Publicado por Teresa - el 08/03/2021 - Archivado en Bienestar y estabilidad emocional - 0 Comments

Hoy, Día Internacional de la Mujer, haremos una reflexión sobre los esquemas mentales que perpetúan el machismo.

El machismo, sigue vigente en la sociedad de hoy y es el responsable de la discriminación que sufren las mujeres.

Tan solo hace unas pocas décadas, las escuelas separaban a niños y niñas,  y marcaban la diferencia con batas azules y rosas.  Pero no solo la distinción era a través de signos externos, sino también a nivel académico, puesto que se orientaba a los niños hacia profesiones técnicas y estudios superiores y a las niñas se las preparaba fundamentalmente para trabajos sociales y servir a los demás.

Esta situación afortunadamente ha cambiado mucho en la actualidad, y las jóvenes ya no renuncian a una formación que las capacite para ejercer un rol profesional que les permita desarrollarse como personas y ser económicamente independientes. No obstante,  según datos de la Unesco, solo el 28% de los investigadores científicos del mundo son mujeres y aunque en ciencias ha habido un aumento considerable, en las llamadas carreras STEM aún sigue habiendo un déficit importante.

Pese a estos cambios positivos, los estereotipos de género marcan la diferencia entre hombres y mujeres, y de forma más sutil siguen colocando a la mujer en un papel subordinado perpetuando el modelo machista.

El papel de los esquemas mentales 

Las creencias o esquemas mentales condicionados por la sociedad y la cultura, nos mueven a pensar de una determinada manera, a tener unos valores colectivos que se interiorizan a nivel personal, y a estar motivados/as hacia determinadas profesiones y roles.

Para dar un giro a la cultura patriarcal no sólo es preciso que, desde las instituciones y la sociedad en general, se adopten medidas igualitarias, sino que necesitamos cambiar esos esquemas compartidos y fomentados por una sociedad que tiene una visión dicotómica donde la heterosexualidad es el orden natural que impera, así como el modelo de familia tradicional.

Mientras no nos liberemos de estas creencias aprendidas en este paradigma, no podremos combatir realmente las consecuencias del machismo. Afortunadamente, cada vez más mujeres ya han avanzado superando esta visión. Confían en su potencial y piensan y actúan para no dejar de lado sus derechos. Sin embargo, otras muchas, siguen funcionando desde un enfoque androcentrista.

Los esquemas androcentristas

Los esquemas mentales sobre ti, los demás y el mundo, afectan tu manera de funcionar. En un modelo patriarcal, siguen imperando creencias androcentristas en las propias mujeres.

Algunas de ellas son:

Sobre ti

  • Soy el sexo débil, necesito a un hombre que me ayude porque sola no puedo
  • Soy fea, no encontraré pareja o un trabajo en una empresa
  • Soy mayor e invisible, no puedo competir con las jóvenes. No soporto cumplir años y me entristezco
  • Soy madre por encima de todo, mi misión es cuidar a mis hijos, ya que el padre es el proveedor
  • Soy abuela. Mi vida tiene sentido cuando cuido a mis nietos y a mi familia

Sobre los demás

  • Mi familia me necesita, si no estoy por ellos no podrán desarrollarse para que las cosas les vayan bien
  • Me rechazarán si no cumplo con los cánones de belleza que se llevan ahora
  • Me dejarán de querer si no hago lo que se espera que haga o si doy mi opinión

Sobre el mundo

  • Todas las personas han de ser heterosexuales
  • Las mujeres han de cuidar a los hijos
  • Los ciclos vitales de la mujer son una desventaja e incompatibles con la realización personal
  • El hombre es el principal proveedor y protector
  • La mujer no puede ocupar puestos directivos

Sin duda hay creencias que no son irracionales, porque es cierto que la sociedad penaliza la maternidad, la lactancia y la menopausia. Cualquier estado en la vida de una mujer, no tendría que ser impedimento para que se desarrollara plenamente, y no se la discriminara.

Por tanto, el problema también se ha de abordar incidiendo en las creencias, para que la mujer no se resigne y no se sienta indefensa y vulnerable, reforzando así la idea del sexo débil.

La sociedad estructuralmente machista se cimenta en ciertas escuelas “rancias” que a través de la educación intentan perpetuar un modelo que propicia la violencia de género con la idea del amor romántico y la privación de la independencia económica de muchas mujeres debido a la brecha salarial, los trabajos a tiempo parcial y la presión por el cuidado de las personas dependientes.

Mientras nos conformemos y pensemos que ese es nuestro papel en la sociedad, damos de comer al monstruo que nos devora. Hay que empezar por detectar los micromachismos, al fin y al cabo, machismo más sutil, y no ser cómplices.

El sentido de culpabilidad de muchas mujeres cuando se van a trabajar de forma remunerada es un ejemplo de la activación de estas creencias patriarcales.

 

 

Situaciones de vulnerabilidad

Si te encuentras en alguna de estas situaciones, puedes ser hacer algo para ti:

  • Te quedas en casa porque tu pareja tiene un puesto de trabajo muy bien remunerado y valorado… Cotiza ¡ya! o así que puedas.
  • Trabajas fuera y dentro, compaginando tus competencias laborales con el cuidado de tus hijos/as. Déjate un espacio para empezar, no apartar y/o seguir con tus proyectos personales.
  • No has podido hacer realidad tus sueños porque has tenido o tienes que cuidar a tus mayores, o quizá a algún otro dependiente; o bien, los cuidas sin dejar de trabajar fuera y haces lo imposible por llegar a todo. Escucha  tu cuerpo, y déjate un espacio para reponer fuerzas.
  • Tienes que luchar como una leona para conservar ese puesto de responsabilidad que no te permite vivir casi nada más. Baja las expectativas en las otras áreas, porque no puedes estar al 100% en todo. Renuncia a ser una superwoman.
  • Te sientes mal cuando estás sin “casarte” , “sin hijos” y te dicen: “¡A tu edad…!” “se te va a pasar el arroz!”. El estado ideal no existe, así que aprovecha y disfruta de tu libertad.
  • No te contratan porque estás embarazada, arrugada, demasiado gorda, o demasiado flaca… Reafirma tus fortalezas y defiéndelas con amor propio.
  • Acudes a un trabajo que no te gusta y te sientes exhausta. Sigue buscando y vete en cuanto puedas.
  • Te “miran mal” por salir con quien quieres cuando quieres. No permitas que nadie te juzgue.
  • Soportas el desprecio y la violencia en silencio. ¡Habla y pide ayuda! Hay salida.
  • Te encuentras en otra situación de desigualdad que no haya mencionado. Lucha por tus derechos y únete a otras mujeres.

Te dejo unas frases de autoafirmación en este vídeo de mis “Psicopíldoras en  línea.

 

 

Sociedades feministas 

En 1977 las Naciones Unidas declararon el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer haciendo visible la necesidad de visibilizar la desigualdad. Sin embargo, existen afortunadamente algunas sociedades feministas que promueven una educación igualitaria, contemplan la conciliación familiar, y la corresponsabilidad parental. No existe la brecha de género ni en los salarios ni en los puestos de responsabilidad y el cuidado de los más vulnerables es con remuneración gubernamental.

En nuestro país las mujeres acceden al mundo laboral en condiciones aún no igualitarias, pero para que realmente sea una sociedad justa, sería necesario que los hombres pudieran ocuparse también de los cuidados de los hijos y los más vulnerables.

La clave para el cambio

Sin duda la clave para el cambio es promover la coeducación, un modelo de educación impulsado por los movimientos feministas que incorpora la perspectiva de género y la igualdad real entre hombres y mujeres en  las políticas educativas.

Ofrecer una educación integral en la que se incluya la sexualidad y afectividad,  para eliminar el amor tóxico y extinguir las mujeres, sumisas, serviles, y objeto. No es cuestión de política solamente. Mientras velan por nuestros derechos desde los altos estamentos, responsabilicémonos todos y todas para no perpetuar un modelo obsoleto. Por esto es necesario ser feminista, y transformar la desigualdad en una oportunidad de mejora social. Demos la oportunidad a los hombres de nuestra sociedad de estar más tiempo con los hijos/as. No monopolicemos el disfrute de ellos y permitámosles estar y compartir. Al mismo tiempo, rompamos los estereotipos de género que marcan la diferencia desde la infancia.

Las mujeres necesitamos mejorar nuestra autoestima, y tener más capacidad de decisión para que apostemos en cada momento de nuestra vida por lo que consideremos prioritario y oportuno y podamos optar por puestos directivos. Seamos hijas, madres, abuelas, tías, amigas, compañeras…porque ser mujer no es una tara.

No nos engañemos, el tiempo pasa rápido y no vuelve. Tenemos motivo para contagiar, compartir, mover el corazón de todas a vivir con plenitud el regalo de ser persona. Tanto hombres como mujeres, diferentes en lo biológico pero iguales en esencia, podemos formar un buen equipo.

Sigamos luchando incansablemente para educar y cuidar con corresponsabilidad a esos seres queridos dependientes y exigir a nuestros políticos que fomenten horarios flexibles que garanticen un reparto equitativo que nos permita elegir.

Gracias a todas y a cada una de aquellas grandes mujeres que nos precedieron en las diferentes olas del movimiento feminista, y a las que rompen moldes hoy en día 

Gracias a todas ellas podemos andar con paso firme y conseguir lo que muchas mujeres antes no pudieron y sin duda se merecían.

 

Si crees que necesitas ayuda, no dudes en contactar conmigo

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