TeresaPublicado por Teresa - el 03/11/2018 - Archivado en Bienestar y estabilidad emocional - 0 Comments

 

Un desengaño amoroso duele y mucho. En una sociedad donde no se ha aprendido a encajar los “no” ni se saben gestionar las frustraciones, acabar una relación de pareja nos puede precipitar sin duda a distintas emociones. Éstas serán más intensas y duraderas en función de las circunstancias que han llevado a la pareja a la ruptura y la manera de ser y de reaccionar de cada persona.

La mayoría de las veces asociamos la ruptura con un fracaso personal, bien porque sentimos que no nos valoran, que no hemos sabido llevar la relación, que dimos demasiado y recibimos un adiós como pago, o bien porque que teníamos unas expectativas que no se cumplieron.

Es evidente que este impacto afectivo no nos deja indiferente, y menos aún, a quienes mantienen una relación de dependencia con su pareja, en la que el duelo se complica más.

Si eres quien toma la iniciativa de la ruptura y no quieres añadir mayor sufrimiento, no es conveniente que intentes ser su amigo/a hasta que las heridas estén completamente sanadas, pues lo único que lograrías sería aumentar sus expectativas de recuperarte. En el caso de que no tengas intención de romper, sigue leyendo.

Ante la pérdida de la persona que quieres, se inicia un proceso de duelo que atraviesa distintas fases que con distintas estrategias podrás superar paulatinamente y sentirte mejor.

Identifica en qué etapa te encuentras:

  1. Etapa de Shock. Aparecen sensaciones de incredulidad, paralización y desorientación. La vida deja de tener importancia para ti y te centras en la pérdida. Eres incapaz de comer y de dormir bien.

shock

Recursos:

Evita relacionarte con él/ella, tan sólo lo imprescindible para “cerrar carpeta”. No   fomentes que te ayude. No te engañes, su presencia te resulta dolorosa y su “frialdad” afectiva hacia ti prolongará tu agonía.

Permítete llorar, desahógate, siente las emociones como la rabia, el odio. etc. Escribir tiene tal poder curativo que te sorprenderás.

Comunícalo a tus personas de confianza. Lo sé, no sirve el consuelo de nadie para evitar esta situación, pero ayuda el hecho de tener cerca a esas personas “incondicionales”.

El impacto afectivo de la ruptura no deja indiferente a nadie 

2. Etapa de Pena. Además del dolor de la pérdida, te acuerdas del tiempo que compartisteis y te planteas en qué has fracasado. Experimentas irritabilidad, mal humor y al mismo tiempo deseas mantener algún contacto con la otra persona, aunque sólo sea por teléfono. Se desarrollan síntomas depresivos. Te desesperas y pierdes el sentido de tu vida.

melancolía

Recursos:

No descuides tu dieta. Después de unos días sin apetito, en los que se te ha cerrado el estómago, come frecuentemente, aunque sea en pocas cantidades (frutos secos, fruta, etc.)

Intenta arreglarte, no importa que estés en casa o que te encuentres apático. Sigue con tu rutina, no abandones tus actividades cotidianas. Reserva un momento del día para atender los sentimientos y pensamientos que te bombardean continuamente.

Acepta que tu ex está en tu mente a todas horas. No intentes alejarle de tu pensamiento, porque no podrás. Aplaza las respuestas hasta tomar distancia.

Aparta cualquier rastro del otro/a. Guarda las fotos, no le rastrees en las redes sociales y/o WhatsApp. Investigar qué hace o qué dice sólo te causará más daño. También evita escuchar música que compartíais, o “música romántica”.

3. Etapa de Adjudicación de la culpa. Analizas lo que salió mal y te haces mil preguntas buscando un culpable. Además de dolido, te puedes sentir enfadado/a contigo mismo/a si comprendes que la culpa es tuya, pudiendo entonces auto-castigarte, o, por el contrario, actuar con venganza.

culpable

Recursos:

Lee algún libro que te ayude a superar el desengaño amoroso. A mí me gustan El shock sentimental, y  Manual para no morir de amor, pero hay muchos libros que te motivarán para centrarte en ti y en tus aficiones.

Si no te gusta leer, hay muchas otras distracciones que requieran toda tu atención y te obliguen a concentrarte.

4. Etapa de Resignación o del Adiós. Es la transición más difícil, aunque igualmente necesaria para seguir adelante y aceptar que la relación ha terminado. Puedes sentir alivio y a la vez tristeza porque se acabó definitivamente, o desmotivación y agotamiento en este proceso de adaptación.

adiós

Recursos:

Mantente centrado/a en tu mundo en general y también en las redes sociales. Interésate por temas sociales y escucha música alegre, que te cargue las pilas.

Relaciónate con mayor frecuencia con las personas que sabes que te quieren, como la familia y/o amigos/as y, aunque es lógico que les expliques lo sucedido y cómo te sientes, evita las conversaciones que se centren en tu pasada relación para no caer en círculos viciosos.

Elaborar un duelo sano te ayudará a conservar la autoestima y te preparará para ser feliz

5. Etapa de la reconstrucción. Recuperas la concentración y hay más días buenos que malos. Te das un tiempo para focalizarte en ti. Reconstruyes tu amor propio y la seguridad en ti mismo/a.

 

reflexión

Recursos:

Céntrate en ti. Recupera alguna actividad que no hacías, date algún capricho. Cuídate más y ocúpate de tu vida. Haz algún cambio en tu casa y en tu imagen. Cuando te encuentres más sosegado/a, piensa en nuevos objetivos y retos.

Amplía tu círculo de amistades, no para encontrar a otra pareja. La idea de que “un clavo saca a otro clavo” te ayudará momentáneamente, pero lo más probable es que sólo te sirva para equivocarte nuevamente y repitas el mismo patrón.

6. Resolución.Tras la superación del shock sentimental, la vida toma un nuevo rumbo y se produce un desarrollo personal. Ya no necesitas recursos, forman parte de tu estilo de vida. Estás curado/a y preparado/a para disfrutar, experimentar y, en definitiva, ser feliz.

autoconfianza

Estas etapas no son exclusivas ni tienen delimitación clara variando de una persona a otra, en función de diversos factores, como la personalidad, la resiliencia o el apoyo social. Las pautas que te marco, a corto plazo duelen un poco más, pero harán que te recuperes con mayor rapidez y seguridad personal.

Te dejo este vídeo de Nouméa, apto para mentes abiertas, curiosas e innovadoras en el que Léa Fisher nos describe como superar la ruptura amorosa con expresividad y humor que no te dejará indiferente.

 

A modo de conclusión recuerda:

  • Un clavo no quita otro clavo. Evitar el dolor no te permitirá crecer y estar preparado para otra relación. Aprende a estar contigo primero y ser feliz por el sentido de tu vida y no porque tu pareja te lo de.
  • Aprecia la actitud de las personas y sus valores. No te quedes solo con su físico y sus palabras.
  • Implicate en tu crecimiento personal focalizándote en ti.
  • Date tiempo. Superar estas fases es un proceso adaptativo para elaborar un duelo sano.

Artículo original publicado en el magazine digital “Menuda Familia” en octubre 1, 2017

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