Publicado por Teresa - el 09/08/2017 - Archivado en Psicología - 0 Comments

La conciencia situacional, o habilidad para comprender el entorno que nos rodea, es un conocimiento que forma parte de la educación integral en países como Finlandia y también está perfectamente integrado en los cuerpos de seguridad de nuestro país.

La escena más anodina de la vida real puede llegar a convertirse en una situación de riesgo en un momento dado. De modo que salvarte, o salvar la vida de tus hijos, dependerá de que tengas unas buenas capacidades físicas y aptitudes psicológicas desarrolladas.

Evaluar con detalle el entorno, estar en forma, reaccionar adecuadamente y no bloquearte, son factores de la conciencia situacional que pueden ayudarte a actuar de forma correcta en una situación crítica.

Sin embargo, esta capacidad de discernir el alcance de nuestra respuesta no se enseña, por lo que es conveniente conocer tus fortalezas y debilidades para ser más eficaz y cometer menos errores.

Adquirir estas habilidades te servirá no sólo para protegerte, sino también para transmitir a tus hijos la cultura de la seguridad de un modo natural, con el objetivo de que ellos mismos sean capaces, con el tiempo, de hacerlo solos.

Os dejo un vídeo dirigido a la generación Z con información sobre el Factor Humano.

Los principales incidentes son consecuencia de errores humanos 

¿Cuáles son los errores más graves que cometemos?

  • Errores de atención-percepción:

No identificar correctamente, o interpretar de forma errónea las situaciones o los estímulos. Aquí entrarían los clásicos despistes: “No lo vi”, “no me di cuenta”, “creía que estaba más lejos”, “estaba distraído”, etc. Por ejemplo, no ver que se acerca alguien con intención de robar, no darse cuenta de que no da tiempo de cruzar la calle…

atención robo

 

  • Errores en la toma de decisiones:

No percibir el riesgo, o, si se identifica, hacerlo demasiado tarde. Es posible que no te sientas capaz de enfrentarte a la situación, por tu nerviosismo, y te bloquees. Un ejemplo sería continuar en un lugar que cada vez está más repleto de gente, sin saber dónde están las salidas de emergencia, ni comprobar que dichas salidas pueden estar bloqueadas.

puerta cerrada

  • Errores en la conducta motora:

Bien sea por falta de habilidad, o por necesitar más tiempo para reaccionar de forma eficaz. Aparecen dificultades para pasar del automatismo a la ejecución voluntaria de la acción. En este caso, a pesar de haber observado lo “inusual” de una situación, de saber qué hacer en caso de peligro, no dominamos la defensa por falta de entrenamiento. En este ejemplo, las artes marciales sirven para reaccionar con rapidez y no lesionarnos.

rapidez de reacción

 

Darse cuenta de una amenaza antes de que pueda ocurrir, incrementa la probabilidad de ponerse a salvo

 

Más allá de la seguridad vial, y a modo de juego, puedes explicar a tus hijos, sin infundir temor, qué pueden hacer en cada situación, tanto si se encuentran en casa como en la calle, o el colegio: qué hacer si se incendia el secador, si te desmayas y no hay más adultos, a quién han de llamar en caso de emergencia, etc.

Aprovechando las múltiples ocasiones que nos proporciona la vida real, les enseñarás a evaluar la situación, a tomar decisiones y a solucionar problemas. Las artes marciales y otros deportes les ayudarán a desarrollar las habilidades perceptivo-motoras y a reaccionar con rapidez y precisión.

Observar todo lo que podamos relajadamente (personas, objetos), orientarnos bien en el espacio, detectar lo anómalo (comportamientos tensos, movimientos fuera de la normalidad, personas peculiares), elaborar planes en caso de emergencia o conocer posibles vías de escape, son formas de responsabilizarnos de nosotros mismos y de adoptar una actitud proactiva en conciencia situacional, en aras de una mayor garantía de seguridad y eficacia.

 

 

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