“Algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior”

Epicteto

obsesiones

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¿Te asustan tus obsesiones?

Si los pensamientos, la inquietud, la necesidad de hacer un ritual te acompañan cada día de forma que no te permite vivir sosegadamente y disfrutar del día a día, es que probablemente tienes obsesiones y padezcas un Trastorno Obsesivo-Compulsivo “TOC”.

Pensamientos obsesivos los tenemos todas las personas en un momento u otro de la vida. El cerebro no se detiene nunca, y es imposible que todo el contenido que tenemos sea lógico, o agradable. Sin embargo, hay personas que tienen más predisposición a engancharse más fácilmente en los pensamientos. Intentan rechazar esa obsesión y consiguen el efecto contrario.

Una obsesión es una idea o imagen que invade la mente de la persona que la sufre, de forma repetitiva y provoca una resistencia que se vive de forma angustiante.

La edad media de inicio suele ser tardía, después de la adolescencia, a partir de los 20 años aproximadamente y suelen pasar unos 10 años antes de que la persona pida ayuda, pero también se pueden iniciar el trastorno obsesivo-compulsivo en la infancia.

El nivel intelectual es superior a la media y parece que es más frecuente en las clases socioeconómicas media-alta o alta. Se inicia de forma insidiosa y en función del sexo se pueden dar unos rituales compulsivos u otros.

Para simplificar, las personas con este trastorno:

  1.    Temen las obsesiones
  2.    Luchan activamente contra ellas
  3.    Se esfuerzan por evitar cualquier situación que les recuerden estas obsesiones
  4.    Se fijan el objetivo de no tener la obsesión
  5.    Quieren controlar que no aparezcan nunca más

Existen tres componentes:

Componente cognitivo. Es el más importante dentro del desarrollo de las obsesiones. Aparecen de forma persistente pensamientos, ideas rumiantes e imágenes obsesivas.

Componente psicofisiológico. El cuerpo se pone a la defensiva y produce Epinefrina (sustancia química que se precisa para luchar). Produce una tensión muscular, aceleración del ritmo cardíaco, respiratorio…. La activación consiste en síntomas de Ansiedad similares a las respuestas fóbicas.

Componente conductual. Suele ser de escape y evitación ante lo que se teme. Por otra parte, se realizan conductas para neutralizar (rituales compulsivos) estos pensamientos e imágenes que provocan la ansiedad.

Las temáticas de los pensamientos obsesivos pueden variar:

  • Temas religiosos, sagrados y metafísicos
  • Temas morales (escrupulosidad, sentimientos de culpa, obsesiones sexuales como temor a ser   homosexual…)
  • Temas de limpieza (ideas de contaminación, suciedad…)
  • Temas de protección ante peligros. Existe un temor al descontrol: fobia de impulsión como pensar que podrías tirar a tu bebé por la ventana o coger los cuchillos de casa y matar a alguien, una infidelidad…)
  • Temas de orden y simetría (necesidad imperiosa de contar, verificar, comprobar, corregir…)
  • Temas de precisión, perfección (preocupación por los rendimientos, dudas acerca de los propios sentimientos…)
  • Temas referentes al paso del tiempo (miedo a la muerte, a envejecer…)

Hay personas que exhiben más de una compulsión, incluso algunas compulsiones son muy sutiles y pueden pasar desapercibidas.

El proceso de evaluación de las obsesiones se realiza mediante la entrevista, cuestionarios y registros, con la finalidad de obtener información de cómo funciona el trastorno en cada caso particular.

Información de los estímulos que provocan ansiedad y de las consecuencias temidas:

  • Externos (lugares, objetos, personas)
  • Internos (pensamientos y/o imágenes o impulsos que son intrusivos y no deseados) que causan emociones aversivas
  • Consecuencias catastróficas, es decir el posible daño temido (enfermedad, desaprobación social, castigo…)
  • Grado en que el paciente cree que las consecuencias temidas puedan ocurrir realmente.

Información de los pensamientos y conductas que disminuyen la ansiedad:

  • Patrones de las conductas de evitación de las situaciones, personas u objetos (usar lavabos públicos, mirar algunas fotos…)
  • Rituales. Todas aquellas conductas que se hacen para neutralizar la ansiedad como los rituales de lavado, limpieza, repetición, ordenación, clasificación, coleccionismo, lentitud obsesiva (dudas, orden preciso…) etc.

El pensamiento que mantiene los rituales se basa en tres creencias negativas que el psicólogo/a te va a ayudar a valorar:

  1.  “Tengo que evitar la situación angustiante o de lo contrario mi ansiedad seguirá siempre”
  2.  “Los rituales me mantienen a salvo”
  3.  “Los rituales me ayudan a no volverme loco/a”

El terapeuta descubre la relación entre los estímulos que disparan la ansiedad y la evitación asociada. El estado de ánimo también es importante tenerlo en cuenta para considerar si existe algún otro trastorno asociado que se tendría que abordar, así como si toma o no alguna medicación psicótropa (que afecte al sistema nervioso central), como ansiolíticos, antidepresivos…y si ha sido tratado anteriormente por este problema.

Pasos para dejar de ritualizar:

  1.  Creer en el derecho a estar bien y a confiar en el proceso terapéutico
  2.  Tomar conciencia de que sus preocupaciones son irracionales y por tanto que el miedo es irreal
  3.  Los rituales no son la única manera de reducir la angustia
  4.   Aceptar las obsesiones en vez de querer controlarlas y resistirse

El tratamiento incide en los tres componentes (cognitivo, psicofisiológico y conductual) utilizando técnicas cognitivo-conductuales de probada eficacia. Se respeta el ritmo de cada paciente, por tanto, la velocidad del tratamiento es distinta.

Así el tratamiento consiste en la “psicoeduación”, informando al paciente acerca del trastorno y en la aplicación de técnicas que enseñan a afrontar y no a huir, así como aceptar la presencia de las dudas. Se pretende la habituación a la ansiedad hasta resultar tolerable.

La TCC “Terapia cognitivo-conductual” de tercera generación, es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Se incluyen además de las técnicas tradicionales, otras como el Mindfulness, y el uso de metáforas y paradojas, para motivar al cambio moviendo emociones. Ha demostrado ser la más eficaz para combatir este trastorno, que puede llegar a ser muy incapacitante para quien lo sufre.

Se puede combinar la psicoterapia con medicación prescrita por un médico, en función de la gravedad y la interferencia en el día a día de la persona. En los casos más graves se puede incluso requerir la hospitalización.

 

Si crees que puedo ayudarte, llámame al 687562197 y te informaré sin ningún compromiso. Si lo prefieres también puedes visitarme en la Calle Balmes, 92 de Barcelona con cita previa. Puedes enviarme un correo a psicologiamorali@gmail.com o llamarme para reservar tu sesión.

 

 

 

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