Qué tipo de familia deseo

Qué tipo de familia deseo

Antes de pintar un cuadro, montar una empresa o de realizar cualquier actividad que nos supone un esfuerzo, sea cual sea el ámbito, pensamos con esmero todo aquello que deseamos llevar a la práctica, procuramos asesorarnos bien, planificamos e seguimos un plan establecido con la finalidad de dar lo mejor de nosotras y sentirnos realizadas.

Sin embargo, para la empresa más importante de nuestra vida, en la que somos nuestro CEO (Chief Executive Officer), apenas sabemos cuáles son las fórmulas para ser felices, cómo funcionar, tomar decisiones  o gestionar los conflictos en la cotidianidad.

Si has optado por ser madre, no significa que te olvides de ti ni que apartes a tu pareja en esta experiencia, si es que la tienes. Hablo así por no excluir a aquellas madres que deciden tener un hijo en solitario, ya que el respeto por la diversidad forma parte de mis valores personales.

Estos aprendizajes no vienen de fábrica, ni los llevamos en nuestros genes. Los aprendemos a partir de la experiencia; primero en el seno de la familia y posteriormente, al estar en contacto con el mundo exterior, en la guardería, el parque, la escuela, la universidad… De este modo, y dependiendo de cómo hayamos vivido esas experiencias, construimos las creencias sobre nosotros/as, los demás y el mundo en general.

Por estas razones, creo conveniente que antes de darte algunas directrices basadas en los conocimientos aprendidos y mis experiencias, es importante que sepas qué estilo de familia quieres para ti, tus hijos/as y en definitiva para tu familia nuclear, que en cada caso es y/o será distinta y única.

Es conveniente alinear tus objetivos con los de tu pareja, antes de la convivencia, para no enfrentar la realidad con las expectativas y los sueños

 

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Para facilitarte la tarea, nos fijaremos en estos tres conceptos:

 

  1. La misión: Es tu objetivo principal, el sentido de tu vida. Por ejemplo, si te has contestado “educar con valores a mis hijos”, este sería un objetivo válido, aunque como ya te he comentado más arriba, no debes olvidarte de ti. Para cuidar, educar y ayudarles a crecer, han de ver y sentir que tú haces lo mismo (predicar con el ejemplo) De lo contrario, les envías mensajes ambivalentes.

 

  1. La visión:  Mira a lo lejos, piensa en grande cuáles son las metas que quieres en un futuro. ¿Hacia qué estás realmente motivado/a? ¿Cómo te ves en un futuro o, mejor dicho, cómo te gustaría verte? ¿Qué querrías lograr?

 

 

  1. Los valores: La ética con la realizas las acciones sin traicionarte. Formúlate unos cuantos valores (respeto, igualdad, sostenibilidad, etc.), respondiendo a la pregunta: ¿En qué creo?, ¿Qué no deseo traicionar?, ¿Qué deseo transmitir a mis hijos?

 

Si no eres familia monoparental, es conveniente alinear tus objetivos con los de tu pareja, antes de la convivencia, para no enfrentar la realidad con las expectativas y los sueños.

Como persona que nunca dejarás de ser, te recomiendo que te tengas siempre en cuenta y te automotives para conocer quién eres, qué quieres (o qué no quieres), lo que puedes hacer (o dejar de hacer) y cómo llevarlo a cabo. Si lo integras, tus deseos estarán en coherencia con tus valores y serás consciente del rumbo de tu vida.

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia“, en octubre 1, de 2017

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