Publicado por Teresa - el 15/06/2020 - Archivado en Bienestar y estabilidad emocional - 0 Comments

La pareja que nunca haya entrado en crisis, siempre que lleve un tiempo de duración mínimo, y que su relación es como una balsa de aceite continua, es que ya está en crisis.

Para entender tus relaciones de pareja deberías remontarte a los vínculos que tenías en la infancia, en los que primordialmente necesitabas seguridad y amor. Estos primeros lazos de apego con las personas más significativas condicionan tu modo de relacionarte a nivel afectivo tanto con tu pareja actual como con las anteriores.

Es evidente que al inicio de cualquier relación no podemos hablar de crisis, sino de etapa de adaptación y conocimiento en la que predomina una comunicación fluida y positiva, en la que puede existir alguna discusión o conflicto, pues somos distintos y venimos de mundos diferentes.

Pasada la primera etapa de enamoramiento, comienzan a molestar aspectos, características y/o conductas que pueden generar tensión en los miembros de la pareja. De esta manera tan insidiosa se puede instaurar una interacción predominantemente negativa y establecerse un patrón destructivo.

Sin embargo, aunque cueste, y con independencia de la duración de la pareja, es determinante buscar un punto de vista constructivo y positivo que concilie la manera de ser de ambas personas.

reflexiones en pareja

La clave para superar las crisis que aparecen a lo largo de la relación de pareja es aprovechar las circunstancias de desencuentro para verlas como una oportunidad de crecimiento, en lugar de vivir las desavenencias como una amenaza. Para ello, la actitud que adoptes es de vital importancia, al margen de poder sentir cualquier emoción negativa, legítima y humana.

Circunstancias excepcionales como la pandemia debido al coronavirus, han puesto en la cuerda floja a muchas parejas. Además de los problemas que se pueden tener en la cotidianidad, se le añade el estrés a nivel mundial que ha ocasionado el covid-19. Una ocasión para reflexionar, fortalecer los lazos que os han unido como pareja, o llegar a la conclusión de que los caminos se han de separar.

Luchar por aquella persona que antes valorabas te permite crecer como persona, ya que siempre una conducta proactiva es mejor que una reactiva en la que somos víctimas de las emociones intensas y en las que la capacidad de raciocinio queda mermada.

Sin embargo, cuando está en juego nuestra dignidad como personas, es muy saludable decidir cambiar de rumbo y marcharse de una relación tóxica para recuperar nuestra esencia y la autoestima.

En este vídeo os dejo unos recursos para que podáis llevar lo mejor posible la “nueva normalidad” saliendo más unidos y superar la crisis. Esperemos que no se repita la necesidad de ser confinados y, si se volviera a dar la circunstancia, poder cambiar las horas de proximidad tensas, por horas de afectividad y apego saludable.

 

 

 

 

“Las crisis te alertan de la necesidad de un cambio y pueden ser una oportunidad de crecimiento si las aprovechas”

Con una buena actitud, puedes:

  1. Sustituir la rigidez y la intolerancia por la flexibilidad. Trata de no focalizarte en lo que no te gusta del otro. El “nosotros” implica concesiones mutuas, sin anularse.
  2. “Pillar” a tu pareja cuando muestre conductas que te gustan y hacérselo saber. Los cumplidos sinceros han de estar presentes en la pareja.
  3. Fortalecer el “nosotros”, usando los refuerzos y no el esfuerzo.
  4. Responsabilizarte de tus emociones negativas y dejar de culpabilizar al otro. Lo que sucede entre dos personas no depende solamente de una.
  5. Relativizar y minimizar las situaciones de conflicto, siempre y cuando no se atente contra los derechos humanos.
  6. Reflexionar sobre cómo sería tu vida sin la otra persona definitivamente.
  7. No abandonar las relaciones sexuales. A menos sexo, menos ganas. El rencor bloquea el disfrute, por lo que es preciso romper consciente e intencionadamente el círculo vicioso.

Si decides finalizar la relación para huir de la crisis, estás en tu derecho, pero es muy probable que estés postergando tu crecimiento y retrasando el camino hacia la madurez. Muy distinto es si ya no compartes valores, proyectos, o se produce un desfase muy grande en la evolución de los dos.

No existe el estado ideal, ya sea con pareja o sin pareja, así que aprendemos de la convivencia si nos focalizamos en nuestra seguridad y madurez personal. Empieza a quererte y a querer un nosotros, producto de dos personas cada vez menos inmaduras y/o menos rígidas que caminan hacia la seguridad personal, consolidando al mismo tiempo la relación de pareja.

“La inmadurez personal impide un nosotros saludable, lo mismo que el exceso de rigidez y exigencia”.

Como ves, no sólo no hay recetas “mágicas” para evitar las crisis en la pareja, sino que son incluso deseables, porque sin ellas no hay cambio ni evolución.

 

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