • Si ya hemos intentado cambiar algún aspecto de nosotros y no lo hemos conseguido
  • Cuando hacemos cosas sin saber bien por qué y lo hacemos de forma automática e impulsiva

 

¿Para qué?

 

  • Para entender qué es lo que causa nuestro malestar
  • Aprender estrategias de afrontamiento
  • Tener un mayor conocimiento de nosotros mismos
  • Gestionar nuestras emociones, pensamientos y conductas
  • Aceptar lo que no podemos cambiar

 

 confianza

El psicólogo, por una parte, te hace de guía para que conozcas cómo estás funcionado en la actualidad, y comprender el porqué, y por otra, te dará las herramientas necesarias para gestionar mejor tus emociones y que aprendas a hacerlo sin la necesidad del terapeuta.

 

La autoestima es un factor clave para esta gestión. Así la manera en que te valoras y te quieres, repercutirá sin duda en tus decisiones, prioridades y relaciones con los demás en cualquier ámbito. Por este motivo, es conveniente integrar en los tratamientos este concepto y conectar con la repercusión que tiene una buena autoestima en el día a día, tanto en la manera de verte como de relacionarte con los demás.

 

Evidentemente hay personas en nuestras vidas que son muy válidas para enseñarnos y ayudarnos a crecer, pero si no hemos tenido la suerte de contar con algunas de ellas en el transcurso del tiempo, probablemente necesitaremos ocuparnos de aspectos que no hemos desarrollado o los hayamos aprendido de forma disfuncional, para poder llegar a gozar del bienestar emocional. Es entonces cuando el profesional más adecuado es el de la psicología y concretamente el que trabaja en el ámbito de la psicología clínica.

 

Es importante que en el momento en que te decidas, compruebes que tiene suficientes conocimientos y experiencia para poder desempeñar el papel de terapeuta con todas las garantías que te mereces.

 

Tu bebé hacia la independencia

Tu bebé hacia la independencia

Cada bebé tiene un ritmo de evolución que viene marcado por la biología y las experiencias que va adquiriendo. Llegado el momento de gatear, inicia su independencia con los primeros pasos, pudiéndose alejar o acercar de forma voluntaria a las personas u objetos.

La actitud de los padres puede poner trabas a esta maduración o bien facilitar su evolución. Por tanto, es importante comportarse con coherencia y estabilidad para que el bebé se sienta seguro e interesado en descubrir lo que le rodea. Hay niños más curiosos que otros, de modo que es preciso adaptar nuestro comportamiento a su forma de ser.

Tu bebé ha de aprender lo que puede y lo que no puede hacer, y que se le pongan límites con firmeza. Tu expresión y tu tono le sirven de recompensa o de inhibición. Es decir, cuando consigue un logro, mostrarle un tono alegre y una sonrisa es el refuerzo perfecto, ya que aumenta la probabilidad de que lo vuelva a hacer y se motive. Por el contrario, utilizar un tono firme y seco, fruncir el ceño y levantar un dedo, le indicará que ha de inhibir lo que hace, ya sea porque es peligroso o porque no es conveniente en la situación o el momento presente.

Dale siempre señales de amor y ante un comportamiento errático del bebé nunca le digas que no le quieres

Es muy fácil que el bebé se contraríe, se entristezca o incluso que se ponga a llorar. Ante esta última reacción hay que mantener la calma, porque es bueno que exprese sus emociones. Cuando deje de llorar, le podremos abrazar y así aprenderá que nuestra conducta hacia ellos dependerá de cómo se vayan comportando.

Hay algunos padres que penalizan las conductas no deseadas y no premian las correctas o deseables, de modo que el niño se inhibirá y no se sentirá motivado a explorar. El bebé se sentirá seguro e irá aprendiendo saludablemente si va discriminando sus conductas y las adapta en función no sólo de él sino también de los demás, ya que es preciso que aprender a discriminar lo que le puede hacer daño a él y también lo que no conviene a los demás.

Los límites le proporcionan seguridad y sentimiento de protección

En caso de que rompa o tire juguetes, es importante distinguir si lo hace con o sin agresividad. Si lo hace con agresividad, no gritaremos, sino que, con calma y firmeza, le instigaremos a recogerlos. En el supuesto de que lo haga sin agresividad, le dejaremos, porque necesita experimentar para aprender.

Algunos consejos:

  • Con el amor no se juega. Dale siempre señales de amor y ante un comportamiento errático del bebé nunca le digas que no le quieres. El amor a su ser es incondicional. Los límites los ponemos ante sus conductas.
  • Los límites le proporcionan seguridad y sentimiento de protección.
  • Tu bebé no entenderá la palabra “No” hasta aproximadamente los 10 meses.
  • Si no tienes mucho tiempo para estar con tu bebé, no caigas en el error de ser demasiado permisivo/a.

Para que crezca de forma saludable, se sienta querido y feliz en estas primeras etapas, es preciso actuar de forma coherente y tener mucha paciencia cuando comienzan a dar los primeros pasos.