miedo a la sangre

miedo a la sangre o a las jeringuillas en las pruebas analíticas

​¿Qué es la hemofobia o hematofobia?

​El origen de su nombre procede de dos palabras griesga Phobos, que significa fóbia o pánico y Hemato, que significa sangre, aunque también se le conoce con el nombre de hemofobia.

Está considerada como una fobia específica a la sangre y a cualquier situación relacionada con ella, como las heridas y las jeringuillas en las pruebas analíticas. También las personas que la padecen tienen mucho miedo a cortarse con objetos punzantes y afilados.

​¿Padezco esta fobia?

En general a las personas no nos es nada agradable y nos puede incluso dar asco ver u oler la sangre. Pero existe un amplio abanico que puede ir desde la tolerancia absoluta a la sangre, en la que su presencia no afecta en absoluto, hasta sentir un miedo irracional en la que se da una intolerancia extrema o fobia.

Un 10% de las personas presentan miedo moderado a la sangre y alrededor de un 2-3% de la población llega a padecer fobia a la sangre, que puede ser a su propia sangre o a la de otras personas o animales.

¿Qué síntomas puedo tener?

Puedes sentir asco y experimentar síntomas propios de la ansiedad, con una elevada activación fisiológica (taquicardia, palpitaciones, náuseas, temblores, sudoración y escalofríos), acompañada de pensamientos como el miedo a desmayarte principalmente, a perder el control, a hacer el ridículo y/o miedo a que la aguja se rompa y se quede en el cuerpo, en función evidentemente de la situación en la que estés.

Una fobia diferente a las demás fobias

Las fobias en general activan el organismo, pero a diferencia de éstas, en la hemofobia se da una respuesta bifásica:

En los primeros segundos de exposición se experimenta una elevada activación y a continuación se produce un descenso de forma muy rápida que consiste en una caída de la presión arterial y del ritmo cardíaco (35-40 pulsaciones por minuto), lo que puede provocar tener la visión borrosa, estar pálido, marearse hasta desmayarse y perder la conciencia.

Por tanto las diferencias principales son:

En las fobias

  • Aumenta el ritmo cardíaco y la presión arterial
  • Se mantienen para luchar o salir corriendo
  • Los antecedentes familiares no superan el 20-25%

En la fobia a la sangre

  • Respuesta cardiovascular bifásica que sí puede producir el desmayo
  • La respuesta inmóvil conlleva menor peligro que salir huyendo
  • Marcada historia familiar muy superior a todas las fobias. Se transmite genéticamente (68%), el triple que en las otras fobias.

¿Qué consecuencias tiene?

Principalmente limitaciones en la calidad de vida.

Probablemente te encuentres que no puedas visitar a familiares y amigos al hospital, no te hayas hecho ninguna analítica desde hace tiempo, o te resistas a mirar escenas en las películas. Puede ocurrir que no te atrevas a estudiar enfermería, medicina o cualquier grado o profesión que implique tener contacto con pacientes con heridas, cortes y/o ver intervenciones.

En otros casos te puede impedir que te ocupes de la prevención de la salud, evitando los controles oportunos.

PROGRAMA Y CONTENIDO DE LAS SESIONES

El objetivo del tratamiento de la hemofobia es que puedas superar estas limitaciones como por ejemplo, ponerte inyecciones, hacerte análisis de sangre y visitar hospitales. Momentos y situaciones “obligadas” pero necesarias en la vida.

En esta fobia no se aplican técnicas como la respiración profunda, ni la relajación porque son contraproducentes.

Tampoco técnicas de reestructuración cognitiva porque es una respuesta autónoma e involuntaria.

Evaluación del miedo a la sangre

  • 1ª sesión: En esta primera sesión es necesario siempre evaluar. Esta valoración del problema consiste en una entrevista y la administración de cuestionarios.
  • ​​2ª sesión: sesión llamada de “Psicoeducación” de la ansiedad bifásica y del origen y mantenimiento de tu fobia a la sangre.  ​

Tratamiento del miedo a la sangre

​​3ª sesión: A partir de aquí ya pasamos a la aplicación de técnicas principalmente conductuales, mediante la exposición con realidad virtual. Tú siempre marcarás el ritmo a medida que vayas realizando progresos.  Los pensamientos habituales (y muy frecuentes) como el miedo a desmayarte, perder el control, hacer el ridículo también los irás cambiando conforme veas que eres capaz de ir tolerando, de forma gradual, la visión de la sangre.

 ​4ª, 5ª, 6ª, 7ª Sesiones variables: Comenzarás la exposición progresiva mediante Realidad Virtual en el caso de fobia a la sangre. Con la herramienta de la Realidad Virtual, podrás practicar diferentes escenarios simulados en un entorno real, hasta que te puedas enfrentar a las agujas o ver sangre en una situación real.

En el tratamiento de esta fobia, podrás hacerte un análisis de sangre en un hospital, observando la mesa con el instrumental. Este pinchazo puede ser en el dedo, una extracción rápida (extracción poca sangre) o de mayor duración.

También podrás ser el acompañante antes de ser el paciente.

En la ​última sesión y después de exponerte al entorno virtual relacionado con la fobia a la sangre de mayor dificultad, recordaremos lo aprendido, para mantener los logros y evitar posibles recaídas.

​Si crees que puedo ayudarte, llámame al 687562197 y te informaré sin ningún compromiso. Si lo prefieres también puedes visitarme en la Calle Balmes, 92 de Barcelona, con cita previa. Puedes enviarme un correo a psicologiamorali@gmail.com o llamarme para reservar tu cita.

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