Los primeros meses con tu bebé

Los primeros meses con tu bebé

Durante los tres primeros meses del bebé, te enfrentas a un mundo desconocido, en el que si entras con una cierta preparación será más fácil adaptarte a los grandes cambios que experimentas.

Cada persona, dependiendo de su manera de ser, se acomoda al nuevo rol de la maternidad/paternidad de diferente manera. No es lo mismo tener el segundo o tercer hijo, en el que ya conoces los retos a los que te enfrentas, que estrenarse.

familia

Los tres primeros meses del bebé

Una vez que llegas a casa con tu bebé te pones realmente a prueba y ves de qué manera te ajustas a la nueva situación. La mujer experimenta cambios  anatómicos y fisiológicos importantes, de carácter principalmente hormonal, que la capacitan para cuidar a su bebé y al mismo tiempo la hacen más vulnerable y sensible. Se enfrenta a una etapa tranquila si la vive con el apoyo suficiente o con una carga física y mental que la supera, si no encuentra el respaldo suficiente.

“No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre”. Jill Churchill

Para fomentar durante los primeros tres meses el bienestar de la madre, que repercutirá también en el bebé, es preciso ser consciente de los cambios psico-fisiológicos que aparecen y aceptarlos. El mundo de la pareja también de desestabiliza y pasa a un segundo plano. Hay un antes y un después de tener un hijo. La vida de la pareja comienza una nueva etapa de entrega, que evidentemente le restará tiempo de intimidad.

En algunas ocasiones puede aparecer la depresión postparto debido a un brusco descenso de los estrógenos y la progesterona cuyos efectos desestabilizan emocionalmente a la mujer. Si a estos factores sumamos el cansancio por la interrupción del sueño, u otros de diversa índole, como conflictos en la pareja, educación de los otros hijos, economía precaria, carencia de apoyo familiar, problemas con la lactancia, etc., la vulnerabilidad será mayor. Por todo ello os dejo unas pautas orientativas de carácter preventivo que os serán de gran ayuda.

Pautas saludables para la madre:

  • Estar informada de los cambios físicos y emocionales que vas a experimentar y buscar de forma proactiva el apoyo afectivo y social que necesitarás. Asimismo, es fundamental conocer el desarrollo del bebé y cómo establecer una crianza positiva.
  • El aumento de prolactina permite la posibilidad de amamantar al bebé, pero a veces no se gestiona un clima que potencie la continuidad. Es recomendable que ya desde el centro hospitalario o clínica en el que se ha dado a luz se respete el descanso de la madre con la complicidad de aplazar o limitar las visitas, para propiciar la lactancia y/o la intimidad.
  • No cuentes sólo con tus fuerzas, apóyate en tu pareja y en tus hijos: sois un equipo.
  • Una vez en casa, es conveniente priorizar tu recuperación y los cuidados. Aprovecha para dar una cabezada mientras el bebé duerme, en lugar de centrarte en el orden o en las tareas.
  • Permítete no sentirte tan feliz ni estar tan espléndida ante el nuevo reto de la maternidad. Aunque hayas decidido ser madre y tu hijo te llene enormemente, pierdes una parte de ti. Dejas de ser independiente, no puedes organizar tu tiempo como quieres y aumentan la responsabilidad y la dedicación, con todo lo que implica. Por tanto, no te juzgues si te sientes desanimada.
  • En el caso de que ya tengas uno o más hijos, ya sabes de qué va, pero no sobrestimes tus fuerzas ni te centres en cuidar a los demás, olvidándote de ti.
    Filtra los comentarios de los familiares sobre los modos de hacer. Cada uno ha vivido sus propias experiencias de un modo diferente y en otro tiempo, por lo que sigue las pautas que te recomienda tu pediatra.

Pautas saludables para el padre:

  • Comprende que tu pareja, madre en mayúscula en esta etapa, puede sentir ambivalencia en su estado de ánimo: alegría y satisfacción, alternadas con desánimo y ansiedad.
  • Sé cómplice en el caso de la lactancia materna. Sé consciente de la unión que se da entre madre-hijo y propicia un buen clima emocional que beneficiará a toda la familia.
  • Comparte las tareas y el cuidado del bebé en la medida en que sea posible. No te excluyas e involúcrate cada vez más a medida que van pasando los meses.

Pautas saludables para la pareja:

hermanitos

  • Pensad y consensuad el estilo de crianza que queréis para actuar con coherencia y constancia.
  • Organizad con tiempo las tareas y realizad un planning para su repartición. Si tenéis más hijos, podéis involucrarles según sus edades, siguiendo la inspiración Montessori. ¡Cuántas veces oigo en la consulta que las madres se ocupan de casi o de todas las tareas que deben asumir los hijos desde edades bien tempranas!
  • Atended a los demás hijos en relación con los celos y conductas regresivas .

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia, en octubre 24, 2017.

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