“El estrés es un estado ignorante. Cree que todo es una emergencia” 

Natalie Goldberg.

estrés

El estrés y los problemas psicosomáticos

Librarnos del estrés en nuestras vidas es prácticamente imposible. Sin embargo, mediante nuestro estilo de vida con hábitos saludables, podremos hacerle frente sin que nos deje secuelas en el organismo como algunos de los problemas psicosomáticos.

Fase de alarma

Ante el estrés nos preparamos para la amenaza y salta una alarma comportando cambios en nuestro organismo mientras dura esta situación.

Fase de resistencia

Las hormonas principales del estrés son el cortisol y la adrenalina, que causan hipertensión, taquicardia, hiperventilación y contracción en los músculos principalmente. Estos cambios nos sirven para hacer frente a una situación física que requiera de una acción como la de correr o luchar. Sin embargo, el estrés al que estamos sometidos en esta sociedad es más psicológico, por lo que no quemamos toda esta energía tan útil en situaciones de emergencia, pero tan nociva para nuestra salud.

Fase de agotamiento

Cuando pasamos épocas largas en las que no podemos llevar a cabo esos buenos hábitos, y nos sentimos atrapados en este ir y venir desasosegado, el cuerpo se va agotando y se va quedando sin reservas.

Consecuencias del estrés

Las respuestas de nuestro organismo al estrés nos pueden ocasionar distintas patologías y/o problemas si se producen de forma continuada.

Nuestro sistema inmunitario se va debilitando, siendo más vulnerable a las infecciones y alergias. También en el caso de sufrir crisis asmáticas.

En función de la vulnerabilidad de cada persona, el estrés nos pasará factura en distintos sistemas como el de la piel (irritaciones, eczemas…), el aparato digestivo (estreñimiento, gases, intestino irritable…), los músculos (dolor, inflamaciones, contracturas…).

El cortisol elevado nos afecta a nivel cerebral, dificultando la toma de decisiones y la memoria. También podemos tener más riesgo de sufrir un accidente vascular cerebral o un infarto en función de los factores de riesgo de cada persona.

Por tanto, si sufrimos frecuentemente de insomnio, aumento de peso sin motivos, estreñimiento, contracturas en las cervicales, cansancio, caída de cabello, diarrea, estreñimiento, acné etc., podría ser que nuestro cuerpo nos indique que estamos pasando por una situación de estrés crónica. Aunque no sea la causa directa de estos problemas, si que el estrés puede contribuir a exacerbar los síntomas. Por estos motivos, además del tratamiento médico prescrito, es recomendable complementar éste con un tratamiento psicológico para aprender estrategias que nos ayuden a hacer frente al estrés.

Es importante prevenir para que no se instaure ningún trastorno como la ansiedad y/o la depresión así como otros especificados en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) como el Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados, entre los que se encuentran:

-Trastorno de síntomas somáticos

“En la profundidad del invierno, supe que estaba dentro de mí un verano invencible.” Albert Camus

  • Personas que tienen uno o más síntomas somáticos que les causan malestar e incluso pueden ser motivo de deterioro social, laboral o en otros ámbitos importantes de su vida.
  • Consiste en una o más de las siguientes características:
    • Los pensamientos suelen ser desproporcionados y persistentes sobre la gravedad de los síntomas
    • Se vive con una ansiedad elevada
    • Se dedica tiempo y energía excesivos consagrados a la preocupación por la salud
  • El trastorno es persistente (más de seis meses)

Puede predominar el dolor, síntomas intensos y persistentes y en función de cumplir con una o todas las características mencionadas más arriba, puede ser leve, moderado o grave.

-Trastorno de ansiedad por enfermedad

“El hombre no está tan preocupado por los problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales”  Epíteto. 

  • Este trastorno consiste en la preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave
  • No existen síntomas somáticos o, si están presentes son únicamente leves.
  • Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica, la preocupación es excesiva o desproporcionada
  • Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud y la persona se alarma con facilidad
  • Realiza comprobaciones en su cuerpo para ver si existe algún signo de enfermedad, y puede ocurrir que solicite visita médica frecuentemente, o bien evite estas visitas por miedo a un diagnóstico fatal.

-Factores psicológicos que influyen en otras afecciones médicas (asma, alopecia, dermatitis, acné, psoriasis, urticaria, rosácea, rinitis alérgica…)

  • En este caso ha de haber la presencia de un síntoma o afección médica.
  • Los factores psicológicos o de conducta afectan negativamente a la afección médica:
    • Los factores han influido en el curso de la afección médica como se pone de manifiesto por una estrecha asociación temporal entre los factores psicológicos y el desarrollo o la exacerbación o el retraso en la recuperación de la afección médica.
    • Los factores interfieren en el tratamiento de la afección médica (por ejemplo, por poco cumplimiento)
    • Los factores influyen en la fisiopatología subyacente porque precipitan o exacerban los síntomas o necesitan asistencia médica.
  • En función de la gravedad puede ser leve, moderado, grave y extremo.

Si crees que es el momento de ir al psicólogo/a, llámame al 687562197 y te informaré sin ningún compromiso. Si lo prefieres también puedes visitarme en la Calle Balmes, 92 de Barcelona. Puedes enviarme un correo a psicologiamorali@gmail.com o llamarme para reservar tu cita.

 

 

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