Publicado por Teresa - el 24/06/2020 - Archivado en Bienestar y estabilidad emocional - 2 Comments

En ocasiones, la vida nos sorprende sin que podamos hacer nada con acontecimientos muy dolorosos. Perder a un ser querido, perder un miembro de nuestro cuerpo, o separarnos de algún objeto del que no queremos hacerlo, requiere caminar por un proceso de duelo. Con la finalidad de aceptar la pérdida, serán necesarias unas estrategias para superar el duelo y adaptarse a la nueva realidad.

Puedes ver un resumen acerca del proceso del duelo en este vídeo de mi canal.

 

El duelo es la reacción ante la muerte de un ser querido y está considerado como uno de los estresores vitales más intensos por los que podemos pasar.

En una sociedad que vive rindiendo culto al apego, no se prepara, en general, al ser humano para enfrentar la muerte. Desde este enfoque se provoca la fragilidad y la incapacidad de asimilar con madurez los acontecimientos negativos.

“La muerte es parte de la vida” R. Neimeyer

Robert Neimeyer, psicólogo de la Universidad de Memphis, en su enfoque constructivista, nos explica que la tragedia de la vida humana es estar orientados al apego en un mundo que no es permanente.  Nos invita a vivir reconociendo la muerte como una realidad más allá de la ilusión de una vida infinita.

Pensamos que tendremos tiempo para corregir los errores y, sin embargo, según Neimeyer, hemos de pensar en lo importante como si fuera el último día de nuestra vida.

En estos tiempos de confinamiento estamos, por regla general, aprendiendo “la lección”, entendiendo el valor de la vida, con consciencia y emocionalidad. Tiempo para sentir, escuchar y pensar, antes, tiempo empleado en las prisas y los quehaceres en el que la mirada hacia dentro implicaba un sobre esfuerzo.

Por este motivo no pretendo darte ninguna receta para eliminar el dolor ni que olvides a tu persona amada. Sino que puedas tomar parte en este acontecimiento negativo para cualquier persona, pero inevitable. Nos conviene pasar de la mejor manera, implicándonos en este proceso, ya que igualmente nos va a afectar, tanto si actuamos, como si lo eludimos.

“Debemos trabajar la historia de nuestras vidas con la muerte incluida” R. Neimeyer

duelo

En que consiste el proceso de duelo

El proceso de duelo no tiene una duración predeterminada, no hay una manera “estándar” de superar el duelo y dependerá de muchos factores, personales y contextuales, como la capacidad de resiliencia que tengas, el tipo de muerte que ha tenido tu ser querido, el apoyo con el que cuentas, los recursos que emplees, etc.

A grandes rasgos, mientras que la mayoría de las personas pueden llegar a aceptar la pérdida después de unos meses o alargarse un poco más allá del año, sufriendo un duelo adaptativo, otras se enfrentarán a unas condiciones más complejas y tendrán un duelo complicado. Esta ha sido la situación de muchas personas que no se han podido despedir de sus seres queridos, ni realizar ningún ritual compartido debido a la pandemia covid-19 para la que no estábamos preparados. Otras personas llegarán a desarrollar un duelo patológico cuando haya ausencia de duelo, o se retrase su aparición o cuando el duelo sea excesivamente intenso y duradero.

cenizas

Fases del duelo

Existen distintos modelos explicativos del proceso del duelo, que coinciden en señalar las siguientes fases. Estas no tienen por qué ser progresivas:

  1. Fase de Shock inicial. Puede durar desde unas horas a semanas. Aparecen emociones muy intensas, acompañadas de aturdimiento y perplejidad. Es muy común la negación o incredulidad. y se actúa como si el familiar estuviese aún en vida. Esta fase shock es más frecuente en el caso de muertes súbitas o inesperadas (infartos, accidentes de tráfico…). En cambio, si previamente existe una enfermedad, se pasa normalmente por un duelo anticipado en el que las personas más cercanas de forma adaptativa y progresiva  van asimilando el final de forma progresiva.
  2. Fase de Dolor emocional.  Puede durar meses o años. En esta fase estamos alterados por completo. Podemos sentir distintas emociones, aunque la más común es la negación, en la que se desea que vuelva la persona perdida y sentimiento de rabia. Rabia hacia los demás, familiares, personal sanitario, Dios o la persona ausente. Después pueden aflorar los sentimientos de culpa por pensar que no se ha hecho lo suficiente, o por sentirse aliviado/a de la carga que se llevaba.
  3.  Fase de Desorganización y desesperanza. Aparecen durante el primer año periodos de apatía y desesperación. Nada tiene sentido y cuesta encontrar motivación y concentrarse en los quehaceres diarios. Se tienen ganas de llorar que se pueden o no manifestar en llanto en función de cada persona. Se comienza a aceptar la pérdida predominando la tristeza.
  4.  Fase de Resolución del duelo. Finalmente se acaba aceptando la pérdida y las emociones de tristeza van dejando paso a los días sin dolor.  Una vez han pasado todas las fechas significativas, aparece el interés por las cosas que habían quedado “congeladas”  sin que esto suponga el olvido, el sentido de identidad personal retoma el protagonismo, así como el interés por los demás.

William Worden, una de las autoridades mundiales en el tratamiento del duelo, miembro de la Asociación Americana de Psicología nos propone que asumamos un rol activo en el proceso de duelo.

Desde esta perspectiva, apunta que realicemos unas tareas para ser conscientes e integrar a nivel emocional el recuerdo de la persona o figura ausente.

  1. Aceptar la pérdida: Se trata de afrontar la realidad y evitar la negación. Ayuda a tomar conciencia el hecho de realizar rituales según la cultura y la creencia de la persona fallecida, compartiendo así el dolor con la familia y los amigos más cercanos.
  2. Experimentar las emociones y el dolor: Aunque hayan pasado semanas o meses después de la muerte, es frecuente acordarse y sentir dolor. Hay que permitirse que surjan las emociones y sentirlas.
  3. Adaptarse al medio en el que la persona no está: Para ello hay que cambiar tanto la rutina como plantearse nuevos objetivos, siendo flexible y reinventarse, para que la vida adquiera un nuevo sentido.
  4. Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo: No consiste en renunciar a la persona fallecida sino en tratar de recordarla de una manera adaptativa, sin dolor, aunque cierta tristeza es inevitable hasta que poco a poco el dolor se desvanezca.

“Vive de tal forma que al mirar hacia atrás no lamentes haber desperdiciado la existencia. Vive de tal forma que no lamentes las cosas que has hecho ni desees haber actuado de otra manera. Vive con sinceridad y plenamente. Vive”  Elisabeth Kübler-Ross

Recomendaciones para superar el proceso de duelo

  • Habla sobre la persona que has perdido. Tiene un efecto muy beneficioso hablar de la pérdida y compartir este recuerdo con las personas más cercanas de tu entorno
  • Acepta tus emociones. No es debilidad, sino sentimientos que van y vienen y oscilan en este proceso de duelo. No te juzgues, sin ellas no es posible superar el duelo
  • Expresa tus emociones. Permítete llorar, despotricar y expresar todo lo que sientas. Busca un lugar íntimo para hacerlo, en el que puedes estar solo/a o acompañado de alguien de confianza. Las lágrimas tienen un efecto analgésico y provocan alivio
  • Cuídate.Come para nutrirte bien, no es necesario que comas grandes cantidades. Haz ejercicio, aunque no tengas ganas. Y procura respetar las horas de descanso
  • Comparte tu vivencia con otras personas. La soledad es necesaria pero también lo es rodearte de personas que te quieren y que sabes que puedes estar según te sientas sin ningún problema. También te puede ir bien buscar un grupo de apoyo en el que las personas están pasando por la experiencia de haber perdido a un ser querido
  • Recuerda los buenos momentos. Mediante la manera más significativa. Ten algunas fotos, o alguna planta que le gustara.
  • El no parar, te bloquea los sentimientos y te va a impedir procesar el duelo. Cómo también eliminar todas las cosas de la persona fallecida. Date tiempo tanto para sentir y expresar tus emociones, como para decidir qué haces con sus cosas

El Dr. Frankl, neurólogo, psiquiatra y filósofo, superviviente de los campos de concentración nazis, a través de su experiencia y conocimiento, nos dice que la esencia y el potencial de una persona se da cuando encuentra un nuevo sentido y/o significado en su vida, a pesar de que se atraviese por circunstancias trágicas.

“La vida nunca es insoportable debido a las circunstancias sino sólo debido a la falta de sentido y significado” Victor Frankl

El portal Psiqueduelo nos ofrece diversos materiales  sobre el duelo de cualquier índole. También os recomiendo contactar con grupos de apoyo para afrontar según qué tipo de pérdida. Puedes escoger los Centros de Intervencion del Duelo en España, según donde vivas.

Las siguientes guías también te pueden ser útiles:

 

Qué hacer para ayudar a la persona que sufre la pérdida

  • Evita frases como: “sé fuerte”, “era de esperar”, “con el tiempo lo superarás”, etc.
  • Llamale o ves a verle. No esperes que te pida ayuda. Y escúchale o simplemente acompáñale.
  • Déjale llorar. Las lágrimas alivian el dolor. Y no te tomes como personal su irritabilidad. Dale tiempo.

lágrimas

  • Déjale que hable y recuerde a la persona perdida, y que tenga objetos que mantengan el recuerdo.
  • Ayúdale en tareas que no pueda hacer en esos días más difíciles, como, por ejemplo, cuidar un rato de sus hijos, la compra, sacar a la mascota, etc., hasta que progresivamente las vuelva a asumir.
  • Sugiérele ayuda terapéutica, si ves que con el apoyo emocional del entorno no es suficiente para procesar el duelo. Facilítale la búsqueda con varias opciones.

Cómo ayudar a los niños/as y adolescentes

Existen muchos libros  que ayudan a concienciar a los niños y niñas sobre la muerte , sin necesidad de haber pasado por ninguna pérdida.

También puede ser un buen momento para conversar sobre la muerte, cuando se se prevé que la mascota morirá por su edad o enfermedad, o bien ha ocurrido súbitamente.

La Fundación Faros, nos dice cómo explicar la muerte a los niños en función de las edades. También da pautas a las familias de  cómo afrontar el duelo en la infancia y la adolescencia en el contexto de pandemia por SARS-CoV-2 y ha publicado “El día que Ferran desapareció”, un cuento que aborda la muerte a través de un niño que ha perdido a su mejor amigo. Además, el Dr. Sabel Gabaldón, en el vídeo de esta fundación, explica como podemos guiar los niños en este proceso.

Cómo comunicamos la muerte a los niños/as

No hay que descuidar cómo comunicamos la muerte a los niños, familiares con discapacidad y/o personas mayores. Por regla general, les queremos evitar el sufrimiento y en función del momento evolutivo les hablaremos de una manera u otra, ya que tienen un concepto distinto de la muerte.

  • Hasta los 2 años, etapa del desarrollo sensoriomotor, no existe el concepto de la muerte.
  • De los 2 a los 7 años, están en periodo preoperacional. La muerte es un proceso reversible o temporal. Pueden tener pensamientos de culpa y responsabilidad por el fallecimiento.
  • De 7 a 12 años, etapa del pensamiento lógico. Ya tienen una conciencia gradual de irreversibilidad e inmovilidad. Tienen también conciencia de que la muerte también les puede afectar a ellos y a las demás personas.
  • Más de 12 años, etapa del pensamiento abstracto y filosófico. Concepto de la muerte irreversible, permanente, absoluto, universal e inevitable. Interiorización del concepto de muerte.

Reacciones consideradas “normales” de los niños/as

Los niños, a diferencia de los adultos no lloran durante un tiempo seguido. Ramos Álvarez (2010) describe 7 reacciones normales del duelo en niños:

  • Impresión e incredulidad, aunque la persona haya estado enferma.
  • Recuerdos menos claros: es un proceso normal, por el que no hay que preocuparse.
  • Sueños: Tanto agradables como tristes.
  • Lágrimas: Pueden llorar meses más tarde, cuando se dan cuenta de que esta persona ya no está.
  • Miedo: Si han perdido a un progenitor, pueden tener miedo a perder al otro, e incertidumbre acerca de su futuro.
  • Enfado y renuncia: los niños pueden sentirse enfadados, con miedo al futuro y tener también sentimientos de culpa.
  • Tristeza: la tristeza va y viene a lo largo del tiempo, por esto es muy importante que vayan compartiendo los sentimientos.

tumba

Recomendaciones acerca del funeral y el entierro

Kroen (2002) da unas recomendaciones:

  1. Pregunta si quieren ir al funeral. Los más mayores pueden decidir. Excluirlos les hace sentirse solos y no tenidos en cuenta. El hecho de ir forma parte de su aprendizaje para afrontar el duelo.
  2. Informarle  de lo que verán y de lo qué ocurrirá antes y después. Evitará la incertidumbre.
  3. Pídele que asistan sin forzarles. Dejarles decidir. Los niños suelen preferir asistir, por regla general, y les ayuda a recordar que la muerte realmente ha ocurrido, y así pueden decirle el último adiós.
  4. Cuenta con ellos en las reuniones y comidas después del funeral.
  5. Asigna a alguien la supervisión de los niños durante el funeral.
  6. Deja que el niño visite la iglesia o el lugar donde se va a celebrar el funeral, antes del día, sobre todo si el fallecido es uno de los padres.
  7. Permanece atento/a a lo que otras personas pueden decirles. “Se valiente”, “se más cariñoso con tu madre ahora que acaba de perder a tu padre”,  “ahora eres el cabeza de familia”…
  8. Dile que la pena cada persona la siente de forma diferente. No se tienen que sentir culpables si no están tristes, aunque vean a los demás que sí lo están.

velatorio

Cuando la enfermedad nos visita

La psiquiatra y escritora suiza Elisabeth Kübler Ross,  una de las mayores expertas en tanatología, trabajó tenazmente para que las personas afrontaran la muerte con dignidad. Ofrece un modelo que se basa en  varias etapas por las que ha de pasar la persona que sufre en primera persona la cuenta atrás ante su propia muerte. Cuenta con una extensa bibliografía,   sobre la muerte y los cuidados paliativos. Su interés surgió después de participar como voluntaria en la recuperación del campo de concentración de Meidaneck en Polonia.

Sufrir una pérdida es un acontecimiento natural que se puede vivir con normalidad si se pasa por el proceso del duelo hasta llegar a la aceptación. Esto no excluye que para asimilar la pérdida sea muy conveniente ayudarnos y ayudar al que está sufriendo con recursos que, sin duda, facilitarán la adaptación.

Si crees que necesitas mi ayuda, no dudes en contactar conmigo.

 

Bibliografía:

Kübler-Ross. E. y Kessler, D. : Sobre el duelo y el dolor. (2016) Madrid, Ed. Luciérnaga.

Neimeyer, R. : Aprender de la pérdida. (2012) Barcelona, Ed. Planeta.

Worden, W. : El tratamiento del duelo. (2015) Barcelona, Ed. Paidós.

Consejería de Sanidad de la comunidad de Madrid. Protocolo de atención al duelo en la comunidad de Madrid. (2019)

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Hortensia Ojeda Gómez

11 meses ago

Excelente información para reflexionar y compartir para entender el significado del duelo ante cualquier pérdida y que como seres humanos es difícil comprender .

Gracias por compartir

Teresa

11 meses ago

Muchas gracias Hortensia por compartir tu opinión y apreciar el contenido del post.

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