TeresaPublicado por Teresa - el 11/12/2018 - Archivado en Miedo y ansiedad - 0 Comments

La frase “no me atrevo a coger mi coche” la escucho con bastante frecuencia tanto en mi consulta como a través de mis amigos y/o conocidos. Aunque se estima que la fobia a conducir la sufre un 4% de la población, si hablamos de algún tipo de miedo relacionado con la conducción el porcentaje se eleva a 22%.

En la conducción es necesario aprender a moverse en condiciones de incertidumbre y adaptarse a cada situación y para ello nos hemos de entrenar y sentirnos hábiles.

Una cosa es que dejes de coger el coche por cuestiones de sostenibilidad (nos preocupa los altos niveles de contaminación y queremos evitarlo) y otra, no poder hacerlo, como en el caso de Elena y de Roberto, dos ejemplos de Amaxofobia.

movilidad en la ciudad

Cada mañana cuando el marido de Elena la lleva a su trabajo, ésta se siente en parte aliviada y en parte culpable. Le gustaba conducir y no tuvo ningún incidente ni problema.

Durante unos cinco años ha conducido más o menos con cierta comodidad, hasta que tuvo que coger la baja por estrés laboral. Después de medio año sin la obligación de conducir, ya que en su localidad lo tiene todo a mano, al tener que incorporarse de nuevo, comenzó a sentir pánico.  Elena, hacía el trayecto de su domicilio a su empresa situada en un polígono a media hora de camino cada día y se desplazaba como comercial para visitar a los clientes. Ahora se ve impotente ante el hecho de volver a conducir.

Roberto, sin embargo, tuvo un accidente de coche hace tres años, en el que murieron dos de sus mejores amigos y desde entonces no se ha atrevido a conducir.

 ¿Qué les sucede?

La Amaxofobia, o miedo a conducir, procede del griego amaxos “carruaje” y fobos “pánico”.

Es una fobia específica, de carácter situacional que consiste en experimentar síntomas intensos de ansiedad antes y durante la conducción.

atascos

 

No hace falta haber sufrido un siniestro de tráfico, sino que la vulnerabilidad biológica sumada al estrés de cualquier tipo, pueden precipitar también en un momento determinado esta fobia.

Es más frecuente en mujeres que en hombres, es un miedo universal y no está asociado a un nivel sociocultural y económico determinado.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando el miedo es muy intenso, se suelen tener síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, mareo, temblores…, pensamientos negativos relacionados con tener un accidente, chocar, perder el control o que otros se echen encima…, y conductas de evitación a coger el coche.

Teniendo en cuenta que hay grados, se puede llegar a conducir, pero se vive con gran tensión y preocupación pudiendo evitar además ciertas vías o lugares y tener que cambiar el recorrido para sentir algo de alivio.

 

¿Por qué yo?

Existe una vulnerabilidad biológica (predisposición genética a ser temerosos) asociada a factores ambientales (estrés, problemas, etc.) que tras un incidente crítico (despido, ascenso, divorcio, enfermedad u operación, accidente de tráfico, etc.), se suma la vulnerabilidad psicológica “¿y si tengo un accidente?”, se puede desarrollar esta fobia. Otras personas en la misma situación no llegan a experimentar síntomas intensos, sino un ligero temor que no les impide conducir, puesto que es hay niveles.

 

psicomotricidad

 

 

En el desarrollo de las habilidades motoras hay diferencias individuales que condicionan la percepción de nuestra pericia, de manera que podemos considerar que los demás son mejores. Por ejemplo, podemos encontrar personas que han tenido algún problema de salud y han tenido que estar en cama largos períodos de tiempo, motivo por el cual su psicomotricidad no se ha desarrollado con normalidad y se perciben más vulnerables que el resto de los mortales.

 

¿Cómo resolverlo?

En primer lugar, no tener vergüenza en admitir este problema, y buscar ayuda profesional para resolverlo lo antes posible antes de que se cronifique.

Una parte del tratamiento muy importante consiste en explicarte en qué consiste la ansiedad, mediante lo que en psicología cognitiva denominamos “psicoeducación”.

En el caso de la amaxofobia el tratamiento de elección no es el farmacológico, puesto que hay algunos que disminuyen la atención y el tiempo de reacción, por lo que en esta fobia está contraindicada su prescripción.

La manera más eficaz para tratar el miedo, es afrontarlo, exponiéndote a las situaciones temidas, detectando los pensamientos negativos y gestionando la activación fisiológica.

 

La Realidad Virtual una herramienta muy útil para la exposición

Mediante la Realidad Virtual, se expone a la persona durante un número variables de sesiones, de forma gradual, adaptándolo a cada persona hasta que se habitúa y normaliza la conducción en un amplio abanico de situaciones.

Cada caso es un mundo y no es lo mismo la persona que siempre le ha dado miedo conducir, que la que conducía sin problema hasta que se precipitó la fobia.

Por ejemplo, tenemos casos que van desde quién le asusta solo conducir por carretera, hasta personas que su fobia se ha generalizado a todos los entornos de conducción.

¿En qué consiste el tratamiento de exposición virtual?

Las tres imágenes que verás a continuación son las que el terapeuta ve en su ordenador, previa selección.  Tu podrás acceder al lugar virtual cuando te pongas las gafas.

 

Entornos amaxofobia

Puedes comenzar la exposición con Realidad Virtual sentado/a de copiloto/a si la fobia es muy intensa, y luego como conductor/a.El terapeuta controla variables como conducir con lluvia o sol, de día o de noche, y con más o menos vehículos.

Conducción por carretera

A medida que vayas cogiendo confianza en la conducción te iré dejando tomar la decisión de cuándo puedes o no adelantar. El retrovisor te permite ver si viene alguien por el carril izquierdo y elegir cuándo es el momento más adecuado para iniciar el adelantamiento.

 

Normalmente suele asustar la velocidad por la sensación de pérdida de control, pero de lo que se trata es que es tomes una decisión coherente con la conducción real. Las distintas velocidades nos permiten jugar con la adecuación a la situación. Curvas, túneles, puentes, etc., le dan más juego y te van a permitir entrenarte.

 

conducción por ciudad

 

En el entorno de la ciudad, podrás circular por dos circuitos, uno menos ansiógeno que el otro. El terapeuta va introduciendo elementos para provocar situaciones inesperadas, como un atasco, alguien que pita, etc.

Estas situaciones son las que suelen ocurrir en la conducción real, ya que conducir es una actividad en que la están implicadas destrezas y habilidades, así como tener las necesarias aptitudes físicas y psicológicas.

La respiración diafragmática está presente en todos los tratamientos de ansiedad y nos sirve para gestionarla ante tareas o actividades que nos generan estrés.

 

Cuando se trata de inseguridad por falta de práctica

 Se da también el caso de personas que conducían y tras un periodo prolongado de no hacerlo, se sienten inseguras al volver a conducir. Sin embargo, no presentan sintomatología ansiosa y necesitan simplemente volver a hacer prácticas en una autoescuela.

En las autoescuelas se refuerzan las habilidades de conducción, así que, si te encuentras inseguro/a porque te falta pericia, te recomiendo que acudas a ellas y realices las prácticas que te recomienden. Sin embargo, en el caso de haberlas hecho y seguir con inseguridad y/o miedo plantéate si necesitas además otro tipo de abordaje como el tratamiento psicológico para la amaxofobia.

 

conducir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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