FIBROMIALGIA Y FATIGA CRÓNICA

 «El deseo de sanarse siempre ha sido la mitad de la sanación»

Séneca.

dolor

El dolor en la fibromialgia y la fatiga crónica

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión real o potencial.

Hay que diferenciar el dolor oncológico del no oncológico, en el que me voy a centrar en estas líneas.

En el dolor crónico no oncológico, existe una cierta predisposición fisiológica e intervienen muchos factores entre los que están los biológicos, los psicológicos y los sociales.

La persona reorganiza su vida en función del dolor, y este dolor se convierte en sufrimiento en tanto dura en el tiempo. El peor veredicto es la cronicidad, por tanto, no es lo mismo un dolor agudo, puntual en el tiempo, que el dolor crónico que persiste más allá de un periodo razonable tras la lesión causal.

En función de las características el dolor puede ser:

  • Dolor neurítico, afecta al sistema nervioso periférico (Parkinson, esclerosis, herpes zoster…)
  • Dolor nociceptivo (el más frecuente) por lesión en el cuerpo.
  • Dolor somatoforme, o psicógeno.

El tratamiento más efectivo es el multidisciplinar en el que se incluye la psicoterapia cognitivo-conductual que ha demostrado su eficacia. En este caso se han de abordar diferentes aspectos:

Terapia individual, de pareja y de familia:

Duelo

Es muy frecuente que no se acepte la gravedad de la lesión y las consecuencias del dolor, por lo que el psicólogo ayuda en esta etapa de negación para que se resuelva este duelo. En muchas ocasiones, aparece un cuadro depresivo, ansioso, y/o pueden aparecer además episodios de rabia y de enfado con uno mismo, los demás y el mundo en general.

Expectativas

El dolor comporta perdidas que no se pueden aceptar de forma espontánea, si no que se han de asimilar, siendo muy difícil para la persona. Tenemos proyectos vitales tanto personales como familiares y objetivos que cuando aparece el dolor se han de posponer o anular con la exigencia de querer conseguir resultados inmediatos.

Se pierde el norte, se merma la capacidad de decidir, incluso la situación laboral, familiar puede verse afectada.

En definitiva, es un reto volver a construir un nuevo proyecto vital en el que el psicólogo sirva de guía y de soporte para volverse a encontrar.

Rol

Este cambio brusco o progresivo, conlleva para la persona dejar de hacer las actividades de la cotidianidad tanto para la persona que tiene el dolor como para el cuidador/a (madre, padre, pareja, hijos…)

¿Quién soy yo ahora? Hay una desfragmentación y desorientación. La persona se resiste a sentirse invalidado. EL rol o roles que desempeñaba cambian, afectando a nivel emocional afectando negativamente la autoestima.

Muchas veces se puede complicar con depresión, debido a la limitación de las actividades que antes se disfrutaban y ahora no.

Quisiera hacer y no puedo…

Entorno

La pareja, familia, amigos…es también clave ya que cada persona significativa tiene unas creencias a cerca del dolor y unas emociones determinadas (impotencia, ira, incomprensión…).

Para quien tiene dolor en muchas ocasiones se tiende a abandonar las relaciones sociales y a apartarse paulatinamente de los amigos.

 

El papel del psicólogo/a

La evaluación se centra en la persona, es decir, es la experiencia del dolor la que interesa al psicólogo/a, la discapacidad que le surge al que lo padece debido a la intensidad de su dolor y lo que le supone a nivel cognitivo (lo que piensa).

EL dolor sabemos que no es proporcional a la magnitud de la lesión si no, que es subjetivo, y legítimo.

La idea principal es que la persona puede ser un agente activo para poder aceptar de forma activa la enfermedad y/o el dolor, reinterpretando su significado, para vivirlo de otra manera, cuando no se puede evitar, afrontando también las limitaciones.

Se ha de tener en cuenta el entorno y la vida social para seguir compartiendo las experiencias de una forma adaptativa a la nueva situación y mejorar la comunicación con las personas significativas más cercanas.

Por tanto, siempre se puede hacer algo. Dar sentido a las emociones que se tienen, y volver a sentir y tener el control de la vida en la medida que lo permita el cuerpo y ver que se puede, o no se puede hacer, huyendo del catastrofismo.

LA FIBROMIALGIA

Es un síndrome complejo que cursa con dolor de forma crónica y generalizada junto con una amplia variedad de síntomas y signos como la fatiga, la depresión, etc.

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica que se caracteriza por el dolor crónico generalizado durante más de tres meses. Suele ser más frecuente en las mujeres que en los hombres.

El dolor generalizado se produce como consecuencia de una alteración en las vías de modulación del dolor. Además del dolor, entre otros síntomas figuran la fatiga, alteración del sueño, problemas gastrointestinales, ansiedad y depresión, así como el deterioro cognitivo.

El tratamiento psicológico conjuntamente con el farmacológico, ayuda a tomar consciencia emocional, y a paliar el dolor y el deterioro cognitivo. Entre algunas técnicas a emplear destaca el mindfulness, para vivir de  forma más plena y consciente.

El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional

Te dejo algunas obras de arte de personas con dolor que han sido capaces de expresarlo y compartirlo con los demás.

Si crees que puedo ayudarte, llámame al 687562197 y te informaré sin ningún compromiso. Si lo prefieres también puedes visitarme en la Calle Balmes, 92 de Barcelona. Puedes enviarme un correo a psicologiamorali@gmail.com o llamarme para reservar tu sesión.