TeresaPublicado por Teresa - el 03/03/2018 - Archivado en Bienestar y estabilidad emocional - 0 Comments

Forman parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes que hacen de ellos una de sus principales formas de entretenimiento. Sin embargo, muchos padres y madres desconocen su contenido, el impacto que producen en sus hijos y los riesgos que su abuso comporta. Por eso nos preguntamos, ¿los videojuegos son perjudiciales?

La industria del videojuego es el sector cultural que más recauda en España. Así que no es de extrañar que ante la gran demanda que genera este tipo de ocio, las grandes compañías del sector lancen todos los años una lista interminable de videojuegos cada vez más sofisticados y realistas.

Los videojuegos de rol multijugador masivo online o MMORPG (Massively Multi-player Online Role Playing Game) ofrecen múltiples posibilidades, como son crear un personaje, interactuar mediante acciones que permiten subir de nivel y/o conseguir cada vez más poder. Algunos de los más conocidos son World of War-craft (WoW), EverQuest, Ultima Online o Lineage, con millones de jugadores en el mundo, y Destiny 2, que se ha convertido en un estilo de vida.

En 2018, algunos de los títulos más nombrados son Dragon Ball FighterZ, Shadow of the Colossus, Secret of Mana, Bayonetta y Batonetta 2 para Switch, Sea of Thieves, Far Cry 5 o Street Fighter 30th Anniversary Collection.

¿Es contraproducente jugar con videojuegos?

En sí mismos, los videojuegos no suponen un riesgo; en cambio, la inadecuada selección de contenidos para los menores (violencia y sexo) y el uso que se haga de ellos repercutirá en la salud física y mental. Como muestra, os dejo un vídeo muy descriptivo y real como la vida misma de un joven “bloguero”.

Si utilizamos los videojuegos como medio para transmitir conocimientos, habilidades y valores, éstos pueden ser unos grandes aliados que propicien el aprendizaje y el desarrollo, tal como lo explica Ian Livingtone, cofundador de Games Workshop en este vídeo.

No obstante, la mala elección reiterada con contenidos violentos en un niño o adolescente le enseñará a solucionar los conflictos con violencia. Si además se da un exceso de tiempo y exclusividad en el ocio, sin duda le perjudicará.

Los videojuegos no suponen un riesgo en sí mismos; en cambio, la inadecuada selección de contenidos y el uso que se haga de ellos repercutirá en la salud física y mental de los menores.

Clasificación de los contenidos

El sistema americano Entertainment Software Rating Board (ESRB) y el europeo Pan European Game Information (PEGI) permiten clasificar el contenido de los videojuegos para ayudaros a elegir junto a vuestros hijos los juegos que más les gustan, teniendo en cuenta su nivel evolutivo. Con esta finalidad, existen en el mercado juegos con un alto contenido pedagógico y divertidos.

¿Sois padres y madres pro activos, o reactivos?

Si os implicáis en elegir, seleccionar y supervisar, estáis optando por un papel proactivo, que vela por evitar el mal uso y abuso. De lo contrario, no os quedará más remedio que actuar de forma reactiva, reeducando, y/o tratando, lo que sin duda será más difícil.

¿Qué debéis tener en cuenta?

Cómo es y cómo está vuestro hijo/a:

  • Su actitud y tendencia a tener rasgos como la impulsividad, la búsqueda de sensaciones, el desafío, el desánimo, el retraimiento, la perfección, etc.
  • El cerebro del adolescente aún no ha acabado de desarrollar áreas como el lóbulo frontal, implicadas en el autocontrol y la voluntad entre otras aptitudes, y sigue transformándose hasta los 20 años aproximadamente.
  • Su estado de ánimo. Cómo se encuentra, si se siente vacío y triste; o, por el contrario, excitado o ansioso/a.
  • Diferenciar si vuestro hijo se conecta por placer o porque huye de un malestar emocional que puede ser consecuencia de no tolerar el aburrimiento, la soledad o cualquier otra situación aversiva. Existe una escalada en el tiempo del juego que le alivia su emoción, actúa como un refuerzo y aumenta la probabilidad de que se conecte más.
  • Si tiene dificultades y/o problemas en su entorno (amistades, estudios…)

¿Qué estilo de educación aplicáis en casa?

  • Negligente. Sin o con pocos límites. Los niños no molestan y los tenéis en casa “seguros”. Es más cómodo que se enganchen a la “maquinita” que proporcionarles ocio alternativo, con alguna actividad lúdica en familia, o bien fuera de ella (scouts, clubs deportivos, etc.)
  • Rígido. Demasiada intransigencia en las normas. Se resuelven los conflictos mediante autoritarismo y/o un estilo agresivo.
  • Ambivalente. Unas veces no se imponen límites y otras sí.
  • Positivo y democrático. Las normas y los límites están claros, son coherentes, hay respeto y afectividad. La transgresión de las normas tiene unas consecuencias bien identificadas y se aplican con proporcionalidad.

¿Por qué enganchan tanto los videojuegos?

  • Son muy accesibles (se juega a cualquier hora, los precios cada vez son más asequibles).
    Permiten destruir, matar, arrasar, etc., con total impunidad, ya que no es la realidad.
  • Pueden arriesgar sin riesgo.
  • Ofrecen una recompensa de forma inmediata.
  • Actúan como “anestesia” frente a estados de ánimo negativos.
  • Las tiendas especializadas en informática publicitan descuentos en días concretos. Los “Pre-Black Friday” o “Black Week”, por ejemplo, invitan a suscribirse a sus boletines y generan el deseo en sus usuarios de conseguir su consola y/o nuevos juegos.
  • Por otro lado, encontramos en Internet entretenimientos completamente gratuitos para jugar online.

playstation

¡Atentos a estos síntomas!

Cada hijo/a es diferente, pero no podemos negar que esta práctica absorbe a jóvenes a edades cada vez más tempranas y es habitual atender en las consultas casos de adolescentes “enganchados” a los juegos “online”. Tanto es así que el Trastorno por Juego en Internet ya se contempla en la última revisión del Diagnostic and Stadistical Manual of Mental Disorders (DSM-V). Por eso, es importante advertir si tu hijo/a manifiesta los síntomas que enumeramos a continuación.

  • Suele estar malhumorado/a, apático o irritable cuando abandona el juego.
  • Tiene la sensación de que sin él/ella, los demás jugadores no pueden seguir jugando, por lo que ha de permanecer con el grupo.
  • No es consciente de las consecuencias negativas.
  • No le importa la puntualidad y muestra una actitud de dejadez ante sus tareas.
  • Lo veis absorto ante el juego y disminuye su interés hacia otras actividades que antes le motivaban.
    Lo notáis cansado y se duerme de día.
  • Disminuye su rendimiento escolar a medida que aumenta las horas de juego.

¿Cómo debéis actuar?

  • Es mejor prevenir con nuestro ejemplo que prohibir su uso.
  • Educar en el buen uso: no le permitais jugar más de 2 horas al día. Poner un “timing” que os avise a vosotros y a él/ella. ¡Ojo en vacaciones! El tiempo de ocio aumenta considerablemente.
  • Apagar el wi-fi por la noche para facilitar su descanso y evitar que se active con el juego, los chats, etc.
    Procurar situar ordenadores, tabletas, consolas y tecnología en general en zonas comunes, no en su habitación.
  • Enseñar a que reconozcan y tomen conciencia de la emoción que sienten justo antes de comenzar a jugar, así detectaremos si juegan por placer o por escapar de la emoción negativa.
  • Fomentar una buena autoestima, valorándole sus puntos fuertes.
  • Comunicarle lo que vamos observando de manera clara, con una actitud de firmeza y comprensión, no de reprobación, ya que el juego fomenta el aprendizaje de las habilidades motoras.
  • Si va a jugar, que sea después de los deberes, no antes.
  • El juego no ha de alterar los horarios de vuestra casa, ni de las comidas ni las del descanso.
  • Escoger los videojuegos en función de la edad, procurando que fomenten no sólo habilidades sino también valores, con las recomendaciones del sistema PEGI.
  • Mostrar interés por sus juegos.

¿Mi hijo es víctima de una adicción comportamental?

En el caso de que observéis que el adolescente:

  • Tiene necesidad de jugar cada vez más tiempo (tolerancia) y tiene malhumor, irritabilidad, ansiedad… (síntomas de abstinencia) cuando no puede jugar.
  • No es consciente de que juega en exceso y está obsesionado con el juego.
  • Miente o nos engaña en relación al tiempo de juego.
  • Utiliza el juego para evadirse de su malestar.
  • Los videojuegos interfieren en sus actividades diarias (estudios, trabajo, relaciones sociales…)

Si las respuestas son afirmativas, es posible que sea víctima de una adicción comportamental. No obstante, existen diferencias en cuanto al riesgo de llegar a la adicción, puesto que factores como la manera de ser de los hijos/as y el ambiente que les rodea potenciarán o minimizarán la posibilidad.

No podemos renunciar a Internet y a la expansión del uso de la tecnología en general, muy presente en nuestras vidas, y como no podemos ni queremos prescindir, es necesario saber manejar y educar para que ellos también sepan hacer un uso adecuado.

Referencias de interés:

Artículo original publicado en el magazine digital “menuda familia”, en enero 28, 2018

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