TeresaPublicado por Teresa - el 15/04/2019 - Archivado en Miedo y ansiedad - 0 Comments

vuelo

Viajar en avión nos facilita considerablemente la movilidad, sin embargo, algunas personas no afrontan con tranquilidad las turbulencias y vuelan con ansiedad.

El objetivo principal de este post es ofrecerte las claves para que gestiones tu malestar y “los nervios” que puedas pasar en los momentos en el que el avión pase por zonas de turbulencias.

¿Por qué algunas personas vuelan en tensión?

La tensión puede ser provocada por:

  1. El desconocimiento de lo que está ocurriendo. Desconocemos el medio aéreo, tanto a nivel de meteorología, como de aeronáutica y de ahí nuestro nivel de alerta. Además, el aire es el único medio en el que el ser humano no puede desenvolverse por sí mismo.

 

  1. La incomodidad y el malestar que sentimos cuando los movimientos son bruscos e imprevistos.

 

  1. Confundir las sensaciones de malestar con una situación en la que se corre un gran riesgo.

 

  1. No saber ni poder gestionar los síntomas y las emociones que sentimos y que pueden ir de una ligera intranquilidad al pánico.

 

  1. No poder delegar en los pilotos la responsabilidad de llevar a buen término el vuelo. En una palabra, no confiar en su profesionalidad.

 

Nos subimos a los aviones sin saber aeronáutica ni meteorología y como conocemos muy poco o nada del medio, cualquier ruido o movimiento más allá de lo que esperamos nos mantiene en vilo o nos lleva al pánico.  Explicaré de forma sencilla qué es una turbulencia, cómo se origina y el impacto que puede tener en el pasaje según su intensidad. En segundo lugar, los factores relacionados con la persona, el miedo, y las aptitudes psicológicas necesarias para volar. Finalmente, os daré unos cuantos consejos para superarlo.

¿Qué es una turbulencia en meteorología?

El aire es un fluido como el agua, pero menos denso. Normalmente, el movimiento del aire es laminar, es decir, las partículas del aire fluyen en una dirección y de forma rectilínea. Las turbulencias  ocurren por un cambio repentino de dirección e intensidad del viento, en una corta distancia en sentido vertical. Las partículas del aire, entonces, se mueven de forma irregular y aleatoria formando remolinos.

¿Qué origina este cambio en el aire?

Frecuentemente se clasifican las turbulencias según la causa que las origina:

 

Turbulencia orográfica: agentes naturales como, por ejemplo, las montañas, hacen que el aire deje de fluir de forma lineal.

orografía

Turbulencia mecánica: debido a obstrucciones artificiales como los edificios que cortan el paso del aire. Predomina en las capas bajas que están en contacto con la tierra.

edificios

Turbulencia térmica o convectiva: Se produce en épocas de altas temperaturas. El aire que se calienta al estar en contacto con el suelo, a medida que va subiendo, se enfría. Si este aire va cargado de mucha humedad, cuando llega a la isoterma de “0 grados” se condensa y se forman las nubes. Dependiendo de la fuerza y el tamaño de esta masa se formarán tormentas más o menos grandes.

suelo caliente

Turbulencia en aire claro (CAT) Clear air turbulence. Esta turbulencia se llama así porque al no formarse nubes no se refleja en el radar del avión y no se ve. Se da en algunas circunstancias como en el yet stream  o corriente en chorro, que va de oeste a este en el hemisferio norte, de América a Europa. En el hemisferio sur es al revés provocado por la rotación de la tierra (efecto Coriolis).

Turbulencia de cizalladura: Se dan en la atmósfera en capas muy cercanas a la tierra por varias causas como, por ejemplo, que exista una tormenta cercana y se den cambios muy bruscos de dirección en el aire.

Puedes mirar este vídeo de Business Insider España en el que se explica estas causas

 

Tal y como explica en mi consulta el piloto experto que colabora en la sesión informativa de aeronáutica, se comprenden mejor las turbulencias con el ejemplo de “las escaleras mecánicas”.

 

“Imaginaros unas escaleras mecánicas verticales. Una sube y otra baja sin ningún tipo de división o barandillas entre ellas.

 

Nosotros, si quisiéramos atravesar perpendicularmente las escaleras, dependería de nuestra velocidad y de la velocidad de las escaleras que notaríamos más o menos la sensación de la subida y la bajada.

Pues en el avión ocurre lo mismo. El avión que vuela a 900 km/h aproximadamente, en función de la anchura y la velocidad de cada “escalera”, se notará más o menos el ascenso y/o descenso al cruzarlas perpendicularmente”.

 

Tipos de turbulencia según su intensidad e impacto en el pasaje

La intensidad de las turbulencias, se clasifican en varios niveles:

Turbulencia ligera, nivel 1. Se sienten pequeños movimientos o saltitos y los pasajeros notan una leve presión contra los cinturones del asiento.

Turbulencia moderada, nivel 2. Esta turbulencia no es peligrosa, sin embargo, cuando no se lleva puesto el cinturón de seguridad nos podemos hacer daño por los saltos.

Turbulencia severa o fuerte, nivel 3. A partir de este nivel, los pilotos desvían el rumbo evitando la zona de turbulencia por la incomodidad que comporta al pasaje.

Turbulencia extrema, niveles 4, 5 y 6. El avión puede soportar las turbulencias extremas de nivel 6, de hecho, hay aviones que vuelan dentro de los huracanes para estudiarlos.

 

Puedes ver este vídeo de Vive Usa en el que te explica de una forma sencilla los niveles de turbulencias.

Siguiendo con el ejemplo del piloto, en el nivel 1, “las escaleras” serían muy estrechas y la velocidad lenta. En el nivel 3, “las escaleras” serían más anchas e irían a mayor velocidad.

Con el radar se pueden evitar todas las tormentas excepto las de aire claro o CAT que no se ven en el radar. Solo se sabe porque los pilotos que ya han pasado reportan su existencia.

¿Por qué nos dan tanto miedo las turbulencias?

Al desconocimiento del medio aéreo se suman factores relacionados con la manera de ser de las personas. Por ejemplo, si eres muy responsable y te gusta controlar las situaciones y sabes manejar en general tu vida, te es muy difícil soltar las riendas porque entras en contradicción con lo que estás acostumbrada/o a hacer: ocuparte de las cosas y/o personas.

pánico

Nuestro cerebro está diseñado, entre otras muchas cosas, para proporcionarnos en situaciones de peligro la energía suficiente para actuar, es decir, luchar o correr para ponernos a salvo. Todo ello en milésimas de segundo y sin necesidad de racionalizarlo previamente.

¿Por qué en el avión nos activamos si no debemos, ni queremos, ni podemos hacer nada?

Ante la percepción de amenaza nuestro instinto viene en nuestra ayuda, pero el problema es que en el avión no hace falta, ya que entorpece cualquier acción nuestra, salvo seguir las instrucciones del piloto y de la tripulación de cabina en caso de emergencia. Para ello nos dan una serie de consejos en caso de emergencia, dado que el “riesgo 0” no existe siquiera en nuestra casa y, por tanto, es importante escuchar las instrucciones que dan siguiendo el protocolo.

Sensaciones que se pueden experimentar

Ante las turbulencias, pueden aparecer sensaciones desagradables sobre todo en el estómago, y tener nauseas principalmente.

Otras sensaciones en el caso de padecer fobia o miedo a volar y llegar al pánico, consistirían en sentir palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, hormigueo, etc., acompañadas de una sensación de pérdida de control.

Pensamientos asociados

Naturalmente las sensaciones vienen precedidas, en el caso del miedo, por pensamientos catastróficos como “no soporto que se mueva” “el vuelo ya se complica”, “cuanto más se mueva peor”, “me voy a encontrar mal”, “¿y si se cae?”, o “¿y si se parte el avión?”. En definitiva, pensamientos sobre la fragilidad y el malestar físico personal, y acerca de que el avión no resista las turbulencias o ciertas inclemencias del tiempo, y en consecuencia, morir.

Si eres una de esas personas que viven con una gran tensión las turbulencias, o bien has dejado de volar por miedo, te interesará saber que la clave está en cambiar tu percepción y entrenarte sabiendo que es posible que vivas de forma distinta esta situación.

 Aptitudes psicológicas necesarias para viajar en avión

Las aptitudes psicológicas necesarias para volar como pasajero/a son la paciencia y la confianza. Dejarse llevar como lo haría un bebé llevado por sus cuidadores en el cochecito de paseo.

Me diréis, ¿cómo puedo ser o hacer como un niño o bebé, sabiendo lo que sé? El problema es que creemos que sabemos y, en este caso, somos unos neófitos en materia aeronáutica.

Si fuera necesario la ayuda del pasaje, pensando, sufriendo, rezando, o cualquier gerundio que implicara una acción para ayudar a salvar la nave, nos darían instrucciones para ello.

Consejos para experimentar las turbulencias con calma

  1. Saber que:

  • El avión está diseñado para resistir vientos huracanados
  • Los aviones vuelan en turbulencias ligeras o moderadas y siempre los pilotos evitarán en lo posible entrar en turbulencias severas

 

  1. Adquirir o mejorar tus aptitudes psicológicas:

  • Teniendo una Actitud proactiva de aceptación. Consiste en no hacer nada, tan solo dejarte llevar en el avión. En estas horas, simplemente tienes que aprovechar para descansar y entretenerte en los ratos que decidas. En un vuelo largo hay tiempo para el ocio, para el mindfulness, para comer, para charlar, dormir, y tu objetivo es disfrutar no haciendo nada en especial.

Esperar un vuelo sin movimiento es como esperar que el mar no se mueva

La respiración entrenada previamente te ayudará más a reducir la tensión y te conectará con el aquí y el ahora,            neutralizando el futuro catastrófico que temes. Al cabo de unos minutos podrás sentirte más tranquilo/a.

 

  • Delegando el control a los expertos, en este caso a los pilotos, como haces con los cirujanos, capitanes de barco, maquinistas, conductores de autobuses, etc.

 

  • Tolerando las sensaciones desagradables, sabiendo que no son peligrosas y aprendiendo a soportar las incomodidades de las turbulencias puesto que volar te proporciona muchas ventajas.

 

  1. Prevenir con nuestra conducta

  • Llevando abrochado el cinturón durante todo o casi todo el viaje, para evitar posibles golpes en caso de movimientos imprevisibles por CAT.saltos

 

El control de tu seguridad, paradójicamente, pasa por dejar el control. No debes preocuparte ni ocuparte de nada relacionado con el avión . Difícil ¿no? Estamos entrenados para hacer, hacer y hacer y aquí puedes estar, y aceptar lo que sientas ya que solo así, podrás disfrutar de verdad de tu vuelo.

La idea de que tenemos que estar siempre cómodos y evitar las emociones negativas nos hace menos tolerantes y menos resistentes a los cambios.

Las recomendaciones como escoger lugares en los que notes menos los movimientos, vueles de noche u otros consejos encaminados a la evitación de la situación provocan que sigas manteniendo tu nivel de alerta y no te van a ayudar a superarlo de forma definitiva. En el fondo, estás esperando un vuelo en el que el avión casi no se mueva, y la solución pasa por todo lo contrario, entrenarte para adaptarte al movimiento, porque conoces ya la causa y las consecuencias catastróficas temidas ocasionadas por las turbulencias. No van a afectar lo más mínimo a que llegues bien a tu destino.condensación agua

 

Te animo incluso, contrariamente a lo que se suele recomendar, no escoger asiento, y volar en el lugar que sea, cuando estés preparado/a. Tanto de día como de noche, con cielo azul o gris, aceptando el vuelo como sea.

Si a pesar de leer este post, te sigue dando miedo volar, no dudes en contactar conmigo. Puedes consultar mis tarifas y tener más información sobre el tratamiento con realidad virtual del tratamiento de la aerofobia en mi página web.

 

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