“Añorar el pasado, es como correr tras el viento”. 

Proverbio Ruso.

Trastornos depresivos

Trastornos depresivos

Muchas veces me pregunto que nos lleva a tirar la toalla y a dejarnos llevar por la vida sin apenas aliento.

Cuando volvemos la vista atrás con nostalgia y nada nos motiva en el presente, estamos en riesgo de entrar en un pozo profundo del que cuesta salir sin ayuda.

Es muy probable que se te hayan cerrado puertas y ventanas como disponer de pocas o de ninguna persona de apoyo a tu alrededor, alguien querido/a te ha dejado, un puesto de trabajo perdido o, por el contrario, igual has luchado durante mucho tiempo por alguien o algo que finalmente perdiste o no conseguiste.

Tus fuerzas se han ido debilitando y tus esperanzas se han esfumado tras intentos fallidos una y otra vez. Ya no ves ninguna salida y ni siquiera quieres verla ya.

Sin embargo, cuando menos lo buscas y menos lo esperas, intuyes que tienes otra oportunidad para dejarte guiar y recuperar tu identidad, tu confianza en ti y tu energía.

La depresión surge cuando añoramos tiempos pasados, personas o etapas pasadas, de forma que están presentes estos recuerdos una gran parte del día, corriendo el riesgo de que nuestro estado de ánimo vaya decayendo poco a poco. Otra veces podemos sumergirnos en un trastorno depresivo de forma brusca e intensa.

Nuestros pensamientos son negativos y no hay forma de sentir placer en las actividades diarias, de manera que la tristeza, las quejas, las ganas de llorar y de no hacer nada son los síntomas que predominan, así como el sentirse muchas veces culpable y sin esperanza. Incluso pueden aparecer problemas de concentración y de memorización, y una pérdida del interés en general, y del deseo sexual.

Se habla mucho menos y la postura es más bien replegada dificultando la respiración profunda. La participación social no apetece y carece de sentido.

Se suele devaluar la autoestima, con sentimientos de haber fracasado, acusándose y castigándose, hasta el punto de que en los casos más graves se llegan a tener ideas de suicidio.

También el insomnio y la pérdida de apetito pueden ir deteriorando nuestra salud física que en forma de bucle va minando más el estado depresivo. A veces, cursa con ansiedad y se puede tener ganas de comer de forma compulsiva, aumentando de peso significativamente. En otras ocasiones con pérdida de peso, y dolores diversos

El riesgo de padecer depresión aumenta con la edad y su incidencia es más marcada entre los 30-45 años, aunque también se puede padecer en la infancia y en la adolescencia y tras el parto, después de épocas de estrés, duelo, etc.

La terapia cognitivo-conductual, aplicada por un profesional de la psicología, es muy efectiva en los Trastornos depresivos, ya que utiliza técnicas de probada eficacia. El psicólogo/a, sirve de guía para poder levantar el ánimo y volver a recuperar el buen ánimo.

La psicoterapia se centra principalmente en intervenir en:

  • la visión negativa del paciente acerca de sí mismo. Ya que se ve desgraciado, con poca valía, torpe. Todo lo “malo” que le ocurre lo atribuye a un defecto suyo.
  • La interpretación de sus experiencias de una manera negativa. Sus interacciones con el mundo las ve insuperables. Existe una incapacidad para ver otras las interpretaciones alternativas.
  • la visión negativa del futuro. Se espera un futuro “negro” con penas y frustraciones.
  • los esquemas o patrones de pensamiento. Cuando una persona se enfrenta a una situación, lo hace con unos filtros que le llevan a codificarlo negativamente.
  • errores en el procesamiento de la información (distorsiones negativas), como por ejemplo, pensar en blanco y negro, catastrofizar, etc.
  • aumentar los refuerzos ya que hay una alta tasa de autocastigo
  • Eliminar la “indefensión” aprendida. La persona se cree vulnerable e incapaz de afrontar su vida.
  • Con técnicas de activación conductual, y reestructuración cognitiva (de los pensamientos), poco a poco se puede cambiar la manera de procesar, saliendo de este trastorno.

Dependiendo de la gravedad de la depresión, se puede combinar con fármacos psicotropos (antidepresivos y/o ansiolíticos). Lo más importante es dotar a la persona de estrategias para poder dejar la medicación tras un tiempo de administración terapéutico.

La medicación mitiga los síntomas y ayudan a pensar de forma más neutra, pero en mi opinión se abusa de los fármacos, pudiendo superarla en muchas ocasiones solamente con terapia.

La idea general es dotar a las personas de confianza en sí mismas y que aprendan a interpretar de una manera más realista. Diferenciar cuando es un problema real y que requiere buscar la mejor solución, de pensamientos irracionales catastróficos.

Si crees que es el momento de ir al psicólogo/a, llámame al 687562197 y te informaré sin ningún compromiso. Si lo prefieres también puedes visitarme en la Calle Balmes, 92 de Barcelona. Puedes enviarme un correo a psicologiamorali@gmail.com o llamarme para reservar tu cita.

 

 

 

 

 

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