Habilidades sociales para el éxito

Habilidades sociales para el éxito

¿Te has parado a pensar alguna vez por qué hay personas que se sienten seguras y logran sus objetivos y otras no? Entre otros factores, las habilidades sociales son fundamentales para alcanzar el éxito.

“Ha tenido suerte”, “se lo han puesto muy fácil en la vida”, “tiene padrinos” son algunas de las frases hechas a las que solemos recurrir para referirnos a aquellas personas que disfrutan de una situación privilegiada. Y efectivamente, no podemos negar que existen personas que tienen un camino más llano que otras para materializar sus sueños, ya sean económicos o sociales.

También habrás podido comprobar que algunos no se benefician de estas ventajas “a priori” y sin embargo llegan incluso más lejos que los que cuentan con importantes medios a su alcance.

¿Dónde se encuentra la clave que nos hace sentir seguros en el ámbito personal, en el lugar de trabajo, o en los estudios? ¿Cómo podemos sentirnos satisfechos en nuestras relaciones personales y sociales?

Nacemos con un bagaje genético (temperamento) y las experiencias que tenemos modelan nuestro carácter, consolidando la personalidad al final de la adolescencia-juventud. En base a nuestra predisposición temperamental y lo aprendido, desarrollamos un talante determinado para encarar las situaciones.

joven

A pesar de que los jóvenes cada vez están más preparados en competencias y habilidades, en muchos casos carecen de inteligencia emocional y habilidades sociales. No me refiero a si uno es extrovertido o introvertido, ya que se puede ser muy abierto y sociable, pero carecer de las habilidades necesarias para interactuar con las demás personas y alcanzar los objetivos.

A pesar de que los jóvenes cada vez están más preparados en competencias y habilidades, en muchos casos carecen de inteligencia emocional y habilidades sociales.

En general, los y las jóvenes aprenden idiomas y viajan más que la generación anterior, pero en bastantes casos no saben solucionar problemas, utilizar la comunicación asertiva ni defender sus derechos.

Estos jóvenes pueden tener padres y madres resolutivos, o no. Sin embargo, me duele que no aprendan estas habilidades tan necesarias y, aunque sus competencias y destrezas motoras sean muy buenas, carecen de una formación indispensable para “ir por la vida”.

También existe otro tipo de perfil más joven que “no sabe” o “no quiere” orientarse para desplazarse cuando no lo llevan en coche, ni buscar un billete de tren utilizando su tarjeta joven o simplemente preguntar a “San Google” lo que no saben acerca de “buscarse la vida”. En otras ocasiones, en sus relaciones tampoco aprenden a “decir no” y consienten por miedo al rechazo o por comportarse de forma pasiva, dejando que sea el otro quien tome las decisiones.

En jóvenes y en edades más tempranas, la carencia de habilidades sociales puede favorecer el acoso escolar, tan frecuente en nuestra sociedad.

En cuanto a los adultos, en ocasiones nos comportamos con firmeza y seguridad y en otras, en cambio, nos mostramos temerosos. ¿Cuántas veces hemos comprado algo que no queríamos por no saber decir que no?, ¿no hemos sido capaces de cortar una conversación cuando nos vendían algún producto de forma agresiva?, o ¿hemos aguantado a un superior que nos hablaba de forma déspota y nos hemos sentido humillados ante los demás? Todo ello es consecuencia de no tener nuestros objetivos claros y de no utilizar las habilidades sociales aprendidas.

En mi opinión, podemos dar importancia a estas habilidades siempre y cuando también nos ocupemos de lo que hay detrás de ellas, me refiero a aquello que no se ve, pero que nos mueve por dentro. Se trata de nuestros valores  personales,profesionales y sociales, aquéllos que dan sentido y significado a nuestra vida, con los que debemos ser coherentes. Si estamos alineados con nuestros valores, tendremos más fuerza para expresar lo que deseamos, necesitamos o rechazamos.

¿Por qué no nos sentimos satisfechos?

No hemos aprendido el valor de la autoestima ni a defender nuestra dignidad con habilidades sociales. Estas habilidades consisten en una serie de conductas que aumentan nuestras posibilidades de mantener relaciones interpersonales satisfactorias y de conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos.

Las personas que tienen éxito muestran buena actitud, autoestima, confianza y una personalidad flexible, tolerante y afable. Al mismo tiempo, suelen ser altruistas y tienen sentido de pertenencia a una sociedad. Por todo ello, aportan su granito de arena y comparten lo que han recibido. Adquieren competencias para lo que se proponen, eligen lo que desean y lo van a buscar con motivación, perseverancia y pasión. Son capaces de distinguir a las personas que intentan frenar la consecución de sus metas y a las que les sirven de empuje y ayuda para conseguirlas.

Otras personas muy hábiles utilizan sus encantos para manipular a los demás y no poseen esos valores éticos y generosos. Y aunque lleguen a alcanzar éxito social y poder, caen con facilidad del pedestal.

Las personas de éxito adquieren competencias para lo que se proponen, eligen lo que desean y lo van a buscar con motivación, perseverancia y pasión.

conferencia

Habilidades sociales para el éxito

  • Expresar lo que sentimos o queremos decir en clave de primera persona “YO” pienso, creo, opino…
    Saber decir no, o aplazar nuestra respuesta hasta que lo tengamos claro: Ahora no lo sé, ya te lo confirmaré mañana…”
  • Aprender a recibir cumplidos y a expresarlos a los demás: “Muchas gracias, me alegro”
  • Hacer quejas de forma asertiva y recibirlas: “Cuando llegas tarde, me siento…”
    Pedir información o aclaraciones: “¿Qué quieres decir con que soy un impresentable?”
  • Interactuar con alguien para tener más probabilidades de gustarle: “Hola soy Pepe y me gustaría invitarte…”
  • Conocer los estilos de comunicación y diferenciarlos: Os dejo dos fragmentos de la película “Mejor imposible” en la que podemos observar cómo una misma persona puede tener un estilo u otro (agresivo, pasivo y asertivo)
  • En este primer vídeo podrás ver los estilos agresivo y pasivo.
  • En el segundo vídeo, el que antes se comportaba de forma pasiva pasa a comportarse

    Responder a los demás con técnicas asertivas para saber manejar y/o neutralizar el poder de las personas con estilo agresivo.

  • Saber liderar un equipo, influyendo positivamente.
  • Expresarse frente a un pequeño grupo con asertividad.
  • Comunicar las ideas y/o proyectos en público, sin ansiedad.
  • Tener capacidad para comunicar a los demás lo que crees y sientes que es injusto de forma asertiva en el momento oportuno.

En este vídeo de TEDxCreativeCost, Celeste Headlee nos da 10 sabias reglas para mejorar nuestra conversación.

Hay que diferenciar el comportamiento de personas que carecen de estas habilidades de las que saben interactuar, pero no pueden porque la ansiedad les bloquea y les impide comportarse como desearían. En el primer caso, las habilidades sociales se han de aprender y en el segundo, es preciso abordar la ansiedad para que la persona pueda expresarse.

Mis recomendaciones:

  • Observa si sabes defender tus derechos y cómo lo haces.
  • Advierte lo mismo en tus hijos/as.
  • En esta semana, presta atención a los comentarios que te dirigen las personas en su comunicación: si se quejan, si te hacen cumplidos, peticiones, etc. y cómo lo hacen.
  • Al revés, también. Presta atención a cómo te diriges tú a los demás en el caso de que te moleste algo, si haces o no peticiones, cumplidos sinceros, si inicias conversaciones…
  • Analiza si haces cosas que no quieres, o aceptas tareas que no deseas por no saber decir “no”.
  • Decide. Hay dos formas de decidir: decidir tú o dejar que decidan por ti.
  • Presta especial atención al lenguaje no verbal (mirada, expresión facial, sonrisa, …)
  • Practica el agradecimiento, la empatía y la escucha activa.
  • Disfruta en tu día a día y evita cometer algunos errores ilustrados en el siguiente vídeo de

    .

Si revisas tus valores y aprendes a mejorar tus habilidades sociales podrás sentirte más feliz y actuar con seguridad y confianza. Relacionarte satisfactoriamente te proporciona calidad de vida.

Relacionarte satisfactoriamente te proporciona calidad de vida.

No obstante, si no hay entusiasmo o ilusión en lo que emprendes ni sentido será más difícil ver el brillo en tus ojos. Ese brillo que surge cuando posees la fuerza de mejorarte a ti mismo y de compartir tus puntos fuertes con los demás desinteresadamente.

empatía

Los valores y las habilidades sociales no son innatos, se aprenden.

El camino tiene dos vías paralelas. Una es el propio crecimiento personal que encuentra significado a la vida. La otra es el aprendizaje de las aptitudes y competencias para hacer aquello que te gusta, unido a las habilidades sociales para interactuar con la diversidad de personas con las que te vas a encontrar.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en enero 19, 2018

Depresión postparto: cómo evitarla y superarla

Depresión postparto: cómo evitarla y superarla

La depresión postparto es un trastorno del estado de ánimo que se manifiesta en la etapa perinatal y afecta en torno al 20% de las madres en los países desarrollados.

En ocasiones, la depresión postparto se suele confundir con los “baby blues”, episodios caracterizados por sentimientos de tristeza, ganas de llorar y cambios de humor. Éstos, a diferencia de la depresión postparto, son leves, aparecen los días posteriores al parto y se resuelven en poco tiempo.

Considero necesario abordar el sufrimiento de muchas madres con relación a la maternidad, puesto que, aunque la mayoría de las mujeres no desarrollan ningún trastorno mental perinatal, aproximadamente un 20% tiene riesgo de padecer depresión y/o ansiedad.

hijos

La depresión perinatal se viene silenciando a modo de tabú, como si el hecho de conocerse y hablarse de ella pudiera propiciarla, cuando la realidad es que la información y el conocimiento de sus causas previenen su aparición.

Vivimos en una sociedad que condiciona no sólo nuestra manera de entender el mundo, sino también las personas y a nosotros mismos. Nos identificamos con una cultura que nos transmite unos determinados valores y creencias que interiorizamos sin ser conscientes de ellos.

Las principales causas de la depresión postparto son los cambios en el cuerpo producidos por el embarazo y el parto, la falta de tiempo y de sueño, y el temor a no ser buena madre.

La madre, protagonista en el embarazo y el parto, sufre cambios físicos y emocionales que vive con más o menos ilusión y satisfacción, en función de diversos factores.

Cuando acude al ginecólogo, éste supervisa la evolución del feto y establece pautas para los cuidados físicos de la madre (alimentación, medicación, etc.), descuidando su salud emocional. Esta atención no sería necesaria si se contara con un bagaje que, en la mayoría de casos no se aprende en nuestra sociedad, y que son la autoestima, la seguridad personal, la asertividad, las relaciones sociales y, en definitiva, todos aquellos conocimientos relacionados con el bienestar y la inteligencia emocional.

No hace falta que se trate de una situación marginal o de madres con patología previa. El propio desconocimiento, el modo de vivir emocionalmente la maternidad, disponer o no de apoyo social, y/o de la pareja y la orientación a los logros propicia un sobreesfuerzo en el que, si no se cuenta con ayuda, la madre se sentirá desbordada, angustiada y sucumbirá. Si además el embarazo no es deseado o si ha habido alguna complicación (bebés prematuros, o con alguna enfermedad), se añaden factores de riesgo que pueden empeorar el estado de ánimo.

La depresión postparto en otros países

Resulta curioso que en otras culturas “menos desarrolladas” se vive la maternidad de forma muy distinta. Y el secreto se encuentra en la importancia y en el apoyo que brinda la cultura de estas sociedades a la madre, tanto en el embarazo como en el postparto. Priorizan el cuidado de la madre para que ésta pueda cuidar a su bebé; es decir, cuidan a la cuidadora. Esta red de apoyo física y emocional le proporciona una percepción de baja vulnerabilidad.

Por el contrario, en nuestra cultura existe un interés centrado en que “todo salga bien”, que controla de forma exhaustiva parámetros físicos y descuida en gran medida las circunstancias que rodean a la madre, el apoyo que recibe o recibirá, sus recursos personales y su percepción de vulnerabilidad.

¿Cómo se percibe la madre?

Sabemos que intervienen múltiples factores que pueden afectar a cada persona y que se pueden valorar objetivamente aspectos como el apoyo familiar, y/o social, el bienestar económico y la salud de la madre y del bebé. Pero cada persona interpreta de forma diferente y vive su experiencia de forma idiosincrática y única, y sucede exactamente igual en la percepción de la maternidad.

No se trata de abundancia y de bienestar. La madre se puede sentir vulnerable al pensar que no posee habilidades para manejar a su bebé, que se encuentra sola, aunque tenga pareja, o que no será capaz de cuidar a su hijo/a. Y si no se le pregunta y se le ofrece un espacio para escucharla y comprenderla, nadie sabrá realmente cómo se encuentra.

Es posible también que la madre no sea consciente de lo que le sucede y únicamente observe algunos síntomas o sensaciones que no pueda ni quiera admitir, dada la idealización de la maternidad. De este modo, no demandará ayuda e intentará esforzarse aún más para aparentar que puede, por lo que acabará agotada y sufrirá el trastorno.

embarazada

Las madres que no desarrollan una depresión se perciben capaces, están más informadas y no se exigen ser perfectas. Hacen frente con ilusión a esta nueva etapa y no experimentan vulnerabilidad porque si no tienen el apoyo que creen necesitar, lo piden o bajan el listón.

Hay madres que aunque quieran se sienten incapaces de disfrutar de su maternidad, se sienten culpables y lo acallan por miedo al estigma de “no ajustarse a lo esperable”, lo que repercute en el desarrollo, el bienestar del bebé, y el vínculo entre madre y bebé.

La idealización que hace la sociedad de la maternidad presiona a la mujer a ser perfecta, buena madre y llegar a todo.

El papel de la sociedad

Las madres de otras generaciones se ocupaban del hogar y de los hijos sin tener que combinar funciones que afortunadamente muchas mujeres del S. XXI desempeñamos con interés, sin querer renunciar a ellas.

Más allá de la utilización de tratamientos psicológicos o farmacológicos, en mi opinión sería necesario no sólo atender a la mujer y proporcionarle los medios para su pronta recuperación, sino también enseñar a las niñas, adolescentes y mujeres a salir del rol que se espera de ellas y a decidir lo más libremente posible sobre su vida y su maternidad.

La conciliación laboralla flexibilidad de horarios, la colaboración de los padres con sus permisos de paternidad y la equiparación de sueldos entre hombres y mujeres son aspectos fundamentales para que las mujeres nos sintamos más seguras en la maternidad.

 

Si crees que sufres depresión postparto…

  • No esperes a que se pase espontáneamente la tristeza, la rumiación, la irritabilidad o el malhumor.
  • Sal del aislamiento y comunícarlo a tu entorno para prevenir que el trastorno mental no se instaure.
  • Tienes derecho a no sentirte feliz.
  • Tu vulnerabilidad puede cambiar.
  • En una cultura diferente no desarrollarías ningún trastorno mental, así que no te sientas culpable.

tristeza

Mamá importa es un foro abierto y anónimo donde podrás expresarte e informarte.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una Guía para el abordaje psicológico de la depresión perinatal, en la que se ofrecen recomendaciones para los profesionales de la salud, relacionadas con una intervención psicosocial.

Existen programas como el de Psiquiatría y Psicología Perinatal de Barcelona CLINIC, que cuentan con intervenciones eficaces para ofrecer apoyo en la etapa perinatal.

En España, la Sociedad Marce Española de Salud Mental Perinatal (MARES) promueve y comunica los conocimientos científicos sobre la salud perinatal.

 

Informarse, salir del aislamiento y comunicar el estado emocional son elementos fundamentales para la prevención de la depresión postparto. Pero no podemos olvidar que también lo son el apoyo y la comprensión de las personas más significativas de la madre, así como un sistema social equitativo que facilite su recuperación. Todo ello, mientras trabajamos por un cambio de paradigma en el que la mujer se “empodere” para alcanzar el estatus del que goza el hombre.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en enero 9, 2018

 

¿Eres perfeccionista en la pareja?

¿Eres perfeccionista en la pareja?

Por norma general, consideramos que una persona está atrapada en el perfeccionismo cuando, además de intentar hacer las cosas con eficacia, se esmera de forma obsesiva en múltiples quehaceres que la llevan a alcanzar la perfección. El perfeccionismo en la pareja puede conducir paradójicamente a la frustración y a la decepción, alejándonos de nuestros propósito y más lejos aún de la eficiencia.

El perfeccionismo es una combinación de diferentes factores en los que existe un rasgo de personalidad con deseo de mejora, ansia de lograr metas elevadas y preocupación por lo que los demás piensen sobre uno mismo. El deseo de mejora no es contraproducente y nos permite lograr nuestros objetivos mediante un esfuerzo saludable. Sin embargo, obstinarse en detalles por una mejora sin tregua, colocar un listón excesivamente alto y anteponer la opinión de los demás a la propia perjudica nuestra salud psicológica.

Detrás de los comportamientos de impaciencia e intolerancia se esconden personas que han tenido que esforzarse para adquirir habilidad y son muy competentes en sus aptitudes.

A continuación describimos los diferentes tipos de perfeccionismo para detectar dónde “pecamos” o “pecan” los demás:

  1. El perfeccionista que se impone objetivos no realistas. Este tipo no acepta sus fallos y es muy autocrítico. No tiene suficiente con lo que ha conseguido y desea mejorar sin establecer límites.
  2. El perfeccionista que quiere gustar a los demás para ser aceptado y evitar las críticas o las frases negativas sobre él o sus acciones.
  3. El perfeccionista que ve los errores en los otros para satisfacer sus propias exigencias.

perfeccionista

Generalmente solemos reconocer los dos primeros tipos; el último, en cambio, no lo identificamos con facilidad puesto que no sólo se encubre de forma inconsciente, sino que también está valorado socialmente por su eficiencia. Estas personas critican la forma de hacer de sus allegados inagotablemente y no toleran los fallos. Me estoy refiriendo, por ejemplo, al jefe que nunca está contento con tu trabajo, o a la pareja que intenta decirte sin cesar cómo tienes que hacer las cosas para lograr esa efectividad que a ellos les caracteriza.

Detrás de los comportamientos de impaciencia e intolerancia se esconden personas que han tenido que esforzarse para adquirir su habilidad y por norma general son muy competentes en sus aptitudes. Han aprendido que los fallos no se deben tolerar y hay que castigarlos. Sus habilidades son reforzadas por un entorno que le atribuye un halo de eficacia, eficiencia y efectividad.

En las relaciones de pareja, este tipo de personas se irrita fácilmente, no tolera los errores y llega a culpar con sarcasmo, insultos o gritos la conducta errática del otro. Lógicamente, su actitud puede provocar que el “reprendido” se rebote y tenga sentimientos de rabia e impotencia. Si además está con una persona que necesita la aprobación de los demás, tenemos el caldo de cultivo asegurado para que se produzcan discusiones continuas o una pérdida de la autoestima si le atribuye una superioridad o existe dependencia emocional.

Si eres perfeccionista en la pareja, te irritarás fácilmente, no tolerarás los errores y llegarás a culpar con sarcasmo, insultos o gritos la conducta errática del otro.

En el mejor de los casos, si la pareja criticada tiene una buena autoestima y es muy adaptativa, sentirá rabia ante la intolerancia del otro y responderá con asertividad, minimizando las críticas y haciéndole saber que todos podemos mejorar hasta un límite.

Siguiendo la premisa de mejorar la conducta de uno mismo, en lugar de no intentar cambiar al otro, es recomendable para ambas personas de la pareja que se focalicen en lo positivo. Da mejores resultados, no para alcanzar la excelencia, pero sí para disfrutar de una relación de pareja saludable.

Es cuestión de decidir en qué invertimos los esfuerzos, corrigiendo al otro o apostando por la buena convivencia, tolerancia y respeto al otro y a uno mismo.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en diciembre 6, 2017

 

 

Miedo a la oscuridad

Miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad y a la noche se llama nictofobia.  Es un miedo ancestral, universal y adaptativo para la supervivencia de la especie, ya que en la oscuridad nuestros depredadores tienen una buena visión y nosotros no. Las imágenes de hurtos, asesinatos y sucesos escabrosos suceden frecuentemente por la noche y por eso no es extraño asociar la oscuridad con el peligro. Aunque vemos estas imágenes en la ficción y sabemos que normalmente no suceden en la realidad, nuestra mente las codifica como algo terrible que afecta a nuestra seguridad. El hecho de que nos llegue información de casos reales a través de los medios de comunicación contribuye a fijar más en nuestro cerebro esta asociación.

Cuando el miedo a la oscuridad se convierte en fobia

Llega un momento en que el miedo a la oscuridad nos gana la batalla y sufrimos sus estragos a nivel físico, con síntomas como temblores, molestias en el estómago e intestino, taquicardia, encogimiento de hombros, etc. Entonces empezamos a desplegar rituales para tranquilizarnos, que no nos ayudan a conciliar el sueño ni a dormir relajados. Encendemos una luz piloto, no bajamos del todo las persianas, nos aferramos a las sábanas, nos colocas de cara a la puerta y tardamos un buen rato en apagar la luz de la mesita de noche.

¿Qué sucede?

El origen de esta activación está en nuestros pensamientos automáticos, que giran en torno a la amenaza de que entre alguien en mi habitación o me suceda algo malo. La oscuridad o el anochecer es una alarma que dispara la alerta y puede provocarnos insomnio en la fase de conciliación del sueño y durante el curso de la noche.

Lo que sucede es que el miedo en nuestra imaginación es igualmente angustiante que el miedo ante una situación real. Es más, sabemos lo absurdo e irracional que puede ser, pero no podemos quitárnoslo de la cabeza, ni tampoco el sentimiento de control para protegernos.

El hecho de estar a oscuras y no tener información visual podemos asociarlo a la falta de aire y a la sensación de morir ahogados por estar encerrados en un lugar en el que se acabará el oxígeno, como sucede en la claustrofobia.

Para superar un miedo, hay que enfrentarse a él

Centrarse en la solución del problema permite superarlo sin mucha dificultad. Sin embargo, no se suele abordar porque las personas que lo sufren tienen vergüenza de admitir que lo padecen y creen que el paso del tiempo les ayudará a sobreponerse.

Mientras dormimos se organizan las conexiones del cerebro, imprescindibles para el desarrollo cognitivo. La oscuridad es necesaria para conciliar el sueño. Con la oscuridad se libera la hormona del sueño llamada melatonina y nuestro cerebro entra en el modo reposo. Sin embargo, la luz activa la actividad de la corteza cerebral y la pone en modo vigilia. Por este motivo es mejor dormir sin luz para favorecer la conciliación del sueño y evitar también la luz azul de los dispositivos electrónicos que la activan sustancialmente.

El miedo a la oscuridad en los niños

Los niños/as perciben peligros cuando tienen que ir a dormir solos, ya que la ausencia de luz junto con su gran imaginación les adentra en un mundo de fantasía en donde los monstruos más terribles pasean a sus anchas. Este miedo les sirve de aprendizaje para superar los retos y situaciones difíciles de la vida.

miedo

El miedo a la oscuridad se hace consciente alrededor de los 3-4 años, en el que la imaginación juega un papel relevante y se considera normal que hasta los 7-8 años los niños tengan pesadillas y/o terrores nocturnos. Si en esta etapa aprenden a hacer frente a su miedo, se sentirán más seguros poco a poco y no necesitarán la compañía de los adultos.

A los padres y madres nos preocupa que este miedo perjudique a nuestros hijos en las horas de sueño que necesitan para su desarrollo. La falta de sueño afecta en el comportamiento, el estado de ánimo, la atención y la memoria, con consecuencias en el rendimiento escolar.

Pautas para ayudar a los niños a superar el miedo a la oscuridad:

En las edades en las que el miedo a la oscuridad es evolutivo (3-7 aprox.) podemos hacer lo siguiente:

  • Mostrar comprensión ante su miedo y no compararlo ni ridiculizarlo.
  • Desmontar la idea dicotómica de que la oscuridad significa siempre peligro y que la luz es sinónimo de tranquilidad y compañía.
  • Favorecer el aprendizaje evitando la sobreprotección: saber enfrentarse a la oscuridad en situaciones que no sean potencialmente peligrosas.
  • Atenderlos con calma y paciencia si lloran o están ansiosos, enseñándoles a tolerar la oscuridad y la soledad progresivamente. Un niño no atendido en edades tempranas tendrá una carencia emocional.
  • Utilizar juegos en la oscuridad (de día), contar cuentos  en los que los niños se puedan identificar con los protagonistas.

Como apunta el Observatorio de Salud de la Infancia y de la Adolescencia de la Fundación FAROS del Hospital Sant Joan de Déu, se ha de enseñar a los niños a superar el miedo como parte del aprendizaje en la etapa de crecimiento. Ha publicado el cuento “Mamá, ¡tengo miedo! en el que Laia, su protagonista tiene miedo a la oscuridad.

El libro Qué puedo hacer cuando Me Da Miedo irme a la cama, de Dawn Huebner, publicado por Tea Ediciones, sirve de pauta para los padres para poner en práctica las nuevas estrategias y normas.

También la colección de “Los PsicoCuentos” de la Editorial Pirámide, brinda consejos para ayudarles en sus preocupaciones y miedos. En el caso del miedo a la oscuridad, recomendamos el cuento Álex en una misión secreta.

Ante el niño de más edad que no puede superar este miedo, es recomendable valorar la intensidad y la frecuencia para tratar este miedo lo antes posible y prevenir la instauración de la fobia.

El miedo a la oscuridad en adolescentes y adultos

En adolescentes y/o adultos, tener miedo a la oscuridad implica que hay que poner en marcha una serie de estrategias para ir a dormir con tranquilidad y no temer las situaciones de oscuridad.

Estas estrategias en la actualidad se aprenden con mayor facilidad con un protocolo de tratamiento que incluye la Realidad Virtual  porque facilita el aprendizaje.

Este protocolo está adaptado a cada persona, de manera que se aprende a no necesitar estar acompañado, o a no tener que realizar los rituales de seguridad.

oscuridad

De la misma manera, el miedo a las tormentas también se supera fácilmente con esta herramienta, ya que uno de los grandes inconvenientes es su imprevisibilidad y la falta de frecuencia, que se solventa con los escenarios que ofrece la Realidad Virtual.

En definitiva, hemos de aprender a discriminar la situación de riesgo real de la imaginaria y a sentirnos seguros por nuestros propios medios, tanto en relación con la oscuridad, como con las tormentas.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en noviembre 23, 2017.

Hijos con miedo a los exámenes

Hijos con miedo a los exámenes

Cualquier persona que haya pasado por la escuela, el instituto o la universidad, sabrá que examinarse no sólo no gusta, sino que asusta a un porcentaje elevado de estudiantes que pueden llegar incluso a experimentar verdadera fobia a los exámenes. El miedo a los exámenes puede iniciarse alrededor de los 7 años y se produce con mayor frecuencia en la adolescencia y en el proceso de acceso a la universidad.

Sentir cierta aprensión y ansiedad ante situaciones de cierta incertidumbre, como puede ser examinarse, es normal, innato y adaptativo. Sin embargo, vivir cada examen con una ansiedad excesiva y repetitiva puede acabar afectando al sistema inmunitario, causando vulnerabilidad física y psicológica.

¿Por qué algunos niños tienen miedo a los exámenes?

Evidentemente, el miedo a suspender unos exámenes determinados significa para algunos jóvenes una interferencia en la consecución de sus objetivos. Para otros con tendencia a la ansiedad, la mayor parte de los exámenes e incluso otras situaciones pueden significar una amenaza.

Un poco de ansiedad motiva, una alta ansiedad interfiere en el rendimiento.

examen

¿Qué factores intervienen en el miedo a los exámenes?

Las experiencias negativas que han tenido y tienen nuestros hijos, así como algunas palabras negativas que les decimos son realmente impactantes para ellos. Las frases del estilo: “eres un vago”, “seguro que suspenderás”, “no sé qué haremos contigo”, “no harás nada en la vida”, etc., van modelando la percepción del niño o del joven estudiante hacia la confianza o la frustración.

Esta frustración puede llevar a nuestros hijos al abandono de los estudios, puesto que a veces prefieren no presentarse a los exámenes por miedo a afrontar la posibilidad de suspender. La parte positiva de esta etapa que podríamos calificar como “tirar la toalla” es que no sienten ansiedad porque evitan lo temido. La parte negativa es que pueden cronificar su miedo si no intervenimos a tiempo.

Además de las experiencias negativas previas, intervienen variables como las relacionadas con el propio examen (el tipo de examen, grado de dificultad, el tiempo del que disponen), la preparación personal (gestión y técnicas de estudio, tiempo destinado, lugar), o las consecuencias (si afecta a su hoja de ruta, el impacto emocional para ellos, etc.)

Otros factores tienen que ver con la influencia del entorno: “nervios” de los compañeros/as, actitud y valores del profesorado y el propio centro, etc.

El miedo es multidimensional, por ello es conveniente conocer qué afecta a cada persona y en qué medida.

estudio
¿Qué les ocurre ante la llegada de los exámenes?

Experimentan malestar y emociones como la preocupación y la inseguridad, con síntomas en los días previos a los exámenes (dolor de cabeza, palpitaciones, insomnio, dolor de estómago con náuseas o vómitos, sudoración, temblor, sequedad de boca y diarrea principalmente). No siempre se experimentan todos estos síntomas, hay diferencias tanto en el número como en la intensidad, en función de cada chico/a y de los factores mencionados.

Las conductas frecuentes que observamos son morderse las uñas, tocarse el pelo, la cara, ir de un lado a otro sin sentido, hablar mucho o estar callado, etc. Y el bloqueo mental que conocemos como “quedarse en blanco” en el momento del examen.

En lugar de concentrarse en la materia que han de estudiar, o en el momento del examen, sus pensamientos se focalizan en las consecuencias catastróficas: “Si suspendo me va a caer una…”, “me juego mi futuro”, “no me saldrá bien”, etc. Esta situación se vive como una amenaza y el organismo reacciona como si se tratara de un peligro real en el que hay que proporcionar energía para luchar o huir.

¿Qué consecuencias tiene la ansiedad desadaptativa frente a los exámenes?

Al focalizarse en aspectos internos (pensamientos y estado físico principalmente) y no en la tarea que han de realizar, los niños y jóvenes que padecen este problema presentan problemas de atención, concentración y memoria que afectan directamente a un descenso en su rendimiento.

En este proceso la autoestima suele empeorar, ya que la percepción que tienen en relación con su autoconcepto es la de “no ser capaces”. Asimismo, al no obtener el refuerzo de una nota suficiente, pueden entrar en un proceso de apatía y de desánimo que les incapacita para experimentar el bienestar emocional.

Si se juntan varios factores como la predisposición al perfeccionismo, un ambiente exigente y demasiada rigidez o permisividad, entre otros, el adolescente entrará en un bucle que le llevará al desajuste emocional.

¿Cómo se les puede ayudar desde casa?

  • Los hijos han de percibir que son aceptados “aunque no den la talla” y proporcionarles ayuda para que se beneficien de un buen clima emocional en casa que facilite el cambio.
  • Asegurarnos de que conocen las técnicas de estudio  y que gestionan bien su tiempo, evitando que hagan maratones intensivos los días previos al examen y repartan mejor los esfuerzos.
  • Facilitarles un lugar apropiado  en casa y/o en la biblioteca, en el que se pueda concentrar sin interferencias. Asegurarnos de que descansan lo suficiente.  Controlar que no están conectados por la noche y que las horas de sueño son las necesarias para su edad.
  • No penalizar con la retirada de actividades deportivas, puesto que les sirven para liberar tensiones.
    Reconocerles el esfuerzo que hacen si se han implicado y lo merecen, aunque suspendan.
  • Un buen desayuno es un buen hábito imprescindible en todas las edades y etapas. Les hemos de acostumbrar a levantarse con tiempo para dedicar al menos 15 minutos al desayuno y asegurarnos de que la alimentación es equilibrada según cada edad y constitución, de manera que cuando vayan a la universidad estén habituados.
  • Velar porque su estado físico se encuentre en buenas condiciones (vista, oído, etc.), así como por una buena higiene corporal (ducha diaria y ropa limpia).
  • Averiguar si están pasando por un momento emocional complicado motivado por causas diversas, como relación con compañeros de clase, novios/as, etc., y dialogar con ellos.
  • Hablar con los profesores si aún no está en la universidad para saber cómo le ven la escuela.

Cuanto más nos empeñemos en obligarles a sacar buenas notas, más bloqueados y menos motivados se sentirán.

Si la ansiedad persiste o el hijo manifiesta su impotencia ante los exámenes se recomienda facilitarle un tratamiento eficaz  para facilitarle las herramientas necesarias que le ayuden a superar su ansiedad ante esta situación, ya que la variable cognitiva, es decir, sus pensamientos y las autoverbalizaciones que se dice suelen interferir de forma significativa en su rendimiento.

El difícil mensaje que os quiero transmitir es que la finalidad de estudiar no es obtener diplomas y/o acceder a un puesto de trabajo bien remunerado, sino aprovechar los conocimientos y las experiencias de esta etapa para disfrutar, aprender de las dificultades y superarlas con motivación y esfuerzo, sin compararse con los demás.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en noviembre 2, 2017

Cómo mejorar la comunicación con el adolescente

Cómo mejorar la comunicación con el adolescente

La comunicación con el adolescente no es fácil. La adolescencia es una etapa natural que comporta cambios cruciales en el individuo. Estas transformaciones se viven de forma diferente y van conformando la manera de ser y la tendencia de cada joven. La combinación de su predisposición biológica (temperamento), con la interacción del ambiente (carácter) irá potenciando una personalidad adaptativa y equilibrada o, por el contrario, más disfuncional.

 

comunicacion adolescente

 

Aunque en todas las épocas ha habido jóvenes desafiantes y difíciles, quizá en la actualidad los padres y las madres se sienten más impotentes ante las conductas disruptivas,  desafiantes y agresivas de sus hijos, que les perjudican a ellos y también a los demás.

Un estilo permisivo y tolerante en exceso impide que aprendan a tolerar la frustración

 

¿Cuándo consideraremos que puede ser un trastorno de la conducta?

Hay adolescentes que sufren y otros no. Pero independientemente de este factor, determinadas conductas explosivas y/o agresiones verbales y/o físicas hay que abordarlas cuanto antes mejor, ya que pueden comenzar a edades más tempranas.

Conocer las herramientas y utilizarlas, ayuda a los padres a restablecer el equilibrio del sistema familiar

 

Cómo mejorar la comunicación con el adolescente:

  • Los padres y las madres disponemos de herramientas que no empleamos, ya sea por temor o por desconocimiento, y propiciamos poco a poco el empoderamiento del adolescente. El resultado es que, progresivamente, el adolescente va dominando la situación y los progenitores van perdiendo su papel educador y, en definitiva, el control.
  • La excesiva permisividad es un tipo de maltrato porque les incapacita para tolerar la frustración. Si dejamos que se frustren, que no tengan todo lo que desean, con la inmediatez a la que están acostumbrados, les estamos dotando de resistencia psicológica ante la vida.
  • Ciertos patrones disfuncionales se potencian en un sistema familiar enfermo. No se trata de culpabilizar a los padres, pero sí de alertarles de la importancia que tiene el ponerse de acuerdo en la educación desde el inicio, en la implicación de ambos en la educación de sus hijos y en ejercer un co-liderazgo.
  • Fomentar valores como el respeto y la cooperación en las primeras etapas no es tarea fácil, pero hacerlo facilitará sin duda la labor educativa y un sistema saludable.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, con fecha octubre 2, 2017

Viajar en moto: cómo mejorar la seguridad

Viajar en moto: cómo mejorar la seguridad

Viajar en moto se ha convertido en una práctica cada vez más habitual en nuestra sociedad. El clima, la crisis, la rapidez en los desplazamientos, la facilidad para aparcar y, sobre todo, el coste económico, son las causas de que el uso de este medio de transporte crezca a un ritmo vertiginoso.

Pero, ¿podemos considerar que viajar en moto es una actividad de riesgo y que compromete la seguridad de quien la practica, o de terceras personas?

El peligro no está necesariamente en las cosas, sino en la manera en que se interactúa con ellas. Una moto no es peligrosa en sí misma, pero sí lo es conducir cuando el suelo está mojado, por poner un ejemplo. A diferencia del peligro, que se relaciona con la “probabilidad de daño” y es cuantificable, el riesgo tiene que ver con la posibilidad de que el daño ocurra y es, por tanto, una cuestión cualitativa.

Deseamos que viajar en moto comporte el mínimo riesgo posible, tanto para nosotros como para nuestros hijos, ya sean principiantes o no, conduzcan o vayan de paquete.

viajar en moto

Podemos diferenciar dos tipos de motoristas: el perfil commuter y el perfil motard. El primero conduce su moto los días laborales, habitualmente por grandes vías, para trasladarse al trabajo o al centro de estudio, y sus colisiones suelen producirse con coches. El segundo conduce generalmente por carreteras secundarias y acostumbra a sufrir colisiones en solitario.

moto y seguridad

¿Qué conductas implican un alto riesgo en la conducción de una moto?

  • Circular en zig zag por la calzada.
  • No indicar que se va a realizar un giro.
  • Minimizar el riesgo en las intersecciones.
  • Avanzar cuando el semáforo aún está en rojo.
  • Exceso de velocidad, sobre todo en las curvas.
  • Saltarse el semáforo en ámbar.

Aunque parece obvio, no está de más que con nuestro ejemplo seamos un modelo a imitar para nuestros hijos. Las prisas y el priorizar otros temas también importantes y urgentes de la vida cotidiana nos pueden llevar a descuidar aspectos relevantes para la seguridad de la familia.

Viajar en moto: Cómo mejorar la seguridad

La moto y el equipo:

  • La antigüedad de tu moto. Si es antigua y no dispone de los nuevos sistemas de seguridad, has de tenerlo en cuenta en tu conducción o en la de tu hijo/a, y en las revisiones, puesto que desgraciadamente aún no existe un plan PIVE que te ayude a cambiarla.
  • El casco. Si tu casco no te ajusta bien, lo llevas desabrochado, no está homologado y dentro de los homologados no es integral, es conveniente cambiar las piezas (almohadillas interiores, visera, etc.) que se van alterando y con el tiempo pierden la capacidad de protección, dependiendo de su calidad .
  • Viste ropa protectora clara, y si te gusta el color oscuro ponte encima prendas reflectantes (mochila o chaleco).
  • Los guantes son un elemento al que no se le presta importancia y que también hay que tener en cuenta.

La persona:

  • Cómo te percibes. No percibimos de distinto modo en función de variables como la edad, el sexo, la actitud, la personalidad, o si estás bajo el efecto de sustancias tóxicas (además de las consideradas drogas, algunos medicamentos), etc. Tenemos un abanico de conducción que va desde actitudes muy temerosas hasta muy temerarias, en función de si sobrevaloramos o no nuestras aptitudes y si somos más o menos normativos.
  • Las aptitudes como la atención, la concentración, etc., son muy relevantes en una tarea compleja como conducir en moto, teniendo en cuenta diferentes variables: coches, peatones, lluvia, viento, etc. Las distracciones son una causa muy frecuente en la siniestralidad.
  • La responsabilidad del conductor/a y la persona que va de “paquete“. Si llevas a alguien detrás, puedes darle unas breves instrucciones para que colabore y no te desestabilice. También debes ocuparte de que vaya adecuadamente equipado/a. El acompañante ha de implicarse en este cuidado de forma activa y no ser un mero “bulto” que va detrás.
  • El estado de ánimo. Si estás eufórico, disgustado o triste, tu atención está focalizada principalmente en tus pensamientos, aunque no te des cuenta. Mientras estés conduciendo, céntrate en la tarea compleja de conducir. Ten en cuenta que tanto las emociones negativas como las positivas nos pueden distraer.
  • La habilidad, la pericia y la experiencia en la conducción de la moto. La experiencia es un grado, aunque el exceso de confianza puede hacernos minimizar el riesgo.

Evidentemente, el estado de las vías y la infraestructura no es responsabilidad tuya, sino de las instituciones, pero sí lo es adecuar tu conducción a las vías que no se encuentran en buenas condiciones.

motos

Algunas conclusiones:

  • Excepto en un bajo porcentaje debido al azar, la mayor parte de los incidentes se podrían evitar porque son consecuencia de fallos de la persona. Por ejemplo, evita circular detrás de los camiones que impiden la visibilidad y ponte en un lugar en que no estés en el ángulo muerto para el vehículo que tienes delante, etc.
  • La responsabilidad del autocuidado. Si vas en moto por ciudad o carretera, recuerda que la responsabilidad de tu seguridad es tuya. Si llevas en moto a un niño, ten en cuenta que la edad legal es de 12 años. En caso de sea tu hijo, lo puedes llevar a partir de los 7 años.
  • Ofrece a tu hijo/a un buen equipo y formación. A veces hacemos regalos superfluos y en cambio no caemos en los regalos relacionados con la seguridad.
  • La percepción del riesgo. Es muy diferente el riesgo objetivo del percibido. Si no percibo el riesgo, no tomo precauciones y aumento la probabilidad de sufrir un siniestro. Para prevenir el riesgo de accidentes debes anticiparte y valorar adecuadamente las condiciones personales y ambientales.
  • Evita imitar a los pilotos de carreras. Si te apetece conducir como en un circuito, plantéate que en tu “pista” hay obstáculos y muchas más interferencias. Los pilotos de carreras están absolutamente concentrados en la tarea y por tanto menos distraídos, son conscientes del riesgo y lo previenen.
  • No es la moto, sino cómo la llevas, en qué estado la mantienes, en qué condiciones vas, qué habilidad tienes, así como la experiencia en la conducción de esta modalidad. ¿De qué sirve que se promuevan fórums, jornadas, nuevas normativas, campañas de publicidad, etc., si tú no eres el principal protagonista de este cuidado? Y no digamos ya de la persona que llevas atrás. Por todo ello piensa que en un segundo puede cambiar tu vida, la de tu hijo/a o la de la persona que llevas detrás.

Te dejo estos virales de “Circula Seguro” con consejos útiles sobre lo que no debes haces y se ve en la red.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en noviembre 10, 2017.

 

El espacio de la pareja con hijos

El espacio de la pareja con hijos

Por regla general, los hijos son deseados y se tienen para culminar la ilusión de formar una familia. Cuando son bebés, requieren gran dedicación y esfuerzo. Paulatinamente, y a medida que van creciendo, los separamos físicamente (cambio de habitación, cuidado por parte de canguros o familiares, inicio de la guardería…), lo que implica una trasformación en nuestros hábitos y en las tareas que asume cada miembro de la pareja, necesitando el “espacio de la pareja con hijos”. Alejarnos de los hijos no significa desapegarnos, puesto que si hemos establecido un buen vínculo, ellos aprenden a separarse sin que les cause ansiedad.

Poco a poco asumimos un rol que puede o no satisfacernos. Cada casa es un mundo y en función de los valores, el poder adquisitivo, la presión familiar, la carga laboral, el número de hijos o el lugar de residencia, reajustamos nuestra vida de manera funcional.

Por supuesto que los padres y las madres organizamos nuestra vida en torno al recién nacido, pero la cuestión es que la estabilidad de la pareja se ve alterada con la llegada del primer hijo. Todo nuestro organismo está muy comprometido y focalizado en el cuidado del bebé y hay un momento en el que es conveniente empezar a desprenderse psicológicamente y adaptarse a la nueva situación para recuperar de nuevo la estabilidad de la pareja.

Para criar a los hijos de forma saludable, los cuidadores han de ser muy conscientes del esfuerzo que implica y organizar su vida de la forma más óptima para garantizar la satisfacción y el bienestar familiar. La planificación del tiempo es un elemento que va a repercutir positivamente en la relación de toda la familia. La focalización exclusiva en los hijos deteriora progresivamente la calidad de la relación de pareja.

La focalización exclusiva en los hijos deteriora progresivamente la calidad de la relación de pareja.

Paulatinamente, aquel ser minúsculo e indefenso pasa sin darnos casi cuenta a ejercer el poder, y hasta es posible que llegue la situación en la que los padres pierden los papeles y los hijos se convierten en verdaderos tiranos.

Descuidar la pareja provoca un deterioro que no sólo afecta a la pareja, sino también a los hijos. Sin darnos cuenta, les mostramos un modelo deficitario que probablemente reproducirán cuando sean adultos, pese a que reciban toda nuestra atención y cariño.

Este proceso puede alargarse y estancarse hasta que seamos conscientes, por lo tanto vale la pena implicarnos activamente en rediseñar el funcionamiento de la familia. Aunque suponga un desgaste, ha llegado el momento de poner límites y hacer hueco a la pareja.

La pareja saludable contempla tres aspectos:

La Filia, Philia phylos:  Te admiro, te cuento, comparto mis afinidades contigo y me comunico para llegar a un acuerdo en las desavenencias. Buscamos el bien de común.
El Ágape, Agápē:  Te cuido, me cuidas, nos cuidamos mediante atenciones hacia el otro.
Eros:  Atracción sexual, amor. Te deseo, me deseas, nos deseamos porque fomentamos los encuentros, sin prisas y sin interferencias.

Antes de ser pareja, recordemos que tenemos derecho a disfrutar de una buena autoestima como personas.

Sin esta brújula, nuestros ideales se pueden ir a pique. Lo que hacemos viene determinado por nuestros valores y las creencias que hemos aprendido. A menudo no nos cuestionamos la validez de estas creencias en nuestra vida como adultos, por lo que es conveniente revisarlas para conseguir lo que realmente deseamos.

intimidad

Cómo recuperar la identidad de la pareja:

  1. Buscad los puntos de encuentro que teníais antes como pareja (masajes, ir al cine, ver una serie juntos, cenas especiales…)
  2. Compaginad los roles tradicionales. El hombre aún conserva el rol de proveedor y la mujer de cuidadora. Vivir en el siglo XXI manteniendo estos patrones aumenta el estrés sobre todo en la mujer que también trabaja fuera de casa. Aprovecha el permiso de paternidad.
  3. Cuidad los espacios de intimidad (momentos para no hablar ni estar con los hijos). Al menos 10 minutos al día ó 2-3 horas a la semana. De esta manera evitaréis que pasen los años y lleguéis a desencuentros con vuestro compañero/a de viaje.
  4. Sed conscientes de que los hijos son una fuente de estrés y de cansancio. Aunque nos den satisfacción y formen parte del ideal de familia, reducen el espacio de la pareja y es nuestra responsabilidad recuperar poco a poco este espacio.
  5. Actuad como un verdadero equipo ante los hijos para educar con inteligencia emocional. Consensuad los límites y la retirada de privilegios y refuerzos que consideréis para no sentiros solos ni perdidos.
  6. Coged el calendario y mirad cómo habéis repartido el tiempo durante el último mes: para cada uno, para los dos, para los hijos, la familia, los amigos… El día sólo tiene 24 horas! Reajustad el tiempo para no perder vuestra esencia.
  7. Focalizad la atención en el deseo. Mientras nos centramos en exclusiva en los hijos y en las obligaciones, la mente erótica permanece anestesiada. Nos podemos ayudar con recursos .
  8. Ten detalles con tu pareja. Sorpréndele de vez en cuando. El factor de la reciprocidad es de vital importancia.
  9. Fomentad una comunicación constructiva y respetuosa para no alimentar el rencor y evitar los conflictos.
  10. Prevenir es la mejor manera de fomentar el bienestar, así que no esperes a que aparezca la crisis de pareja. Buscar estos espacios y momentos no es fácil puesto que si hay hijos no surgen por sí solos. A veces podemos contar con una pareja amiga que esté en la misma situación y quiera contar con ayuda mutua.

Los hijos han de interiorizar que papá y mamá necesitan su espacio y ello no implica que no se les quiera o se les desatienda en sus necesidades

Hemos crecido con un alto sentido de la eficacia, priorizamos el orden de la casa, las tareas en general o el trabajo y nos olvidamos del bienestar emocional de la pareja con hijos.

“No olvides cuidarla… por si mañana, en vez de verla, te toca imaginarla.” Gabriel García Márquez.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en octubre 25, 2017.

Los primeros meses con tu bebé

Los primeros meses con tu bebé

Durante los tres primeros meses del bebé, te enfrentas a un mundo desconocido, en el que si entras con una cierta preparación será más fácil adaptarte a los grandes cambios que experimentas.

Cada persona, dependiendo de su manera de ser, se acomoda al nuevo rol de la maternidad/paternidad de diferente manera. No es lo mismo tener el segundo o tercer hijo, en el que ya conoces los retos a los que te enfrentas, que estrenarse.

familia

Los tres primeros meses del bebé

Una vez que llegas a casa con tu bebé te pones realmente a prueba y ves de qué manera te ajustas a la nueva situación. La mujer experimenta cambios  anatómicos y fisiológicos importantes, de carácter principalmente hormonal, que la capacitan para cuidar a su bebé y al mismo tiempo la hacen más vulnerable y sensible. Se enfrenta a una etapa tranquila si la vive con el apoyo suficiente o con una carga física y mental que la supera, si no encuentra el respaldo suficiente.

“No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre”. Jill Churchill

Para fomentar durante los primeros tres meses el bienestar de la madre, que repercutirá también en el bebé, es preciso ser consciente de los cambios psico-fisiológicos que aparecen y aceptarlos. El mundo de la pareja también de desestabiliza y pasa a un segundo plano. Hay un antes y un después de tener un hijo. La vida de la pareja comienza una nueva etapa de entrega, que evidentemente le restará tiempo de intimidad.

En algunas ocasiones puede aparecer la depresión postparto debido a un brusco descenso de los estrógenos y la progesterona cuyos efectos desestabilizan emocionalmente a la mujer. Si a estos factores sumamos el cansancio por la interrupción del sueño, u otros de diversa índole, como conflictos en la pareja, educación de los otros hijos, economía precaria, carencia de apoyo familiar, problemas con la lactancia, etc., la vulnerabilidad será mayor. Por todo ello os dejo unas pautas orientativas de carácter preventivo que os serán de gran ayuda.

Pautas saludables para la madre:

  • Estar informada de los cambios físicos y emocionales que vas a experimentar y buscar de forma proactiva el apoyo afectivo y social que necesitarás. Asimismo, es fundamental conocer el desarrollo del bebé y cómo establecer una crianza positiva.
  • El aumento de prolactina permite la posibilidad de amamantar al bebé, pero a veces no se gestiona un clima que potencie la continuidad. Es recomendable que ya desde el centro hospitalario o clínica en el que se ha dado a luz se respete el descanso de la madre con la complicidad de aplazar o limitar las visitas, para propiciar la lactancia y/o la intimidad.
  • No cuentes sólo con tus fuerzas, apóyate en tu pareja y en tus hijos: sois un equipo.
  • Una vez en casa, es conveniente priorizar tu recuperación y los cuidados. Aprovecha para dar una cabezada mientras el bebé duerme, en lugar de centrarte en el orden o en las tareas.
  • Permítete no sentirte tan feliz ni estar tan espléndida ante el nuevo reto de la maternidad. Aunque hayas decidido ser madre y tu hijo te llene enormemente, pierdes una parte de ti. Dejas de ser independiente, no puedes organizar tu tiempo como quieres y aumentan la responsabilidad y la dedicación, con todo lo que implica. Por tanto, no te juzgues si te sientes desanimada.
  • En el caso de que ya tengas uno o más hijos, ya sabes de qué va, pero no sobrestimes tus fuerzas ni te centres en cuidar a los demás, olvidándote de ti.
    Filtra los comentarios de los familiares sobre los modos de hacer. Cada uno ha vivido sus propias experiencias de un modo diferente y en otro tiempo, por lo que sigue las pautas que te recomienda tu pediatra.

Pautas saludables para el padre:

  • Comprende que tu pareja, madre en mayúscula en esta etapa, puede sentir ambivalencia en su estado de ánimo: alegría y satisfacción, alternadas con desánimo y ansiedad.
  • Sé cómplice en el caso de la lactancia materna. Sé consciente de la unión que se da entre madre-hijo y propicia un buen clima emocional que beneficiará a toda la familia.
  • Comparte las tareas y el cuidado del bebé en la medida en que sea posible. No te excluyas e involúcrate cada vez más a medida que van pasando los meses.

Pautas saludables para la pareja:

hermanitos

  • Pensad y consensuad el estilo de crianza que queréis para actuar con coherencia y constancia.
  • Organizad con tiempo las tareas y realizad un planning para su repartición. Si tenéis más hijos, podéis involucrarles según sus edades, siguiendo la inspiración Montessori. ¡Cuántas veces oigo en la consulta que las madres se ocupan de casi o de todas las tareas que deben asumir los hijos desde edades bien tempranas!
  • Atended a los demás hijos en relación con los celos y conductas regresivas .

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en octubre 24, 2017.

Adictos al móvil

Adictos al móvil

Los tiempos han cambiado y los hábitos también. La tecnología ha irrumpido en nuestras vidas, ocasionando un gran impacto en la conducta de todos los miembros de la familia y muchos adultos y niños son adictos al móvil. A partir de los 14 años, nueve de cada 10 niños dispone de teléfono móvil  y la edad de inicio cada vez es más temprana, según datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Se observa también un cambio radical en la manera de entretener a los niños. Si antes se utilizaba papel y colores para distraer a los más pequeños en lugares públicos, el objeto distractor es ahora el móvil o la tableta de última generación de los padres, donde ven dibujos, canales de populares youtubers o escuchan música.

¿Quién no ha presenciado una comida o cena en la que los niños están conectados y no interactúan con los demás? No voy a condenar la conducta de los adultos, porque a veces simplemente no podemos más y necesitamos un espacio de “no cuidar” para relacionarnos con otros adultos. Sin embargo, cuando se trata de un hábito frecuente, debemos tomar conciencia de que les estamos privando del aprendizaje de la espera con paciencia, la observación del entorno, o la interacción con los demás, por citar algunos ejemplos.

Sabemos que nuestra manera de relacionarnos con las cosas y sobre todo con la tecnología es clave para dar ejemplo. Aún así, priorizamos contestar un Whatsapp o un correo, llamar a algún familiar o amigo cuando estamos en espera e, incluso, mientras caminamos con nuestros hijos.

La manera en que cada uno utiliza su tiempo es una opción libre. Sin embargo, las acciones que repetimos sin ser conscientes se convierten en hábitos y este uso compulsivo del móvil ocasiona un alto impacto y coste emocional que desconocemos.

Niños y adultos usan el teléfono de forma compulsiva, por lo que se podrían consideran adictos al móvil.

¿Por qué nos podemos arrepentir? Nos parece que el tiempo es infinito de forma inconsciente y que son urgentes cuestiones que podrían esperar minutos, horas o días. Los hijos crecen en un santiamén y no podemos volver atrás en el tiempo. Sin darnos cuenta, no valoramos ese rato que los acompañamos al parque, a la escuela, o vamos de recados con ellos. Ese momento es único y puede ser una buena ocasión para enseñarles a estar presentes en el aquí y el ahora. Una práctica que siendo adultos nos cuesta aprender si no hemos sido entrenados antes.

Entonces, ¿qué podemos cambiar para romper el hábito del uso compulsivo de los móviles?

En primer lugar, se trata de preguntarnos si queremos o no cambiar este hábito. Si no encontramos una o varias razones poderosas no lo haremos y seguiremos actuando de la misma forma. Si valoras la calidad de la relación con tus hijos, la manera de gestionar tu tiempo y tu relación con el móvil y todo lo que comporta (ventanas abiertas a lo que no está físicamente presente), cambiar este hábito te hará más libre y educarás de una manera más fácil, efectiva y afectiva.

En España hay escuelas que prohíben el uso del móvil en clase, e incluso en el recreo. Otros colegios,  mayoritariamente privados, han dado la vuelta a la situación y utilizan móviles y otros dispositivos con fines educativos. Es decisión de los padres escoger qué tipo de escuela y de pedagogía desean para sus hijos.

 

¿Te has preguntado por qué los hijos de los gigantes de la tecnología en Silicon Valley usan pizarras, papel, lápices y libros en las aulas, y hasta los 13 años no se les permite el contacto con la informática? También en otros lugares como Acorn School de Londres, y Gloucestershire, pionera en la enseñanza no tech, evitan la tecnología hasta los 12 años.

Existe controversia alrededor de permitir o no el contacto de los niños con los nuevos artilugios. Expertos como el neuropsicólogo Álvaro Bilbao,consideran que perjudica el desarrollo si se usan antes de los 6 años y el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, pide que no se permita su uso en los centros escolares.

Entonces y siendo una realidad imparable tendríamos que encontrar un equilibrio entre el avance de la tecnología, la calidad de vida que nos aporta y el momento de introducir este elemento en la cotidianidad de nuestros hijos.

En mi opinión, el uso responsable del móvil, y/o tableta, para los adultos, consiste en tomar conciencia, decidir y actuar conforme a lo que has pensado.

No hay que renunciar a las nuevas tecnologías, sino vivir el presente y mirar hacia adelante, subordinando todos los elementos a nuestro servicio.

PARA QUÉ:

Pregúntate el motivo por el que lo vas a usar. Por supuesto hay quien concibe que si el motivo es laboral es lícito usarlo continuamente. Nada más lejos del uso responsable o, mejor dicho, saludable. Aprende investigando las ventajas que tienes de tu móvil y optimiza el tenerlo. Avisos de seguridad, organización de tareas, recordatorios, etc. Normalmente los móviles dan muchas opciones que son muy útiles y que desconocemos ya que no viene con estas indicaciones.
Excepciones como las videoconferencias o llamadas por el Whatsapp, por motivos de distancia, facilitan la relación con la familia en estos días en los que nuestros hijos desgraciadamente han tenido que emigrar. Para nada tienen efectos negativos en los más pequeños, en el momento en que son capaces de reconocer a las personas. Por el contrario, favorecen los lazos afectivos y el vínculo con la familia.

videoconferencia

CUÁNDO:

Escoge en qué momentos y situaciones usarás tu smartphone. Aunque te parezca obvio, por la calle no te lo recomiendo, puesto que la atención es crucial para evitar ser sorprendido por cualquier cosa. Si vas con tus hijos u otros niños, les estás enseñando la importancia de implicarse de forma activa en cada momento. Supongo que no querrás que sean como maletas llevadas de un lado a otro sin enterarse, o que vayan distraídos.
En los restaurantes, y si vas con niños de la misma edad, es muy positivo que puedan hablar y dejen la tableta y/o los móviles para otro momento. Ni qué decir si se trata de niños pequeños y/o bebés y lo usas para que coman.
En casa, poned normas consensuadas y comunicad a vuestros hijos los momentos y lugares que hayáis estipulado para conectarse. La idea es que los capitanes de la familia enseñen con sus buenas prácticas. Cada etapa evolutiva es distinta y cada hijo/a también. Por tanto, es recomendable variar las pautas con el objetivo de que adquieran ese uso responsable y saludable en el momento adecuado. Acompañadles en el inicio a Internet siguiendo las recomendaciones de la Guía para un uso seguro y responsable de Internet por los menores Itinerario de mediación, del Instituto Nacional de Ciberseguridad de España.
Escoge una zona o habitación para depositar los móviles y cargarlos. Por la noche es aconsejable apagar el Wi-Fi y que los niños lo sepan. De esta manera, matamos dos pájaros de un tiro. Por una parte, evitamos la posible radiación electromagnética y la luz azul de las pantallas que afecta a su sueño y, por otra, estamos seguros de que no se conectan, sobre todo los adolescentes.

CON QUIÉN:

Si estás solo/a, fíjate cuántas veces estás pendiente del móvil mientras haces otras cosas. Toma conciencia de ello. Si trabajas con él márcate el tiempo.
Si vas acompañado (hijos, amigos, colegas de trabajo…). es preferible dejarlo apartado y en silencio a no ser que estés esperando alguna llamada o notificación urgente y/o necesaria. Mientras esperas en algún sitio, con los niños, es mejor que les enseñes a observar el entorno, las personas, y el propio lugar. Así los entrenas en la percepción de la situación y a no utilizar el móvil de forma compulsiva, tolerando y desarrollando la capacidad de espera.
Estando en casa, si dejas que los menores dispongan del móvil o la tableta con acceso a Internet es como si les dejaras ir con cualquiera y en cualquier lugar. Aunque de forma virtual, es real la interacción con otras personas. Por tanto, usa el control parental en todos los dispositivos que manejen si ya has decidido que están preparados. Recuerda que no pueden tener un perfil en las redes si son menores de 14 años. Con estas precauciones contribuimos en la prevención del ciberbullying.

CUÁNTO TIEMPO:

Evidentemente, la conciencia del tiempo te indica que tú decides libremente y que no eres adicto o esclavo del móvil y lo que comporta.
Con estas buenas prácticas tratamos de fomentar la atención en una tarea, la observación y la percepción del entorno y una buena interacción afectiva, tanto para nosotros como para nuestros hijos.
No hay que renunciar a las nuevas tecnologías, sino vivir el presente y mirar hacia adelante, subordinando todos los elementos a nuestro servicio.

“Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis”. Paracelso

Referencias:

Guía para un uso seguro y responsable de Internet por los menores _Itinerario de mediación parental publicado por INCIBE y Menores OSI

Portales de interés:

Oficina de seguridad del internauta https://www.osi.es/

Instituto Nacional de Ciberseguridad de España https://www.incibe.es/  y para menores de edad, Internet Segura for Kids  https://www.is4k.es/

http://mossos.gencat.cat/ca/temes/joves/Navega-i-utilitza-les-aplicacions-amb-seguretat/

https://www.policia.es/consejos/internet.html

https://www.betterinternetforkids.eu/web/positiveonlinecontent/home

 

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en octubre, 24, 2017